"Tár" (Todd Field, 2022) no empieza ni termina con música clásica, de hecho ésta tarda un buen rato en aparecer en escena. Desde el primer instante está uno ya avisado que no va a ver el típico armazón melodramático que entregaría casi cualquier film de Hollywood con una estrella haciendo de directora de orquesta. Field, que fue la gran promesa blanca del cine USA de principios de siglo, ha vuelto tras un gran silencio con una película de una megalomanía, una originalidad y una ambición deslumbrantes.
Desde el primer momento se dedica a que Cate Blanchett se apropie, y parece hacerlo con facilidad desarmante, del personaje ficticio de Lydia Tár, la directora titular de la Sinfónica de Berlin, un ser superior que en el mundo de la música lo es y lo ha sido todo, discípula de Leonard Bernstein, que se enfrenta uno de sus grandes retos profesionales, la grabación de la quinta de Mahler, que va a ser el insólito macguffin de este thriller desatado sobre la cancelación, el movimiento woke y las ambigüedades, verdades y mentiras de nuestro mundo.
Lo primero que sorprende de la película es la voluntad totalizadora que tiene, cómo se entrega a su tema con profusas conversaciones sobre música, llenas de centenares de referencias, con el riesgo que conlleva de echar a patadas a buena parte de la audiencia y no tener la absoluta seguridad de seducir o hipnotizar al público que pueda sentirse más cercano, afín o saber de qué le están hablando. Yo disfruto de esa pasión y aprecio ese riesgo y entiendo en ese sentido su desmesurada duración para poder llevarlo a cabo.
Pero la película no se queda en esa insólita condición de ensayo sino que va penetrando lentamente en los terrenos del thriller conspiración en Berlin, que podría filmar un David Fincher o un Michael Mann hasta que ambas cosas thriller y ensayo conviven con una hermosa y original naturalidad.
Todo esto claro está estaría falto del elemento cinematográfico para sustentarse y ahí está Field con una puesta en escena devota de los juegos con el espacio y de las mimadas composiciones del plano para no dejar huérfana ni a la película ni al espectador más esteta y hedonista.
