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sábado, 15 de diciembre de 2012

PROMETHEUS

Con el tiempo, la insólita victoria de "The artist" en los Oscar adquiere múltiples lecturas. El grito inicial de Jean Dujardin, ese "¡No hablaré!", del brillante arranque de la película de Michel Hazanavicius, parece casi una consigna protesta del espíritu creador de los grandes visualizadores de Hollywood.

En los últimos tiempos, teniendo en cuenta que cada país y cada época ha de producir sus propias imágenes, sigue habiendo la voluntad entre algunos directores de seducir con la imagen, de crear un clima, una atmósfera, pero me temo que los mismos directores, o visualizadores, o son escasamente críticos con sus guiones, o no pueden hacer absolutamente nada para evitar la hecatombe, y el Dujardin que ha de resignarse a hablar, no es si no la viva imagen de los creadores de imágenes que han de resignarse a que en sus películas se digan estupideces.

"Prometheus" es una película francamente sorprendente y atractiva hasta extremos que sinceramente no podía imaginar.  No es "Alien", desde luego. Pero sobre todo por dos motivos legítimos, porque no debería serlo (otra vez) y porque han pasado más de 30 años. Pero el simple hecho de que persiga la estela de "Alien", supone un estímulo creativo para el propio Scott y su equipo, que eleva el clima de la película muy por encima de la ciencia-ficción de los últimos tiempos.

"Prometheus" crea una atmósfera de terror y ciencia-ficción poderosa y seductora, recordando también a "La cosa", es probablemente la mejor película de Ridley Scott en siglos (tampoco he tenido la santa paciencia de hacer una comprobación rigurosa). Sólo tiene que toparse con un hándicap importante. Los guionistas Jon Spaihts y Damon Lindelof (que me perdonen los fans de Lost) escriben unos diálogos vulgares y profundamente mediocres, cuando no salpicados de una trascendencia sonrojante que se toma inexplicablemente en serio a si misma, incapaz de asumir su condición de folletín de ciencia-ficción.

Sucede demasiadas veces en el cine de Hollywood, no tanto la indigencia de ideas como el insólito carácter pretencioso de muchos de sus guiones (característica que suele adjudicarse al cine de autor europeo), torpedea películas que a priori podrían ser mejores si se asumieran mejor a si mismas. Me temo que las secuelas de "Prometheus" van a ahondar  en esa lamentable línea. Una pena porque me ha gustado bastante.