sábado, 1 de noviembre de 2014

THE FRENCH CONNECTION

Cuando me jubile alguna tarde de otoño veré seguiditas "French connection", "La conversación" y "La noche se mueve", tres películas policíacas de Gene Hackman de tres miradas completamente diferentes que podrían compendiar toda una década.

"The french connection" es la más epidérmica y nerviosa de las tres. Una obra superlativa en la que el trabajo de exteriores recubre el metraje como un latido o un latigazo que no cansa ni se agota en casi dos horas.

Gene Hackman es aquí el intuitivo Popeye Doyle, que lucha contra un clan de traficantes de droga que para qué engañarnos nos importa un pimiento.

"The french connection" se lanza sobre el vacío más absoluto, sobre el sinsentido de una lucha sin final y sin objeto, como si fueran los policias que investigan el caso sordo y ciego del psicópata de "Zodiac". Su tramo final aboca a un existencialismo que la pone en diálogo con las otras dos películas de Gene Hackman.

Si alguna vez el actor-autor fue una realidad ésta es una de esas veces, Bette Davis era otra, Friedkin. Coppola y Penn vertebran un discurso de formas variopintas pero de continuidad y coherencia absolutas.

Excelente Fernando Rey de cuando Hollywood tenía la vista tan puesta y tan bien puesta en Europa.














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