Confieso que llevo en casa seis días de un vago escandaloso y vergonzoso. He visto muchas menos películas de las que creí que me apetecerían, he intentado ver otras tantas en las que mi estado ausente-veraniego me ha impedido concentrarme y he padecido los dolores que suelo padecer en los inicios de las vacaciones o para mí mejor llamarlo frenazos en seco (algo vergonzante pues disto mucho de ser un adicto al trabajo y me encantan las vacaciones). La película más chula, revitalizante, necesaria y eufórica que he visto estos días ha sido
"Aquele querido mês de agosto" . Como no he conseguido ni sabido que bata el récord de visitas del blog pues vuelvo a poner el link por si acaso. Eh, que tampoco es necesario hacer trampas para forzarlo, quien no haya entrado aún que entre, quien lo haya hecho que pase de entrar. Y cuento que la han editado en dvd los de Cameo en la colección Cahiers du cinema. Me parece maravillosa.
Mañana me voy a pasar un tiempo fuera de casa, iba a despedir esta pequeña etapa de actualización constante, cambiándola por una etapa de actualización incierta con alguna película recién vista, pero como no he visto ninguna, echo mano de un memorable programa doble que me monté en casa hace dos veranos, que ya fue objeto de una versión anterior del blog, con blogspot y el vlc menos desarrollados. Las dos películas supusieron un impacto en su día en la manera de entender el relato cinematográfico, incomodaron (¿incomodan?), quedaron incrustadas en el inconsciente de las siguientes generaciones de cinéfilos, el mío entre ellos, que pienso repetidas veces en ellas, y me parecen tremendamente emocionantes e incombustibles, películas a las que volver una y otra vez sin descanso.
VIAGGIO IN ITALIA (1954)
O cómo contemplar pacientemente escultura en plena crisis
L'AVVENTURA (1960)
La desaparición de Anna