viernes, 13 de enero de 2023

SIGUIENDO MI CAMINO

 

Si ya por "Make way for tomorrow" a Leo McCarey lo han usado como una suerte de precedente de Ozu, y quiero pensar que no solo por las coincidencias temáticas, produce verdadero pasmo ver una película como "Going my way"(1944).
En primer lugar cabe reseñar un obstáculo comprensible, uno puede no sentirse interesado por esta historia de un cura cantarín intentando salvar a la parroquia de sus problemas económicos mientras monta un coro de chicos descarriados para salvarlos al mismo tiempo de los peligros de la calle. Demasiado para el cuerpo sobre el papel.
La verdad es que el argumento no es a priori atractivo y creo que la única vez que vi la película hace cosa de 30 años me resultó completamente indigesta. Sin embargo, obviando eso, tras 30 años de ver las películas que he podido o querido, y para qué negarlo, habiendo visto su segunda parte "Las campanas de Santa Maria", hace no mucho, que interpreté erroneamente como un acto de valentía y riesgo bajo el paraguas de un éxito anterior, ahora no puedo dejar de sentirme absolutamente sorprendido por esta obra que me parece absolutamente marciana en el panorama del cine estadounidense de los años 40.
Porque ni puede adscribirse fácilmente al melodrama, ni pone el acelerador en los múltiples sentidos en los que su premisa invita a hacerlo. Salvo la penúltima escena, con la sorpresa que le dan a Barry Fitzgerald, que me parece el único exceso que la película se permite, con semejante argumento el resto de la obra es de una sobriedad asombrosa. Y aún así, tras ese pequeño exceso la obra concluye con la retirada del padre O'Malley que interpreta Bing Crosby en el silencio de la noche con un leve movimiento de cámara y sin el más mínimo crescendo musical, como ha trabajado el resto de la película."Dreyer en America", había bautizado yo jocosamente a su segunda parte, y no mucho menos podría decirse de ésta.
La mayor parte de la obra está trabajada con escasísima música incidental, con espacio para una serie de canciones más o menos melosas pero introducidas con naturalidad en una trama que avanza de forma cuasi episódica, con una continuidad y una premisa argumental pero trabajando cada escena mediante planos americanos y planos de conjunto en el que se mueven los personajes pero con poquísimos primeros planos, como si cada escena tuviese vida y autonomia propias.
Es una suerte de estilo trascendental, un estilo espiritual del que creo que se ha hablado poco que produce más admiración, que conmoción. No me parece tanto una película conmovedora como una película construida de una forma pausada y extrañamente admirable, donde todo sucede dentro del plano pero de una manera diferente a esa alquimia de por ejemplo un Frank Borzage o un Stahl y su manera de sublimar excesos musicales y de guion mediante la imagen, que alguna vez habrá que descubrir cómo lo hacen, si es que se dejan.
Imagino que estudiosos del lenguaje pueden decir algo más y mejor sobre esta película. A ver si tengo ocasión de leer el libro de Miguel Marías sobre el director, porque es muy difícil encontrar textos de críticos que se la hayan tomado en serio. Reitero que entiendo el distanciamiento que puede provocar pero también creo honestamente que merece esa segunda mirada sobre un estilo único.

miércoles, 11 de enero de 2023

EL APARTAMENTO


 Hace unos treinta años, cuando uno era adolescente, era verdadera devoción lo que había en nuestro pueblo por Billy Wilder, cual Faulkner en Amanece que no es poco. Devoción además agitada por Fernando Trueba al recoger su Oscar por Belle epoque, en un gesto con el que no pocos nos sentíamos identificados. Con Billy Wilder algunos aprendimos, conviviendo alegremente con Ford, Hitchcock, Bergman, Hawks, Truffaut, Renoir, Kurosawa, Lang o Fellini, a amar desesperadamente el cine.
 

Luego es verdad que ha quedado un tanto aparcado o aislado o eclipsado, cuando uno comete el inevitable error de ponerse a leer demasiado y va configurando en su maltrecha mente un amago de ideal crítico afrancesado y hitchcockiano acerca de las formas "puramente visuales", acerca de un cine de puesta en escena donde la fiereza férrea del guion queda subordinada o incluso no hace falta que exista frente a las formas del director. Una suerte de religión monoteista donde el de la butaca y el megáfono adquiere la condición de única divinidad a adorar.
 

"El apartamento" es la quintaesencia del estilo de Wilder, un estilo sin estilo o sin el estilo que se supone que debería tener según los dogmas, o un estilo que nace del guion co-escrito con I.A.L Diamond. Sin embargo hay que dejar de leer y volver a ella para constatar algunas cosas.
Sobre una idea sugerida por una secuencia de "Breve encuentro" (el amigo que les deja el apartamento a Celia Johnson y Trevor Howard, ¿quién será?, se preguntan nuestros guionistas), construyen una verdadera radiografía, vamos, tan radiografía como la podríamos encontrar en un Godard, sobre los mecanismos salvajes de las burbujas capitalistas. Un mundo de intereses donde el valor de las personas sufre apreciaciones y depreciaciones brutales e irreales en función de los caprichos y satisfacciones de una cúpula minoritaria. A mi me parece una película plenamente vigente y que responde aún muy bien al funcionamiento de nuestra sociedad. A nadie le interesa el rendimiento en el trabajo del oficinista o ni mucho menos de las ascensorista. Cualquiera diría que Consolidated Life funciona sola y de hecho no necesitas a nadie competente, o ya te sacará la faena el compañero de Baxter, que lleva ahí mucho más tiempo que él.
 

Entonces ¿es buena por lo que dice?, no, en absoluto, no puede ni debería ser así, por lo que dice y por cómo lo dice porque hay sobre la base de un guion escrito con tiralineas hay una mirada sobre los personajes, que nace de la dirección de actores y hay un montaje de las secuencias que si bien puede ser cierto que arroja una película completamente cerrada también es cierto que sería absurdo no sustraerse a las emociones que provoca el mundo o jungla de reglas inmisericordes al que nos lleva.
 

"El apartamento" es una de las crónicas más despiadadas que pueden escribirse y rodarse sobre el poder del dinero y del sexo y sobre las relaciones de poder entre verdugos y víctimas, que no lo son tanto en tanto a que aspiran a roer su trozo de pastel. ¿Qué hacer?, la película tiene un final conocidísimo que puede entenderse como feliz o conformista acorde a los cánones de Hollywood pero también puede entenderse como una propuesta. ¿De qué sirve filmar radiografías negras para acabar diciendo que no hay salida?. Desde una película como "El apartamento" se nos sugiere que quizás no haya salida pero siempre podrá haber un tipo que se exponga a pinchar la burbuja, con consecuencias inciertas para él. No sabemos qué será de Baxter, si volverá a trabajar, cuándo, o si su compañera en la partida de cartas volverá a entrar en el círculo vicioso que se juega entre opresores y oprimidos. Pero lo dejamos en el último fotograma habiendo hecho lo único que la película puede proponer desde una mirada humanista, que no optimista.
 

Acerca de todos esos motivos por los cuales Wilder ha sido expulsado del Paraíso sigo sin poder aportar luz. No sé si es una película donde el guion de hierro, qe verdaderamente lo es, ahoga de verdad las ideas de puesta en escena o todas esas frases hechas que me han enseñado muchas cosas pero que al final ante una película como "El apartamento" nada significan, porque por años que pasen entras dentro de su historia, de sus personajes y no consigues ver absolutamente nada de su arquitectura cinematográfica. Uno se imagina que no se puede hacer algo así pegando planos al tuntún pero a estas alturas del año 2022 no se lo podría asegurar porque la sigo viendo tan embelesado, divertido y de verdad absolutamente conmovido como la he visto siempre, habiendo sido uno y muchos a lo largo de tantísimos años, aunque no se me ocurran nunca este tipo de películas cuando me piden una lista y acabe encumbrando a los apóstoles oficiales de la llamada "puesta en escena", como si fuera posible que aquí no la hubiera

lunes, 9 de enero de 2023

AMARCORD

 

Después de "Roma" Federico Fellini rescató un texto que había escrito en 1966 llamado "La mia Rímini" y se asoció con Tonino Guerra, que era el guionista que había tenido Antonioni en sus explosivos años 60, para escribir "Amarcord" (1973). La asociación era ideal porque ambos eran de la misma generación, nacidos en 1920 con escasos dos meses de diferencia, habiendo nacido Guerra además en Sartangelo di Romagna a diez kilómetros de la Rímini de Fellini.
Amarcord es un invento del propio Fellini que procede la contracción “A m'acord”, que es la forma en que se pronuncia “Io mi ricordo” (“me acuerdo”) en la región de Emilia‑Romagna. Fue en su día quizás la película más popular de Fellini, aunque hoy en día el prestigio crítico, siempre hablo de prestigio crítico a modo informativo, creo que se lo ha llevado a manos llenas "Ocho y medio".
En "Amarcord" vista hoy se ve casi más al Fellini dibujante que el Fellini cineasta. Es una película estructurada en viñetas, a la manera que le hemos visto después copiar a Woody Allen al inicio de "Annie Hall" o en "Días de radio". Una panorámica sobre un pueblecito costero en la Italia fascista de los años 30, sin ningún ánimo verosimilista o histórico, donde prima la sátira, la hipérbole, el humor y lo que hoy se consideraría lo "felliniano".
Es admirable la capacidad que tiene este Fellini dibujante, junto a las aportaciones de Guerra, a la hora de crear iconos inmortales. La lista de escenas memorables y frases que recordaba perfectamente, y había compartido con amigos, es larguísima, interminable y resulta ocioso y redundante compartirla aquí. Hay que ser un dibujante poderoso para ofrecer ese trazo firme, original y creativo destinado a perdurar a fuego en la memoria del espectador. Algo que sería impensable sin la fotografía en color de Giuseppe Rotunno y sobre todo sin la música de Nino Rota.Uno querría salir a las calles de su pueblo a dar la bienvenida a la primavera solo a condición de que sonaran esas notas. Y además podemos escuchar "La cucaracha", "Siboney" y hasta "Stormy weather" en momentos remarcables, que los son casi todos.
"Quiero una mujer", la Volpina, la Gradisca (excelsa Magali Noël), "si Mussolini sigue así, no sé, no sé", los dientes de león, la quema de la bruja, San Luis llorando, la estanquera, las odaliscas, Aldina, Gary Cooper, sírvanse ustedes mismos y prolonguen la lista hasta el infinito porque la película es un fluir incansable de esos iconos a lo largo de dos horas de metraje. Si por ejemplo en "La vida de Brian" están inexplicablemente concentrados en la primera media hora aquí están muy bien repartidos.
Una película famosísima de la que en los últimos años no se ha hablado tanto pero que ha formado parte de nuestra educación sentimental y cinéfila, la pude ver hasta ne pantalla grande, y que no es justo olvidar ni hacerla entrar ahora en un juego vano de apreciaciones y depreciaciones. De bien nacidos es ser agradecidos.
 

 

domingo, 8 de enero de 2023

US

 Sobre un metraje de dos horas, a los 36 minutos, después de mantener una buena tensión que mantenía las expectativas por todo lo alto, se acaban todas las ideas de "Us" de Jordan Peele. La casi hora y media que queda es ni más ni menos que un corre-corre que te pillo y no te mato porque aún me queda una hora y media, rutinario, repetitivo hasta la náusea y la desesperación, interminable y soporífero, que no da ningún miedo. Hora y media exactamente, con un par, hora y media de la más absoluta nada eso sí, claro, muy bien maquillada con una explicación que permita una lectura en clave racial sobre privilegiados y oprimidos que por si no quedaba lo suficientemente clara es remachada con un twist final para que no queden dudas.En mi viejuna opinión un verdadero espanto que justifica que "Get out", aburridísima pero no tanto y con una lectura racial no tan gruesa, haya entrado en el top 100 del Sight and Sound.Si sigue la cuesta abajo, "Nope" tiene que ser lo más."Get out" acabará codeándose con "Jeanne Dielman" por la primera posición.









domingo, 1 de enero de 2023

¡QUÉ BELLO ES VIVIR!

FELIZ AÑO NUEVO. Inauguramos una nueva etapa en el blog, una más de tantas desde aquel lejano febrero de 2011. Dejamos de hacer recuento de películas, libros y óperas y volvemos al sosiego de los textos cuando la ocasión lo requiera. Sean felices y gracias por la atención prestada. 


En diciembre de 1946 Liberty Films, la productora independiente que funda Frank Capra, en la que luego entrarían como socios William Wyler y George Stevens, estrena "It's a wonderful life", conocida entre nosotros como "¡Qué bello es vivir!". Un fracaso en taquilla primero y un clásico del cine después, gracias en parte a quedar libres sus derechos televisivos por un lío burocrático y estar a 

merced de todas las televisiones del mundo (ya han recuperado esos derechos en los tribunales y ya no se emite tantísimo como antes).Y en opinión de quien esto escribe una obra maestra absoluta y teniendo muchas vistas recientes probablemente la mejor película de Frank Capra, y honestamente no lo digo solo por motivos sentimentales o navideños, que podría decirlo por eso, sino porque creo que desde una mirada más serena (me resisto a decir objetiva, analítica o fría, es serena la palabra) es una película asombrosa, admirablemente construida y dotada de una serie de capas y sentidos que siguen funcionando en múltiples direcciones.

"It's a wonderful life" está basada en un relato de Philip Van Doren llamado "El regalo más grande" autopublicado en 1943. El relato llama la atención de RKO, que lo compra para convertirlo en un film de Cary Grant. Varios guionistas trabajan en él, Clifford Oddets, Dalton Trumbo entre ellos (en cuyo guion George Bailey es un político idealista que se vuelve cínico e intenta suicidarse), hasta que RKO le vende la obra a Capra que ve en ella el inicio de su nueva productora.

Trabaja entonces en el guion con el matrimonio Frances Goodrich y Albert Hackett, guionistas de la serie del "hombre delgado", que luego escribirán "El padre de la novia" o "Siete novias para siete hermanos". En el proceso se dice que Capra trabaja a espaldas del matrimonio, con el que acabó fatal, con Jo Swerling, y que Dorothy Parker es traída para pulir escenas.

Henry Fonda es considerado para el papel de Stewart, y en cuanto al de Donna Reed, Olivia de Havilland o Ginger Rogers fueron otras opciones. Para saltar rápidamente a la película digamos que Lionel Barrymore como Potter es la opción natural, ya que es en la época un célebre Scrooge en emisiones radiofónicas y es evidente que en la película sigue siendo esencialmente Scrooge. Pero vayamos a lo que interesa.

La película está contada con una estructura de in media res excelentemente manejada. Creo que los diez primeros minutos pueden echar a patadas a más de un espectador, y lo entiendo perfectamente, porque esta última vez, yo mismo, que jamás había puesto pegas, llegué a dudar. En esos diez minutos Capra vacía sobre la encimera un paquete entero de azúcar pero esperemos un poco y no entremos en pánico porque se dispone a usarlo como argamasa del resto de ingredientes.

A partir de esos puntos luminosos en el cielo la película fluye como un absoluto prodigio cinematográfico y de guion. No creo que puedan ponerme mucho mejores ejemplos de manejos de las elipsis, de construcción progresiva de los detalles. La película pasa volando porque tiene un talento sobrenatural para parar y avanzar para llegar hasta donde ella quiere.

Y por el camino se preocupa de no ser esa primera hora y media solo un pretexto para la media hora de desenlace final. Está fantásticamente medida por bloques en algo más de dos horas de metraje. En esa media hora funciona en dos direcciones de manera inteligentísima, y creo que eso Capra ya lo había apuntado en "Horizontes perdidos". Por un lado es un cuento moral sobre la integridad y la generosidad en un mundo conducido por el dinero. Un cuento de una ética humanista inquebrantable que sigue siendo valiosa y vigente. Pero por otro ese reguero de entrega absoluta a los demás es evidente que queda, y eso no lo tiene que decir con un megáfono, si acaso lo apunta Potter en algún momento, como una pesadilla kafkiana donde la libertad y la felicidad de un hombre quedan completamente anuladas a merced de su comunidad donde todos sí pueden cumplir sus sueños. Ésa es la ambivalencia más sabrosa y divertida, ¿cuál es el verdadero mal sueño de Bailey?, ¿el de la media hora final?, ¿seguro?. Capra ya había apuntado veladamente en "Horizontes perdidos" hasta qué punto la utopía no era una amenaza para la libertad personal.


"It's a wonderful life" es la crónica de la quiebra de los ideales del american way of life, hecha con el clasicismo del director, basado en cómo se mueven los personajes en el plano, es la summa de su estilo y del cine que había hecho hasta ese mismo momento. Una lección de puesta en escena y de detalles inagotables, como ese cuervo que está siempre presente en el mostrador de la empresa de Bailey, los cordeles atados en los dedos, la noche nupcial, los acordes de piano de la niña crispados que anticipan el catártico final, el pomo de la escalera, el albornoz de ella, la llamada teléfónica desde Nueva York, podríamos poner la moviola y deternos escena por escena en ver cómo está rodada y qué objetos son utilizados para dar sentido y hacer avanzar la escena y la película.

Y también la hacen avanzar desde el reparto, James Stewart, Donna Reed, Lionel Barrymore, Ward Bond, Thomas Mitchell, Henry Travers, Beluah Bondi...están dirigidos para moverse en la escena al ritmo de esa planificación clásica. No es lo que dicen ni cómo lo dicen sino cómo su lenguaje gestual está aportando a la secuencia constantemente.

Una modernización del cuento de Dickens desde el punto de vista del sobrino que preludia, desde una óptica menos navideña y fantasmal a ese Scrooge sueco tan querido por este perfil, el profesor Isak Borg de "Fresas salvajes", que sin ángel que quiere ganar las alas, también presencia atónito cómo fue su vida, cómo es y cómo será. El hilo inmortal.

martes, 1 de noviembre de 2022

PELÍCULAS OCTUBRE 2022




La noche de las mujeres




Amor bajo el crucifijo










Pechos eternos



NOVELAS SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2022

 


CUENTOS INQUIETANTES:  Cincuenta días tardé en terminar este volumen, que iba dejando más que por falta de tiempo (que también, septiembre-octubre me tumban) por la desmotivación de ver que no eran las más célebres historias de fantasmas de Edith Wharton (salvo "Después" y "La botella de Perrier"), y por la manía que cogí hace cosa de una década de a duras penas dejar ningún libro a medias o aparcarlo para otro momento, con la consecuente inversión de tiempo obscena y desmesurada. Y no es que esté mal, de hecho empieza de forma deslumbrante y si el interés para mí decrece es más que por falta de pericia de la escritora, una de las que más me gustan, por el inevitable sentimiento de yo venía aquí a otra cosa. Con los años uno empieza a desarrollar conductas más rígidas y más cabezotas.Es una evidencia.


EL ALCALDE DE CASTERBRIDGE: A partir de un grotesco incidente, un hombre borracho que vende a su mujer y su hija a un marinero, que más tarde la propia novela se permite el placer de constatar lo absurdo que es como episodio, Thomas Hardy construye esta obra de forma desconcertante a través de varios giros argumentales sobre lo que uno va presuponiendo que va a ser la línea argumental a seguir. Las predicciones te fallan siempre y la línea argumental que imaginabas desaparece fulminantemente de las páginas y no aciertas tampoco a saber qué pretende pero poco a poco se va haciendo evidente que no son giros sorpresivos sino que tejen un discurso sobre la fatalidad, la fortuna, la felicidad, la bondad o el merecimiento. Extraña y estupenda novela

sábado, 1 de octubre de 2022

PELÍCULAS SEPTIEMBRE 2022






Tres hombres en una balsa



Carta de amor


La luna ha salido

La princesa errante




La muchacha bajo el cielo azul

La bestia ciega

El ángel rojo