sábado, 9 de diciembre de 2017

COLO


Impresionante. Dos horas y cuarto que me han pasado en un suspiro. Un guión que fluye sin tropezarse con segmentos chirriantes puesto en escena con firmeza y sin tics de cámara en mano o plasta cine de denuncia. Un relato iniciático. Una familia bajo la bota de la crisis económica. Cine social sin cargar las tintas ni hacia lo truculento ni hacia el optimismo barato. Después del Joao Pedro Rodrigues que vi el otro día, "Morrer como um homem" (no estoy al día precisamente, no), las dos películas que más he disfrutado en los últimos tiempos. Portugal como eterno refugio y Edén.

Pero bueno, da igual lo que yo diga de ella. La traigo aquí para animarles a verla. Tienen de tiempo hasta el día 17 en este enlace.

Les pedirán un sencillísimo registro pero vale muchísimo la pena.


lunes, 4 de diciembre de 2017

BORIS SIN BEATRICE

El inconveniente que le encuentro a "Boris sin Beatrice" es que el personaje recorre un camino que yo ya he hecho por él en el minuto 1. Me gusta tanto la escena de las camisas (tiene tanta razón el hombre) que yo ya le he perdonado, haya hecho lo que haya hecho. Me parece muy duro interpretar, ni que sea metafóricamente, que la catatonia de Beatrice tiene algo que ver con él, es desproveer al personaje femenino de muchas cosas y fustigar a un personaje capullo e imperfecto, como todos nosotros, en exceso. 

Ese moralismo de obra de tesis, con personaje desdoblado soltando el sermón, es lo peor de la película y lo mejor es que me solidarizo con el protagonista, ¡todos somos Boris!, por favor, no nos hagan películas mostrando nuestras vergüenzas, háganlas para que nos las mostremos solitos ante nosotros mismos. El director no creo que sea mejor.

Me recuerda a la escena del infierno de "Desmontando a Harry". Una voz de ultratumba lee los cargos contra el padre, 

"haber sido cruel con su hijo" 

y el propio hijo dice "escuchen, yo ya le he perdonado, déjenle ir al cielo",

contesta el padre "soy judío, no quiero al cielo",

"a dónde quieres ir, papá",

"a un restaurante chino",

"llévenlo al pato feliz".

Vayámonos todos a comer un rollito de primavera y cerdo agridulce y dejémonos de condenas de ultratumba.



viernes, 1 de diciembre de 2017

NOVELAS NOVIEMBRE 2017

Leídas desde el 10 de noviembre...


SUDORES FRÍOS: Divertidísima y maravillosa lectura de una novela que se asume desde la primera línea como muy inferior en categoría artística a "Vertigo", la película que generó posteriormente (a día de hoy considerada con justicia mejor película de la Historia del Cine). Sin embargo es una novela de un enorme interés que por sus características propias merecería una película propia:un Scottie francés sigue a Madeleine por las calles de un París a punto de entrar en la II Guerra Mundial y reencuentra a Judy en las calles de Marsella bajo la sombra de un De Gaulle triunfante. Si no fuera por las lloricas que exclamarían "no-remakeéis-Vertigo" tendríamos tan singular y merecida película.


LOS PAPELES DE ASPERN: Tras "Daisy Miller" y antes de afrontar obras de largo recorrido, sigue mi particular calentamiento con el universo de Henry James. Magnífica novela que transcurre en Venecia. Protagonizada por un crítico literario, ¿capaz de todo?, una obra tan hermosa como punzante y definitiva y radicalmente importante. Seguiré in the mood Henry James.


ETHAN FROME: Tras la deslumbrante "La edad de la inocencia", la lectura de "Ethan Frome" me ha supuesto la confirmación de la excelsa prosa de Edith Wharton. Conmovedora hasta lo trémulo en su manejo de las pulsiones del amor prohibido. Lujazo y placer de primera.


LA OSCURA HISTORIA DE LA PRIMA MONTSE: Cuarta novela que leo de Marsé. Muy en deuda con "Últimas tardes con teresa", en cuanto a ese esquema de elemento extraño irrumpiendo en la burguesía catalana, todo más virtuoso y elevado al cuadrado. Empieza de forma deslumbrante, aún así. Creo que comete Marsé el error de parar con 60 páginas de cursillistas que ciertamente acumulan más y más virtuosismo literario a mansalva pero que resultan totalmente anticlimáticas. El escritor renuda la marcha pero ya nos pilla algo en frío. En el final no resulta ajeno a lo conmocionante que uno haya paseado y vivido momentos importantes cerca de Lesseps y Vallcarca.

Páginas olvidadas...Milan Vargas

FRANK HERBERT: 



La obsesión de Frank Herbert autor del ciclo de Dune, es el poder. A lo largo de los siete tomos, las aventuras de los protagonistas pivotan alrededor del poder, en todas sus dimensiones: político, religioso, psicológico, sociológico e incluso ecológico. El autor en sí mismo a lo largo de su vida fue un espíritu hambriento de conocimiento, y muy pluridisciplinar lo que da mucha pertinencia y consistencia a las partes más científicas de su obra.

Pero más que nada, el autor supo en los dos primeros tomos crear un universo con un ambiente y una estética muy particular suerte de mil y unas noches, universo espacio-feudal, nido de intrigas, de cinismo, de personajes barrocos y de cofradías que esconden secretos y poderes descomunales.
Dune es un poco leer Maquiavelo entreteniéndose (aunque para algunos el autor de Florencia lo es bastante en sí mismo).

El principio de la saga tiene absolutamente todas las cualidades del conjunto y se puede leer por separado. Aúna facilidad de lectura, entretenimiento, emoción y reflexión. El tercer tomo, El Mesías de Dune es una secuela dulce amarga donde la emociones épicas, dejan sitio a la desilusión, la incertidumbre el declive personal y más intrigas con nuevos protagonistas.

En los Hijos de Dune, el ambiente vuelve a ser más móvil, más fluido, y más aventuras esperan la siguiente generación de protagonistas Leto y Ghanima.

El Emperador Dios de Dune, es el más complejo, el más reflexivo, el más arduo de leer y el más estático de los volúmenes del ciclo. Gran parte de la obra explora el universo interior de Leto Atreides, ser casi divino y su alter ego, Moneo, su chambelán.

En los Heréticos de Dune tras un lapso temporal importante el lector vuelve a tomar contacto con un universo devastado y desestructurado por el derrumbe del antiguo imperio. Los nuevos protagonistas se enfrentan a nuevas amenazas y los vestigios de las antiguas cofradías (Bene Gesserit, Bene Tleilax).
Para terminar, La Casa Capitular cierra el ciclo, con batallas finales y la revelación de lo que se escondía detrás del derrumbe del Imperio, con un final críptico a lo David Lynch.

Uno de los puntos fuertes de la obra de Herbert es la complejidad de las intrigas, la inteligencia de los diálogos y de los personajes, el trabajo ingente de desarrollo de su universo que no palidece frente al de Tolkien y también un importante trabajo de investigación previa a veces esotérica.

Curiosamente y a título de ejemplo, la obra está plagada de alusiones al sufismo, la rama mística del islam, y lo guiños del autor van más allá de la mera superficialidad. Curiosamente sin embargo la mirada de Herbert sobre la religión nunca pierde su cinismo, y desarrollo transcendental místico van de la mano con pura manipulación política.

En conclusión Dune es una saga muy recomendable y que tiene la ventaja de poder leerse tranquilamente por separado pudiéndose incluso saltar algunos tomos si el lector no acaba de entrar en el relato, a sabiendas de que existe suficiente variedad de narrativa y ritmo como para que esté satisfecho en un tomo o en otro.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

LOVING



Es una de las grandes (y pocas) esperanzas blancas destinadas a suceder a la generación de moteros tranquilos y toros salvajes. Jeff Nichols, como James Gray, estrena sus películas en medio de una notable expectación que busca encontrar las huellas de una historia del cine USA que muchos deseamos que siga caminando. No por pertenencia afectiva a ese país pero sí a su historia cinematográfica y a sus ancestros.

Eso puede provocar que muy comprensiblemente lo sobredimensiones y sobrevaloremos, que perdamos la paciencia y decretemos demasiado rápido genialidad absoluta donde solo hay unas incipientes cuatro películas. ¿Quieren hacer ustedes el ejercicio mental y recordar dónde estaban John Ford, Howard Hawks o Alfred Hitchcock en su cuarta película?. De ese juego es muy evidente qué problemas de perspectiva padecemos a la hora de calibrar a los nuevos talentos y a la hora de calibrar no tanto su valor presente como la incierta y más prometedora de lo que parece prospectiva futura.

Desde luego Take shelter, esa gran película apocalíptica, y Mud, ese gran relato en el que se cita de forma omnipresente a Twain,  dan motivos para el optimismo. Midnight special, se estrenó muy de tapadillo, casi con vergüenza, la desconozco porque aunque no lo desapruebe rara vez me bajo películas y cada vez espero con más paciencia verlas en condiciones de exhibición dignas (las bajaba cuando aquí no se estrenaban demasiadas obras porque sí, ahora todo ha cambiado).



Loving narra la historia real de Mildred y Richard Loving, un matrimonio interracial que se casó en Virginia y fue detenido y condenado a exiliarse hasta que su lucha consiguió que en 1967 fue derogada la ley que impedía los matrimonios entre negros y blancos.


El comienzo del film es deslumbrante. Nichiols hace fluir las imágenes con la belleza y la serenidad de un Clint Eastwood en sus momentos más inspirados. Su primer segmento es el que demuestra que Nichols está llamado a grandísimas cosas, ya hemos disfrutado lo suyo pero insistimos:cuatro películas.

La mejor esecena es avanzado su metraje, con la presencia del personaje del fotógrafo al que da vida el actor fetiche de Jeff Nichols, el actor Michael Shannon, en una secuencia de verdadero maestro, de mirada sensible sobre una película, sobre unos personajes, sobre una intimidad y cómo enfocarla de manera verdaderamente honesta. Una secuencia que dice en el fondo que esa intimidad es mucho más hermosa de lo que capta nuestra triste foto tirada de tapadillo.



El resto del film no es que decaiga propiamente, sería injusto considerarlo así, es que acusa ciertos problemas de dramaturgia, nacidos de su propia naturaleza. Desde luego no es lo que podría ahber sido, un vulgar telefilm de los que se hacían antes sobre casos reales ni un biopic de los llamados académicos al uso. El problema es que a la película, siendo considerablemente importante lo que trata, le falta cierta densidad.

La pareja, interpretada por unos inspiradísimos Joel Edgerton y Ruth Negga,  lucha y hace lo que debe hacer por volver pero mientras contemplamos un exilio relativamente tranquilo y unos conflictos y unas dificultades de vida moderadas. Si me permiten ser algo sarcástico, entiendo la lucha de los Loving, será que uno considera que hogar es allí donde te tratan bien y te dejan ser feliz y no es fácil entender que toda la película se vertebre sobre el deseo de volver a un lugar oscurantista y vendido a preceptos legales medievalistas condenados a desaparecer.

Y claro, es que Loving dura dos horas, no sucede nada dramáticamente demasiado significativo, estamos muy de acuerdo con la pareja, nos parecen aberrantes las leyes de Virginia, sabemos además que todo va a acabar bien, pasamos media película en plena lucha por los derechos civiles y efectivamente:todo acaba bien.



No hay en Loving ninguna carga de profundidad contra un racismo persistente y percutante aún con los EEUU haya tenido ya un presidente negro. Un racismo que no cesa. Todo es bastante evidente e incontrovertible. Estamos cómodos en ella y no nos remueve nada.

Las preguntas qué surgen son dos. ¿Había película, había algo que expresar más allá de relatar un caso singular e importante?. ¿Si había película podía asumir ese esfuerzo de escritura quien ya asume una puesta en escena magnífica?...en definitiva un viejo tema ¿se puede estar en misa y repicando?.

Loving permecerá como muestra del noble y respetable Arte de los que siguieron mimando el clasicismo aún cuando el cine caminara por otros senderos. Es imposible no conmoverse con ella aún cuando se valore que el Cine ha de seguir su propio destino y es imposible no conmoverse cuando ves que no se practica un clasicismo recreativo y mimético.

Más cuestionables serán en definitiva sus paupérrimas aportaciones a la posibilidad de pensar sobre nuestro tiempo y sobre nosotros. Estamos demasiado de acuerdo con en ella.



Ficha técnica
Título original: Loving Dirección: Jeff Nichols País:Reino Unido, Estados Unidos Año: 2016 Duración: 123 min.Género: Drama
Reparto: Ruth Negga, Joel Edgerton, Michael Shannon, Marton Csokas, Sharon Blackwood, Nick Kroll, Bill Camp, David Jensen, Michael Abbott Jr., Christopher Mann, Bridget Gethins, Karen Vicks, Terry Menefee Gau Distribuidora: Vertigo Films Productora: Big Beach Films, Raindog Films Casting: Francine Maisler Compositor de la música original: David Wingo Decoración: Adam Willis Dirección: Jeff Nichols Dirección de arte: Jonathan Guggenheim Director de fotografía: Adam Stone Diseño de producción: Chad Keith Diseño de vestuario: Erin Benach Guionista: Jeff Nichols Montador: Julie Monroe Producción: Colin Firth, Marc Turtletaub, Peter Saraf, Sarah Green Producción ejecutiva: Brian Kavanaugh-Jones, Jack Turner, Jared Goldman

lunes, 27 de noviembre de 2017

THE LOST CITY OF Z




Larga y muy irregular, aburrida a ratos, pero maravillosa si a uno no le da la gana de analizarla por partes.

Supera a "The immigrant" porque esta vez el folletín de aventuras sí que es sublimado por las imágenes y no se las come. Un melodrama a la estela de la biografías que filmó Ford en los 50, capaz de acelerar y ralentizar el tiempo a su gusto, de hacer sentir el sedimento de toda una vida y de filmar bailes, discursos, cacerías, travesías por el río, familia, hijos...todo con el mismo placer con el que filmaba Michael Cimino "La puerta del cielo". 

Pero Gray no le imita ni le homenajea como parecía hacer en la anterior con el cine de los 70. "The lost city of Z" es la película que tendría que haber venido después de "La puerta del cielo" si no hubiera fracasado, retoma la historia del cine USA donde nunca debió perderse (lo que es desde luego una licencia poética, no significa que no existan grandes películas USA desde entonces).

lunes, 20 de noviembre de 2017

EL TENIENTE SEDUCTOR

Durante buena parte de su metraje esta película de Lubitsch desmiente que las oportunidades deben cogerse al vuelo y que luego nunca se sabe. Su atractivo a priori es ver colisionar a dos de las más grandes actrices de comedia que dieron los 30 y por extensión el cine: Claudette Colbert y Miriam Hopkins.

Luego compruebas que el atractivo no es tal porque las dos, aún rondando la treintena, tienen aspecto y manera de tiernas bachilleres y no han desarrollado el punch definitivo que les dio la década para el género.

Piensas inevitablemente que Lubitsch habría hecho maravillas con las dos en el mismo plano unos pocos años después, ya las tuvo, pero siempre por separado y ya hizo maravillas. Pero de alguna manera parece una pequeña oportunidad perdida antes de tiempo.

La infinita gracia pre-code de los productos Lubitsch para Paramount sigue allí intacta e impacta con toda su inocente pero muy divertida picardía.

Lo mejor de la película es que sus últimos cinco minutos suponen un documental sobre la creación y el florecimiento de Miriam Hopkins como la actriz que conoceríamos. Es emocionante, de verdad, es como ver calzarse las mallas por primera vez a nuestro superhéroe favorito y saber que después van a venir apasionantes capítulos llenos de aventuras. Esos cinco minutos finales justifican la película y le reservan un lugar para la Historia.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

NOVELAS OCTUBRE-NOVIEMBRE 2017


NUESTRO AMIGO COMÚN: 71 días me ha llevado la lectura de esta monumental obra en estos tiempos sin desayunos literarios y sin tiempo despierto para leer y tan abducido por la actualidad de un tiempo político tan absurdo como irrepetible. Cómo olvidarlo y no relacionarlo cuando recuerde esta obra, última obra completada por Charles Dickens y cierre de un círculo que comienza con "Pickwick". Nunca en 71 días se me ocurrió abandonarla aunque sí pasé por muchos estados de ánimos entorno a una obra tan obligatoriamente irregular como apabullante y centinela y tímida avanzadilla de lo que sería la literatura moderna del siglo XX. Yo creo que a Dickens le sucedía lo mismo que a los cineastas clásicos de Hollywood, anidó en él una semilla de modernidad y unas ansias brutales de libertad a la hora de hacer uso de ese objeto llamado novela que tarde o temprano.
tenía que romper sus límites.

Páginas olvidadas...Milan Vargas

ROBERT SILVERBERG




Silverberg es un autor clásico con una escritura agradable, versátil y coloreada. Su visiones son oníricas y poéticas hasta cuando toca al tema de la ciencia ficción.

El Planet Opera Majipur es una de sus obras destacadas, que mezcla ciencia, ficción aventuras rozando ambientes de heroic fantasy, algunos momentos inquietantes como el mejor Dan Simmons y también un trasfondo político-filosófico como en Dune de Frank Herbert.

El talento del autor está en amasar todos esos elementos en relato ligero y fresco perfectamente accesible incluso a jóvenes lectores (en eso se parece a Ray Bradbury).

Valentine el protagonista del Castillo de Lord Valentine, vivirá aventuras trepidantes, perseguido por enemigos despiadados y desconocidos antes de descubrir quién es en realidad. En los siguientes episodios El Laberinto de Majipur y Valentine Pontifice, el protagonista evoluciona en el sistema político de su planeta descubriendo sus realidades ocultas.

La inspiración del autor con respecto a Majipur también dio luz a crónicas de Majipur, relatos cortos independientes pero relacionados con la trama de las novelas antes mencionadas.

LOVECRAFT Y LOS SUEÑOS 



En muchos relatos de terror el sueño es un componente esencial. Y en la obra de Lovecraft el mundo onírico también tiene un lugar privilegiado. A veces premonitorios, a veces testimoniales, incluso pueden ser la puerta hacia realidades o temporales y espaciales alternativas. No es casual que uno de sus relatos cortos considerados como un clásico sea “Más allá de los muros del sueño”.

No obstante el genio de Providence llegó a realizar una disrupción dentro de su obra ya rompedora. Si conocemos el H.P.L. del culto de las brujas y de criaturas del terror más prosaico, y posteriormente las obras más atrevidas donde desarrolla el Mito de Cthulhu, se conoce menos un Howard Phillips que no ceja en parodiarse a sí mismo, inyectar humor y caricaturizar sus propias entidades cósmicas. 

Esta obra se llama los reinos de los sueños y se corresponden con varios relatos de cortos y de mediana longitud que constan en la lista a continación :

·         "La declaración de Randolph Carter" (1919)
·         "Lo/el innombrable" (1923)
·         "La llave de plata" (1926)
·         "La búsqueda onírica de la desconocida Kadath", también traducida como "En busca de la Ciudad del Sol Poniente" (1926-1927)
·         "El caso de Charles Dexter Ward" (1927)
·         "A través de las puertas de la llave de plata" (1933)
·         "Más allá de los eones" (1933)


En dichos relatos el autor pasa de relatos de terror genuinos a cuentos mucho más fantasiosos, menos horrendos (sin perder nunca su tinte de locura y su sabor inquietante), hasta culminar con un desenlace casi tierno.

Sin duda los reinos de los sueños es a la vez puro Lovecraft y otro Lovecraft.

JAMES BLISH 





La magia es un elemento recurrente de los cuentos de terror que suelo situarse en el trasfondo de las tramas.

Sin embargo en el ciclo de James Blish “Pascuas Negras”, la magia y la religión están en el centro de la trama.

Blish se muestra tan transgresor que tuvo dificultad en publicar el ciclo que empieza con “Un caso de conciencia”, Planet Opera que describe un mundo que no conoce el mal. Un observador Jesuita intenta desentrañar si el referido planeta es obra de Dios o del Diablo.

Sin que exista una relación narrativa entre las dos obras, el segundo opus es Pascuas Negras. En dicha obra Blish cuenta las azañas de dos personajes complejos, un mago negro y un milionario traficante de armas fascinado por el mal. Inicialmente un relato corto Blish la amplió a una novela.

La originalidad de la novela de ambiente muy oscuro, es el lujo de detalle con el cual se describen los rituales de la magia que implicaron un tremendo trabajo de investigación por parte del autor. Pero sobre todo, la narración explora a fondo numerosos aspectos de la religión, del bien, del mal, llevando a conclusiones perturbantes.

La obra rompedora tiene una secuela, El Día después del juicio que cierra el ciclo y esta vez sí, retoma los personajes de la novela anterior.



lunes, 13 de noviembre de 2017

LA CHICA DESCONOCIDA

Confieso que mi simpatía por los Dardenne supera mi satisfacción por esta película. Creo que unas personas capaces de dirigir "La chica desconocida" y de producir "Le fils de Joseph" para mi entienden el mundo y la vida a lo largo y a lo ancho. Sin embargo, interesándome y estimulándome todo lo que plantea esta película no acabo de sentir que se eleven cinematográficamente por encima de la validez del propio planteamiento. "La chica desconocida" es una buena y estimable película sobre los pequeños y grandes abusos o desidias cotidianas de las capas burguesas. Es una película sobre lo que tenemos que ver con esta Europa a la que nos complacemos en definir como terrible (no deja de inquietar que últimamente pongan tanto el acento en "nosotros", tienen razón a medias). Compro lo que me cuentan pero no alzan el vuelo.



lunes, 6 de noviembre de 2017

EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA

Es un camino plagado de minas determinar hasta qué punto un autor se repite o es fiel a si mismo.

Aki Kaurismaki ha entregado una película magnífica, con un dominio absoluto de sus mecanismos dramáticos, de lo que quiere contar y de cómo lo cuenta.

Con unos rasgos de estilo marcadísimos en cuanto a color, música, tonalidad de la película, interpretaciones, humor, amor y humanismo.

No veo una película fallida pero sí veo exactamente la película que esperaba ver antes de entrar. La falta de la más mínima sorpresa, deriva, desvío o desvarío respecto al plan previsto sí que debe reseñarse junto a los logros, que son muchos, no sé si como demérito.

El seguir al dedillo el plan previsto es tan comprensible como relativamente preocupante. Relativamente en una carrera ya hecha, no demasiado pródiga en los últimos años y que por el momento no abunda en obras fallidas. Confiemos en que Kaurismaki no comience a poner el piloto automático de su infalible buen hacer y ruede dentro de esa previsibilidad, que hay que coger con pinzas, en unos plazos razonables. Mientras no venga así con película anual...me temo que eso no haría la misma gracia.


martes, 31 de octubre de 2017

LADY MACBETH DE MTSENK de Dimitri Shostakovich

Hoy tocaba lecturas del mes pero como tras este accidentadísimo octubre, lleno de horas perdidas en lecturas estúpidas de actualidad, en el que sin haber estado enfermo la mitad del mes habría leído aún menos literatura de verdad de la que he leído, resulta que aún así me quedan algo menos de 200 páginas de 1035 de una obra que comencé el 1 de septiembre y con la que no pienso desistir...No tengo obra literaria que comentarles de momento, pues. Lo dejo para el día 15 junto a los deliciosos platos olvidados cocinados por Milan Vargas y en su lugar les traigo la ópera del mes, para más inri con un terrorífico  comentarista musical de excepción. Todo muy loco y muy caótico, como la "pulítica".



¿Por qué me gustarán tanto los jiorones en la novela, la pintura o la música de la primera mitad del siglo XX?. Les traigo este mes una ópera sublime. La mejor definición se puede encontrar en su crítica más destructiva. Dicen que la escribió el propio Stalin el 28 de enero de 1936 en las páginas de Pravda. La tomo de esta página 

He visto una versión del Teatro Real en el año 2000, dirigida por Rostropovich.

"Paralelamente al desarrollo cultural, positivo en términos generales, se ha intensificado en nuestro país la necesidad de buena música. Nunca jamás ni en ninguna parte se han encontrado los compositores con un público tan agradecido. Las masas esperan buenas canciones, pero también música instrumental y óperas de calidad.

Algunos teatros ofrecen como novedad a un público tan interesado por la cultura como el nuestro “Lady Macbeth de Mzensk” de Shostakovich. Una crítica musical complaciente ensalza esta ópera y la pone por las nubes. El joven compositor sólo escucha las alabanzas en lugar de atender a una crítica objetiva y seria que podría serle muy útil en sus futuras obras.

El público se encuentra desde el principio invadido por una ola de sonidos intencionadamente disonantes y caóticos. Aparecen jirones de melodía y apuntes de frases musicales sólo para desaparecer inmediatamente entre ruidos, crujidos y gritos. Seguir esta “música” es difícil, retenerla es imposible.

Así sucede casi todo el tiempo. El grito sustituye al canto. Y cuando por fin el compositor logra encontrar una melodía sencilla y expresiva, entonces, como asustado por tal delito, se precipita de nuevo en la espesura del caos musical que en ocasiones alcanza la cacofonía. La claridad que el oyente espera se sustituye por el delirio rítmico. Este ruido musical debe expresar la pasión.

Todo esto no se debe ni a la falta de talento del compositor ni a su incapacidad de expresar sentimientos fuertes y sencillos a través de la música. Esta música se ha compuesto intencionadamente alterada para que nada en ella pueda recordar la ópera clásica o la sonoridad sinfónica que, por su simplicidad, es accesible a todo el mundo. Esta música está compuesta para negar la ópera, para oponerse –como todo el arte “de izquierda”- a la sencillez, al realismo, a la comprensibilidad de la imagen y al peso de la palabra en el teatro. Se trata de incorporar al mundo de la ópera y de la música, y desde luego de un modo excesivo, las características más negativas del “meyerholdismo”.

Se trata de un caos de izquierda que sustituye a una música auténtica y humana. La fuerza de la música, que puede llegar a arrebatar al oyente, se pierde, utilizando los recursos más triviales, en intentos formalistas de carácter pequeñoburgués y siempre estériles o en pretenciosos ensayos de originalidad. Pero este juego puede terminar muy mal. El peligro que representa esta dirección para la música es evidente. La disonancia “de izquierdas” de la ópera dimana de la misma fuente que la disonancia “de izquierdas” de la pintura, de la poesía, de la pedagogía y de la ciencia. El “afán desmedido de novedades” tiene un carácter pequeñoburgués y conduce a una desviación del arte, la ciencia y la literatura genuinos y auténticos.

El compositor ha utilizado la música nerviosa, espasmódica e histérica del jazz para reflejar las “pasiones” de su héroe. En una época en que nuestros críticos propugnan el realismo socialista, la obra de Shostakovich presenta un naturalismo vulgar. En ella tanto los comerciantes como el pueblo aparecen representados de un modo uniforme y atroz. La comerciante rapaz, que se apropia de la riqueza y del poder a través del asesinato, es presentada como una “víctima” de la sociedad burguesa. La historia moral de Leskov oculta un sentido que el autor no ha tenido para nada en cuenta. Todo es burdo, primitivo y trivial. La música grazna, gime y jadea para describir plásticamente escenas amorosas en la primera ocasión que se presente; y este “amor” se extiende por toda la ópera en forma explícitamente vulgar. La cama doble del comerciante ocupa el centro del escenario; en ella se resuelven todos los “problemas”. En el mismo estilo groseramente naturalista se desarrollan las escenas del envenenamiento y de la paliza.

Aparentemente el compositor se ha propuesto no ofrecer a sus oyentes lo que los aficionados soviéticos a la música esperan de una ópera y buscan en ella. Ha cifrado su música con acordes que únicamente pueden interesar a formalistas y estetas cuyo gusto hace tiempo que se ha deteriorado. No ha tenido en cuenta las exigencias de la cultura soviética: desterrar la grosería del arte y todas las formas de barbarie de los últimos rincones de nuestra vida. Para algunos críticos esta exaltación de la lubricidad de la comerciante es una sátira. Evidentemente no se puede hablar de sátira. El compositor recurre a todos los procedimientos musicales y dramáticos para lograr que el público simpatice con los actos primitivos y vulgares de Katerina Ismailova.

Lady Macbeth ha triunfado entre el público burgués del extranjero. ¿No la aplaudirá el público burgués precisamente porque su música es caótica y absolutamente apolítica? ¿O tal vez porque esta música degenerada, estridente y neurasténica halaga el gusto degradado de la audiencia burguesa?

Nuestros teatros han hecho grandes esfuerzos para preparar esmeradamente la ópera de Shostakovich. Los cantantes han dado muestras de su gran talento al luchar contra el caos, el ruido y la cacofonía de la orquesta. Han tratado de compensar con su interpretación dramática la pobreza melódica de la ópera. Desgraciadamente todo ello sirve para desvelar aún más el carácter groseramente naturalista de la obra. Los logros interpretativos merecen el reconocimiento, pero los esfuerzos inútiles sólo merecen compasión."

(Tomado de Kristof Meyer: “Shostakovich. Su vida, su obra, su época”, Alianza Editorial, Madrid 1997, pags. 174-5).