jueves, 26 de noviembre de 2015

THE ASSASSIN


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Rescato un texto publicado hace escasos quince días que a la vez funcionará como nueva entrada del viernes para poder darle cancha hasta el tema musical de los lunes, por lo menos. Mi mayor interés es animar a ver una gran película como "The assassin" en pantalla grande, porque creo que lo merece y le favorece de veras. Al mismo tiempo dejando la puerta abierta a algo tan comprensible como que el lenguaje cinematográfico de Hou Hsiao-Hsien pueda resultar algo aburrido (o no). Se estrena mañana.
Primera quincena de octubre. Tarde lluviosa en el ambiente a veces complacido de si mismo y claustrofóbico de Sitges. Llegó un martes por la tarde completamente fresco al despertarme de la siesta. Difícilmente vuelva a pasarme. El lujo de no trabajar sólo temporalmente. Empieza a estar oscuro, en parte por culpa de la lluvia, y por primera vez en ocho ediciones titubeo por un breve instante en mi camino al Auditori.
Subiendo la cuesta me hago la ilusión de que ya han entrado pero me espera la cola habitual. Sigo leyendo la tremenda paranoia nuclear de DeLillo y se me pasa en un suspiro la espera.
Entro y me siento en la segunda fila, sigo leyendo y mientras, inevitablemente, escucho conversaciones. Alguien ya ha visto la película dos veces antes de la sesión de hoy. Ronda desde hace tiempo un torrent.
No sé. No juzgo pero me cuesta comprender. No se ha producido ningún retraso intolerable en su estreno. La película se vio en el festival de Cannes de mayo y se está estrenando en muchos países en esta primera quincena de octubre. En España se verá a finales de noviembre. Tiempos de espera asumibles.
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Tampoco entiendo que este maravilloso Auditori, el tamaño de su pantalla, la amplitud de su anfiteatro, el mágico silencio colectivo no vaya a ser una primera vez para todo el mundo. Que antes haya habido un PC o un televisor de plasma conectado a internet, a un dvd o a un usb, una tableta en el más monstruoso de los casos. No lo entiendo y creo que no lo entendería ni aunque existiesen errores en la proyección y sus ventanas. Lo entiendo cuando nunca en tu vida vas a ir a Sitges o nunca en tu vida estarás cerca de una pantalla en la que se proyecte “The assassin”.
Pero quién necesita que yo lo entienda.
Lo más aterrador es pensar cuántas personas no van a pasar por taquilla porque ya se han hecho con el dichoso torrent de las narices. El ya casi odioso torrent.
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No hay presentación de ningún tipo. Hace ya tiempo que Sitges escupe preestrenos a contrarreloj. A quién le importa. Todo lo que usted debe saber léalo en internet. Para qué escuchar la voz amable y amorosa de alguien que quiera a la película.
Empieza la película y alucino en colores. Para empezar en blanco y negro. Hou Hsiao-Hsien da más de lo que habríamos supuesto en el más optimista de los mejores casos
Sería injusto o sería simplificador decir que simplemente enmienda la plana a Ang Lee, a Wong Kar Wai o a Zhang Yimou. Y es verdad que durante toda la década pasada estuve lamentado, maldiciendo,  la tortura que suponían cada uno de los wuxias de la infausta trilogía de Yimou.
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“The assassin” no sólo enmienda, es esteticismo y da un paso, veinte pasos más allá del esteticismo. Resuelve cada escena con una solución pictórica, con sus sedas y sus cabellos sedosos, pero también da una solución para su propio tempo, para su sonido y sus silencios, para la duración de la secuencia y para la elección del plano, del paisaje y de sus interiores.
Todo se antoja sublime en “The assassin”. Puede que con los minutos eso sea parte del problema. Todo te sigue pareciendo sublime pero mueres un poco de  éxito con Hou. Uno se cansa un poco de batir palmas ante cada faena y echa en falta una vibración y un amor que recorra la película a lo largo de todas las secuencias. Una intuición que las unifique y le dé a la obra la consistencia que requiere para ser algo perdurable y no el capricho o el juguete roto de la temporada cinéfila.
A la larga “The assassin” puede resultar incluso algo aburrida y poco apetecible de seguir. Es como si Hou Hsiao-Hsien supiese tocar el timbre de los críticos, supiese exhibir su magisterio en el ejercicio de la cinematografía en su sentido más presuntamente noble, pero le faltase instinto, una argamasa que grabara la película a tus entrañas.
Una posible baza podría haber sido explotar (aún más) su condición de película-retrato consagrada a la musa del director, la actriz Shu Qi, que da algunos de los momentos más memorables de la obra.
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En la escena final se te pasa un poco esta desazón. Bien pensado la película ha pasado en un suspiro y ni si quiera has llegado a pasarlo excesivamente mal. Es más, te alegras mucho de estar allí, que ésta haya sido tu primera vez e inevitablemente piensas con melancolía que quizás la siguiente sea ya en blu-ray. Al margen de eso, ojalá la película tenga suerte donde tiene que tenerla, en las salas.
Salgo. Es de noche y sigue lloviendo. Las conversaciones arrecian. Los hay, y mira que intenté esquivarlos varias veces bajando la cuesta, que se preguntan si el público estaría informado de lo que iba a ver, que esto no es una de Wong Kar Wai, que Hou Hsiao-Hsien sólo hay uno y a ti te encontré en la calle. Que la gente esperaría otra resolución de las secuencias y no han encontrado lo que esperaban. Oigo y he oído cosas parecidas con frecuencia, a lo peor las he dicho.
Hubo una cinefilia vieja de cuerpo y de alma que impidió que se estrenaran muchas películas y hay una cinefilia nueva, monástica escribana, purista y exclusivista, a la que en el fondo le da igual que se estrenen. Hay que martillear con el conocimiento que yo tengo y los demás no. Y si es un festival aún mejor.
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“The assassin” lo merece todo , es hermosísima o legítimamente un rollazo, pueden ustedes escoger, pero escojan, por favor, porque pocas películas les necesitan tanto, tantísimo como ésta. Vayan a taquilla, pero no por cinefilia, vayan por el Cine. Aunque no conozcan a duras penas la obra del gran Hou o la conozcan de forma superficial o anecdótica. “The assassin” sólo puede vivir de verdad a través de ustedes, que no han visto “Millennium Mambo” y no tienen muy claro qué es el DCP ni quién es Hong Sang-soo. Ustedes que adoran “Ashes of time”, "La casa de las dagas voladoras",  o simplemente “Tigre y dragón”. No permitan que se apropien de ella.
“The assassin” joya o peñazo, cine en el cine, en una lluviosa y triste tarde, anegada en el ruido ensordecedor , miserable y deprimente de eso que llaman o yo llamaba pomposamente cinefilia.
Que las grandes películas como ésta siempre nos sobrevivan siempre a todos y a nuestras pretensiones.
"The assassin" se estrena en salas españolas mañana.

4 comentarios:

  1. Me encanta la variedad de pareceres que deja tras de sí el cine. y los debates que suscita. Mientras que 'Mad Max' es una de las mayores diversiones que he disfrutado en una sala, con 'The Assasin' me llevé una decepción terrible y, sobre todo, salí con una importante hipotensión de la sala. No buscaba un wuxia de Wong Kar Wai, ni de Ang Lee. En realidad, solo acudía con la expectativa de poder descubrir una de esas joyas tan difíciles de disfrutar en los cines españoles. Y, no sé, imagino me falta sensibilidad para disfrutar con estas exhibiciones de lenguaje y estética, arte y ensayo. Me parece muy bien el lucimiento del señor HHH y su reinvención particularísima del género, pero su obra no me dijo gran cosa, ni me transmitió prácticamente nada toda esta distancia y belleza presuntamente doliente. No creo que una película se pueda sostener en exclusiva sobre su intención de experimentar. No vi (o, mejor dicho, no supe ver) hacia dónde conduce toda esta revolución estilística, si es que lleva a alguna parte o si acaso esto importa. Consideré que, más allá de esta gramática tan sofisticada, no me estaban contando prácticamente nada a modo de cierta recompensa -y sí, comprendí toda la trama y la naturaleza de los personajes, eso lo sé ver-, por lo que no pude mantener el interés por algo tan pretencioso y, desde mi perspectiva, vacío. No me pareció que mereciera la pena prestar atención a este nuevo descubrimiento, y no aprecio la dificultad por el simple gusto elitista de regodearse en la dificultad para el "espectador no iniciado". Quizás me preocupo por cuestiones irrelevantes -ese viejo arte despreciado de contar una historia con equilibrio entre trasfondo trascendente y belleza formal- y quizás, reitero con insistencia, es culpa mía porque carezco de la capacidad de comprensión suficiente. Pero, joder, qué peñazo de película.

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  2. Creo que cualquiera que haya leído con detenimiento el texto que he escrito, cosa nada fácil jaja, apreciará lo cercanas que están nuestras opiniones criticoabulico a pesar de que a mí sí me gusta la película. Igualmente a pesar de haber bostezado con Mad Max entiendo esa diversión. Ha llegado un momento en que lo que más me aburre y me carga es la cinefilia como pose a mantener, cosa que yo siempre había defendido que a duras penas existía. Por supuesto que no ibas buscando un wuxia de Yimou y por supuesto que (te) sobran los motivos para criticar el film de Hou. Ha llegado un momento en que la muy cargante cinefilia se ha convertido en la peor enemiga de las películas.

    Un saludo y gracias por el esclarecedor comentario

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  3. No, si precisamente es por el hecho de que tengamos unas cuantas impresiones parecidas (y más aún, que haya percibido cosas tan similares a otros críticos que finalmente alaban la película) por lo que digo que me resulta curiosa esa disparidad final de nuestras conclusiones. El misterio del arte supongo, y la multiplicidad de perspectivas que ofrece. Lo que hace esto tan grande.

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  4. Es que la conclusión está sobrevalorada, a mi cada vez me interesa más el nudo o el camino.Es una pena que siempre acabe primando de las pelis pulgar arriba pulgar abajo, se pierden un montón de pensamientos ambivalentes y valiosos de los que aprender mucho.Nada como aprender de críticos que no concluyen lo mismo que uno, pero si toda su crítica condujera a una conclusión, ese aprendizaje yo creo que no se produciría.

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