domingo, 15 de octubre de 2017

MADAME BUTTERFLY de Giacomo Puccini

Reconozco que me daba algo de pereza revisar esta ópera que nunca fue la que más me fascinó de Puccini, "Turandot" sigue ahí imbatible, pero la experiencia de la ópera en la plaza de mi pueblo, desde el teatro Real a principios del pasado verano hacía esta revisión imprescindible, ¿cómo iba a rechazar una ópera gratis al aire libre en una hermosa, o casi, noche de verano y además a dos minutos de mi casa?

Entonces escribí.

"La plaza se ha venido abajo abucheando al Ministro de Cultura en el intermedio y aplaudiendo a una emocionadísima Ermonela Jaho, que no podía oirnos, al final. Los que tienen un látigo por tímpano la ponen a parir habitualmente pero para los profanos tiene un no sé qué qué sé yo.El fuerte viento mecía una pantalla que no se veía demasiado bien sin haber anochecido pero el percance nos ha sido commpensado con el dúo a la noche estrellada del final del I acto en una noche estrellada de verdad.En el tercer acto ha llegado mi hijo de cinco años con una amiga, cosa que no me suele pasar en el teatro de verdad, pero obviando lo incordiones que han estado durante 15 minutos con sus 5 años les ha llamado la atención lo que les he contado de la historia.Todo el que ha aguantado el riguroso fresquito hasta la medianoche estoy seguro de que lo ha pasado muy bien con esta ópera, menos frenética y más introspectiva quizás para ser Puccini."

Un primer acto de seducción, un segundo acto de espera y un tercero de desengaño, atractiva y aconsojante obra mayúscula.

Otra gran realización de Raúl Hernández Garrido que planifica "Un bel di" acorde a la letra del aria.

La tragedia de Cio-Cio San (los que hemos leído "Mi tío Oswald" sonreimos) contada con puesta en escena de Mario Gas, remitiendo al cine mudo, yo diría que esa idea ya la he visto en el Manon de Massenet pero no recuerdo bien cuánto se parecen (¿demasiado?) ni quién llegó primero.

lunes, 9 de octubre de 2017

LA COMMUNE (PARIS 1871)

Una película de plena actualidad. No por estos días sino por este siglo.

No deberían estos desbordantes 345 minutos hacerle aplazar a nadie aún más tiempo el visionado de esta película. Para cualquier animal político y contestatario, sea del partido que sea pero es imprescindible que sea contestatario, la película de Watkins es un impresionante mazazo en la conciencia de esta Europa satisfecha de sí misma, la conciencia de los políticos y la nuestra propia.

A través de la retransmisión de una televisión comunal y la retransmisión de la televisión de Versalles (en la que no les costará nada a cada uno de ustedes reconocer su propia televisión estatal o autonómica), Watkins va desgranando los sucesos de la comuna de París de 1871, confrontándolos con las opiniones de sus propios actores en el momento actual.

Las escenas son cortas y guillotinadas a negro por un sinfín de intertítulos que no molestan en absoluto. El calado político es tremendo, las reflexiones son agudísimas como un punzón hasta lo hiriente y toman completamente partido, aunque Watkins no escatime, y eso eleva a la película, en mostrar las contradicciones, miserias, insuficiencias y manipulaciones de los revolucionarios y de su ficticia televisión.

El cine se inventó para obras así aunque no habrá cumplido del todo objetivo si nos quedamos en la complacencia de sentirnos plenos aplaudiéndola cuando deberíamos sentirnos avergonzados y preguntándonos...y nosotros...¿qué podemos hacer?.

Hablando de "poder". Algunos deberían ir por la vida esgrimiendo y regalando a mandamases reales obras así y  no "Juego de tronos".

La semana que viene ópera.




domingo, 1 de octubre de 2017

NOVELAS SEPTIEMBRE 2017


Los desayunos literarios que alumbraron esta sección de forma apoteósica y que fueron perdiendo brillo a manos del madrugón y el agotamiento han terminado de momento. Un curso desayunando con la familia, mucho mejor, dónde va a parar (más literario que eso),  y el trabajo cerca. La lectura ha descendido drásticamente, 26 días para terminar una sola novela, pero no se preocupen, la sección no terminará nunca, ya hay más lectura en progreso iniciadas este mes para el post de novelas de octubre...continuamos mucho más lentos pero igual o más emocionados y seguros de nuestro amor por las letras y el arte de combinarlas.





EL PRIMO BASILIO: Pulsando en la etiqueta encontraran otros comentarios relativos a mi absoluta veneración por don Jose Maria Eça de Queirós, un prosista portugués prodigioso que hace aquí su sublime contribución a la magnificencia del Gran Certamen Internacional de Mujeres Adúlteras del siglo XIX. Solo puedo decir que Eça se codea sin despeinarse con Tolstoi, con Fontane o con Flaubert, que corta pronto el romance y se sumerge en la lucha de clases, sin abandonar nunca su tozuda socarronería y cruel sentido del humor. Y además tiene otra escena larga donde los protagonistas están viendo "Fausto" en la ópera. Si no fuera porque en Nueva York era un consumado hit pensaría que Edith Wharton ha leído al portugués.Una novela maravillosa.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

JIMMY P.



Hay algo profundamente molesto y cercano al agotamiento en la egomaníaca y omnipresente concepción del cine como obra de un autor. Algo que incluso hace previsibles los juicios, las reacciones y los escritos sobre las películas. Uno se propone, y me propuse aquí hace un par de meses, intentar afrontar las películas desde otras ópticas, aunque eso no siempre es fácil y te conduce a un cierto aburrimiento de la escritura y una sensación próxima a que tu propio discurso sobre el cine se ha acabado o se está acabando. Quizás sea esta página el último lugar donde escriba sobre películas tras quince años, quizás, ahora que otras artes vuelven a recobrar peso en mis hábitos,  algo se reconvierta y consiga con el tiempo que mi escritura (mi propio pensamiento sobre lo que veo)  vuelva a resultarme ilusionante o lo suficientemente estimulante para seguir dedicando energías a ello.
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El caso de “Jimmy P.” es paradigmático de esta profunda desilusión con la cinefilia y su discurso, que no con el cine. Ante la incursión de Arnaud Desplechin en un cine de paisaje americano, se cierne sobre él la amenaza de dos poderosas metáforas que lo benefician tanto como pueden hundirle. El aficionado se ha erigido en una especie de jefe de recursos humanos que tiene ante sí el expediente de un director, su evolución, y condiciona para bien o para mal sus juicios, a sus simpatías o intereses por esa evolución. Así quién sienta un profunda simpatía por las coordenadas francesas y urbanitas de sus más célebres propuestas quizás mire con recelo esta incursión en este medio oeste americano. Quien haga gala de su perspicacia en aquello que une a todas sus propuestas se sentirá inclinado a defender la película. Somos también como periodistas deportivos, provistos de las anteriores estadísticas del atleta, siempre prestos a hablar del actual momento de forma de nuestro ídolo, prestos a desahuciarle o a darle un voto de confianza.
El problema de estas actitudes, que no carecen de coherencia, es que colocan al autor en el centro de la crítica hasta tal punto que desdibujan la carne que pueda o deba ofrecer la propia película. Son enfoques extraordinariamente bien fundamentados, con una tradición estudiosa, académica y aplicada a sus espaldas, pero dejan un pequeña fisura que jamás se resuelve. ¿Qué puede encontrar en “Jimmy P.” aquel que desconozca por completo quién es Desplechin?, ¿aquel que no sepa ni sabrá jamás cuáles son sus estilemas, sus influencias?, ¿aquél que no tenga una noción suficientemente estructurada de la historia del cine o no se reconozca si quiera como cinéfilo?. ¿Puede existir una crítica de cine que tenga sentido más allá del lenguaje y del pequeño, y lo siento mucho profundamente insignificante, mundo de los cinéfilos?.
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La respuesta que se me podría dar es obvia, ¿por qué iba a existir?, ¿por qué va a existir un periódico deportivo para quien no es especialmente afín a los deportes? ¿o una revista de naturaleza también pensada para amantes del asfalto alérgicos al polen?. Pero entonces habrá que plantearse cuál es el poder real de expansión y pervivencia del cine, si se pueden explicar y hacer palpables, reales, pura carne, películas que no recaudan 100 millones de dólares y no están respaldadas por una asfixiante y avasalladora campaña de publicidad.
Aseguran en Hollywood que en breve sólo existirán blockbusters cuya entrada valga 100 dólares y te regalen de todo (modelo Broadway) y películas pequeñas. ¿Existirán estas películas pequeñas más allá de una cinefilia conocedora o especializada?, ¿o todo el público que puede o podría situarse en una franja intermedia entre las palomitas y los hombres mesándose la barba y dictando cinéfila sentencia se verá perdido como lágrimas en la lluvia?
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Si a alguien realmente le interesa, sí, me parece que Depleschin no renuncia a si mismo, que “Jimmy P”, por anglosajona (ya había rodado además en inglés "Esther Kahn") que sea, es un escalón más en su carrera profundamente identificable como propia, con mucho en común con obras como la justamente celebrada “Rois et reine”. También es una obra conectada con el gran cine clásico americano, no porque salgan imágenes de “El joven Lincoln”, sino porque se aprecia una hermosa y nítida contemplación humanista de dos seres en un significativo paraje natural de curación o redención que habría hecho las delicias de Vidor o Ford.
A veces también confieso que me agota un poco su historia psicoanalítica llena de traumas concatenados y a veces de tópicos, y que eso me vulgariza y me rebaja algo una película que me gusta.
Pero la pregunta es ¿puede llegar la película a esa franja intermedia no cinéfila?, ¿o son las conexiones que encuentro con la propia obra de Desplechin y con el cine que he visto lo que la convierte para mí en un pequeño placer?, ¿hay algo más en ella realmente  con un alcance mayor?. Me cuesta verlo. Si su poder de comunicación es algo limitado ¿no se trata de algún modo de un pequeño fracaso?
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lunes, 25 de septiembre de 2017

SCARFACE (1932/1983)

En la tarde del martes santo me dispuse a ver la película de Brian De Palma, que aún no había visto, adorador como soy de su artificioso cine. Cómo no me iba a gustar.

Empieza situándose en el éxodo cubano a Miami, dejándote claro que la mayoría que exiliados son la peor escoria de las cárceles cubanas (firma Oliver Stone). Es curioso que el mismo cariz de denuncia sociopolítica abra las películas de Hawks y De Palma, solo que en si en los años 30 encaja mejor con el gangsterismo, en 1983 te extraña que en plena administración Reagan Universal entregue semejante superproducción anti-exilio de Miami.

Para más inri después se ha convertido en una cult movie que no ha dejado de generarle derechos a Universal en camisetas y culto hortera de media población masculina a la repulsiva y testosterónica hasta pasarse de vueltas personalidad de Tony Montana.

El visionado efectivamente se me hizo un tanto suplicio. Una película injustificadamente larga, inflada a base de estirar las tramas, excesiva, pesada, donde en ese guión de Stone de personajes planos como ellos solos no hacía más que buscar la personalidad de estilista de De Palma, que aparece como tal en contados momentos de puesta en escena, eclipsado por la burrada desmadrada del guión.

Parece mentira que cuando el mundo ya había conocido a Scorsese, a Coppola e iba camino de Leone, pudiese hacerse todavía un cine gangsteril anclado en los años 30 en cuanto a psicología de personajes, entregado a una denuncia facilona para la que no entiendes que hagan falta casi tres horas.

Al terminar, por entenderla mejor si es posible me pongo el "Scarface" de Howard Hawks.

Y entonces, lento de reflejos que es uno, una hora y media después vaya lo entiendo todo.

"Scarface" es una película básica para entender a Brian De Palma, un director cuya filmografía gira entorno a "Vertigo". El cine como arte de revivir a los muertos, con todo lo feo, artificioso o imposible que ello resulte. Qué historia del cine vas a querer rodar una vez rodado lo que ya existe. Vi su película sin recordar nada de la de Hawks y me pareció larga, excesiva y pesada. Posteriormente al ver la deslumbrante obra maestra de Hawks, que hacía como 25 años que no veía, reviví la de De Palma en mi mente, que respeta la línea medular de Hawks, y sus imágenes cobran  pleno sentido en el contexto en la fantasmagórica filmografía de De Palma que tanto nos fascina a algunos. 

La entiendo y amo a posteriori. Brian, el gran necrófilo.¿Había equivocado el orden?. No sé si esa epifanía se hubiese producido de la misma extraordinaria manera.

¿Podría volver a ver ahora el exceso de De Palma?. Tampoco podría asegurarlo. La etérea Judy y la tosca Madeleine. Pero qué absolutamente grande es el cine para deparar tardes así. 

Dentro de quince días volvemos con otra película. El lunes que viene post de novelas.




lunes, 18 de septiembre de 2017

EDEN

Aquí está una de las películas que más pereza me daba traer pero así ya tenemos el pack Mia Hansen al completo.

Muchas veces he reivindicado que una película te puede interesar al margen de su calidad cinematográfica porque te cautiva el tema y porque inevitablemente ese interés te úne a la película. Cuando se trata de lo contrario se vende que cualquier tema bien hecho debería interesarte pero eso no es del todo así.

En "Eden" quizás la película más desubicada y más incomprendida de su directora, inevitablemente y no tiene por qué no ser así, el personaje de su hermano (ella siempre dice que habla de lo que conoce) y la música electrónica actúan como elemento distanciador. Francamente esos ambientes de raves que retrata y la música electrónica de los 90 me interesan muy poco, haciendo que empiece viendo la película pareciéndome un poco tostón y esa sensación no acaba de desprenderse de mi a lo largo de sus más de dos horas.

Sin embargo, si intento ir un poco más allá tampoco sé ver dónde está el paso en falso o el error. La directora cuenta la evolución del personaje durante dos décadas, su triunfo, su fracaso, su inestabilidad personal y sentimental con un excelente pulso narrativo y una prodigiosa sensibilidad.

"Eden" trata sobre un hombre creativo y perdido. Alguien en búsqueda del sonido perfecto. Un relato de ascensión y caída muy bien hilvanado en torno a una serie de mujeres que pasan de largo. Y cumple un papel esencial en la filmografía de Mia Hansen. Ella contaba que tras las tres primeras temía entrar en un bucle. Muchos planos de "Eden" respiran y hacen respirar al conjunto de su propia filmografía. Coge aire y reemprende el camino con "L'avenir" pero legítimo desinterés aparte no soy capaz de ver que "Eden" sea peor. Es más, otros podrán decir que el exageradísimo intelectualismo de los personajes de "L'avenir" es lo que les distancia.


viernes, 15 de septiembre de 2017

ARIADNA EN NAXOS de Richard Strauss

Comenzamos esta tercera temporada en ópera en el blog, la 2017/2018 con esta insólita obra de Richard Strauss que se estrenó en el año 1912 al final de la adaptación del libretista de Strauss Hugo van Hoffmansthal de "El burgés gentilhombre" de Molière, en una velada que se iba a las seis horas de duración y que despertaba las quejas de los que habían ido a escuchar la ópera y tenían que esperar demasiado, no contentos con la música incidental que había compuesto Strauss para la obra.

En 1916 se estrena tal como la conocemos hoy en día, salvo alguna vez en que el festival de Edimburgo ha recuperado la velada de 1912. Un prólogo en el que una compañía de ópera seria y una compañía de ópera buffa se enfrentan para ver quién actuará primero en la velada, hasta que el burgués que los ha contratado decide que deben actuar las dos a la vez y que conocen suficientemente su oficio para saber cómo.

La ópera dentro de la ópera, un precioso ejercicio metaoperístico que desde la cinefilia podríamos decir que es algo así como "Los viajes de Sullivan" del mundo de la ópera.

El prólogo nos lleva al acto único, que ciertamente mezcla la opera seria y la buffa en una trama sencillísima de mitologia, desamor y clavos que sacan otro clavo. Una parte dramáticamente más convencional, menos sorprendente pero con unos minutos finales en lo musical deliciosos.

Un acto único más áspero, más extraño, más atípico y más desconcertante de lo que los aficionados de medio vuelo tenemos costumbre pero que no deja dudas de la pertenencia de esta obra, dentro de sus incomodidades dramáticas o musicales a las antologías de lo más original que ha dado el género.




lunes, 11 de septiembre de 2017

EL SOL DEL MEMBRILLO


Una de esas  películas eternamente aplazadas en las que me temía una sobresodosis indigesta de Realidad y Verdad, aún sabiendo de la maestría de Erice. Y más me espantaba leyendo las críticas de Antonio López a "La bella mentirosa", no porque esté en desacuerdo, sino porque gustándome el cuento que le echa Rivette me temía que la de Erice fuera demasiado Verdad a palo seco.

"Era de risa. Es de risa. Qué pedante. Qué falsa. Qué pintor, qué modelo, qué chorradas dicen. Y eso no puede ocurrir aquí a pesar de que seamos tan patosos, de que no seamos actores, aquéllo debe de oler a verdad. Aquí hay un señor que está dibujando de verdad y está viviendo algo que le pertenece. Y es cierto. Ése fue un regalo que le hicimos a Víctor. Y lo otro es algo tan pretencioso, tan horroroso... es como la película de Charlton Heston sobre Miguel Ángel, pero peor todavía porque pretende ser más intelectual. Es una cosa tramposísima. Y por otro lado esa manipulación no me parece inteligente. Tu puedes hacer un dibujo o una película y querer acercarte a la verdad y estar mintiendo."


Sabes que no estás en lo cierto pero solo tienes que encontrar el momento.

Magistral película, hermosa declaración de principios de un Erice que dice envidiar la relación individual del pintor con el lienzo en oposición ante una carrera artística tan problemática en un juguete tan caro y tan colectivo como el cine, se entiende.

La odisea de un pintor a la búsqueda de la luz y con ella del tiempo, mientras a su alrededor la vida entre y sale de su casa. La película sería de un experimentalismo muerto si no pudiese salir de la mirada de Antonio López a su lienzo. Es maravillosa porque converge esa mirada con ese movimiento externo de personas, de cotidianeidades, de conversaciones (hay algo profundamente fordiano y profundamente emocionante en la presencia de Enrique Gran, el Victor MacLaglen de esta película), movimiento de hechos internacionales escuchados a través de la radio y en definitiva el movimiento externo de las estaciones. Todo ese movimiento da verdadero sentido a la instrospección en la mirada y en los minuciosos y mimados procedimientos de trabajo de Antonio López (osado, paradójico, extraño pero convincente hablar de grandísima interpretación).

Es difícil encontrar un director con esa capacidad para entregar un cine ni excesivamente experimentalizado hasta hacer sentir frío al espectador, ni excesivamente ficcionado dentro del documental. Es capaz de ficcionar ese documental pero ponerse más cerca de Ford o de Ozu que cualquier otra referencia del género a la que quiera apelarse.




jueves, 7 de septiembre de 2017

LOS TIEMPOS RECOBRADOS


ARTÍCULO PUBLICADO EN AMANECE METRÓPOLIS hace 1 AÑO, el 7 de septiembre de 2016

La misiones fracasadas del ángel Clarence

No quiero escribir este artículo. Como crítico escandalosamente amateur estoy vacío de ideas, seco, estéril y muy cansado. He pensado en huir sin decir nada, arrastrándome por debajo de las mesas como el Guido Anselmi de Ocho y medio (Federico Fellini, 1963). Desertar de la película para siempre. Total, con cancelar mis cuentas en las redes sociales, mi cuenta de correo privado, nadie de Amanece Metrópolis podría localizarme nunca.
Iba a escribir sobre los vasos comunicantes que existen entre dos películas. Qué bello es vivir (Frank Capra, 1946) y Fresas salvajes (Ingmar Bergman, 1958). Dos viajes en el tiempo, al tiempo pasado, al tiempo propio. Dos exploraciones en la memoria personal, asistiendo a los recuerdos, a lo que fue o lo que pudo ser, teniéndolo ante tus propias narices.
Nada surge completamente nuevo en Capra, es imposible no pensar en el celebérrimo cuento de Dickens, pero da un punto de apoyo para pensar que la supuesta Modernidad de los 50 no florece en absoluta solitud. Cuando buscas esos puntos de apoyo no estás pensando en cómo Ingmar Bergman pudo ver el film de Capra e incorporar ideas a su obras. No es eso. Piensas en que la Historia, del Arte, del Cine, o de lo que sea, no son compartimentos estancos y un buen día no termina el clasicismo y comienza la modernidad. Todos los hemos oído o leído alguna vez pero es un ejercicio mental muy difícil de hacer.
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La película de Capra está enmarcada en un esfuerzo de postguerra por animar a la población estadounidense y transmitirle que el sufrimiento ha valido la pena. Comienza in media res cuando el ángel Clarence (Henry Travers), que ha fracasado en muchas ocasiones en su esfuerzo por ganarse las alas, recibe la misión de salvar a George Bailey (James Stewart), que está a punto de suicidarse. La película de Capra retrocede y cuenta durante hora y media la historia de Bailey, que sacrificó todo en su vida por su comunidad. De pronto, al finalizar la historia, la historia no finaliza verdaderamente, queda media hora en la que Clarence le muestra a Bailey qué habría sido de la vida de su comunidad si él no hubiera existido.
Esa mirada alucinada de Bailey sobre su yo y sobre su relación con los otros, que no deja de conservar un trasfondo irónico (cuánto sacrificio individual es necesario y en nombre de qué), conecta con la mirada del profesor Isak Borg (Victor Sjöström) que, a punto de ser homenajeado en la catedral de Lund como doctor honoris causa, hace repaso a su vida mientras viaja al evento, viéndose como Bailey presenciando sucesos de su pasado, en su caso sucesos que él no llegó a presenciar realmente,como cuando ve a su prima Sara debatirse llorosa entre su amor por Isak y el de Sigfrid, el hermano de Isak, menos sensible e intelectual pero más lleno de vitalidad.
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La figura de Isak Borg está llena de mayores contraluces que la de George. El tratamiento de la amargura y el egoísmo del hombre contemporáneo es radicalmente distinta en Capra y en Bergman, sin embargo ese viaje en el tiempo y esa manera de corporeizarse en el pasado les traerá a ambos una relativa paz. Para George la antesala de una vida de más sacrificios y quién sabe si la negación de cualquier tipo de realización personal, para Isak una momentánea catarsis quién sabe si en sus últimos días.
Y bien, éste era el epicentro de un artículo que nunca será. No había más que esto, retazos para mí insuficientes para entregar un material aceptable. Qué hacer ahora. Recoger los bártulos, devolver la contraseña, tirar a la basura los folios de notas, devolver los libros y los dvds a sus estanterías y reciclar la cerveza en el contenedor correcto. Recoger los bártulos. Como Guido.
Guido
Mientras me bañaba en la playa volví a pensar en Guido. Fresas salvajes y  Ocho y medio son sin duda las dos películas más influyentes del cine europeo. Del mundial. Dos relatos del yo, fundamentados sobre el recuerdo, pero Fellini da un paso que no habían dado Capra ni Bergman. El yo es el artista, quien recuerda es un creador y vida real y arte se funden y se confunden de una manera mágica y misteriosa, derribando todas las paredes de la narración lineal.
La mirada de Guido (Marcello Mastroianni) no puede ser la misma que la de George o la de Isak, no puede hacerse carne de la misma manera porque sus recuerdos y sus creaciones son una misma cosa, y Federico Fellini tiene que dinamitar toda explicación demasiado clarificada y demasiado ordenada para que se entienda realmente lo que significa. Ocho y medio inaugura un nuevo ritmo, un nuevo tempo y una nueva narración para el cine. Realidad, creación y recuerdo se entremezclan con una aparente caótica anarquía pero guardando un equilibrio y un exquisito control tras su caos. Al final la película frustrada de Guido se transformará en una película imaginada donde intervendrán todos los espectros de su pasado. Carne y creación al mismo tiempo.
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Sí, yo recuerdo y haré la película. Sí, yo recuerdo y escribiré la novela. Recuerdos que fluyen aparentemente descontrolados pero que guardan realmente un orden exquisito. Romper las paredes de la narración y de la clarificación. Quién había hecho eso antes que Fellini. Sí, él. Marcel. Proust, Marcel Proust. También al final de El tiempo recobrado decide que escribirá la novela. También En busca del tiempo perdido es la gran obra maestra sobre cómo se funden y se confunden Arte y Vida.
Han pasado dieciséis años. El ángel que quiere ganarse las alas con Joe Gideon (Roy Scheider) es nada más y nada menos que la Muerte (Jessica Lange). Ya no hay tiempo para componendas. Bob Fosse dirige el que es casi el mejor remake de  Ocho y medio jamás filmado: All that jazz. Y lo es porque al igual que Fellini respecto a Proust no se parece en nada a Fellini, lo que significa que ha entendido a Fellini perfectamente. All that jazz es un musical puro, ni pizca de atípico como suele decirse, en el que las canciones ayudan a progresar la acción. Y es un musical donde los recuerdos, lo vivido y lo creado fluye como Proust y Fellini enseñaron a hacerlo fluir.
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Al año siguiente Woody Allen se equivoca. Stardust memories tiene algún momento memorable, pero ésa sí que se parece a  Ocho y medio y necesita diecisiete años para reparar el error. Woody Allen entiende a Proust y a Fellini dirigiendo Desmontando a Harry, y al mismo tiempo nos remite a “Fresas salvajes”, demostrando que entiende y conoce perfectamente la historia del “yo” en el cine y cómo el cine ha hecho viajar a sus personajes en el tiempo y ha convertido ese viaje en curativo.
La pasarela final de Fellini se convierte en el homenaje soñado a Harry Block, como el que recibe Isak Borg, pero ahora mientras suena I could write book bajo los aplausos de sus personajes. Sí, yo recuerdo y podría escribir un libro. Escribiré un libro, decide Harry. Y así se une a Guido y a Marcel en cómo convierten el Arte en una extensión de la vida.
7 de septiembre de 2015: En un tren de alta velocidad, sobre las seis y media de la mañana concluyo la lectura de El tiempo recobrado. Un par de horas más tarde nace mi segundo hijo. Yo también podría escribir un libro. Yo también escribiré un libro. Aunque sea a base de películas vistas recompuestas en retazos como éste. Todo sea por seguir entendiendo el Arte como Guido, como Marcel, como Harry…
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lunes, 4 de septiembre de 2017

LOS VISITANTES

Hace hoy dos años comenzamos temporada con Elia Kazan y su maravillosa "Río salvaje" .Tenía el pálpito y el deseo de comenzar esta octava temporada de "El amor después del mediodía" con Elia Kazan también. Les confieso que tenía preparada "América, América", habiendo tenido acceso a una copia mejor que la que tenía en casa y contra la que me había estrellado varias veces. No va a poder ser. Dicho sea con la suficiente humildad he desertado por enésima vez, sé que tiene un reconocimiento maravilloso entre amigos y colegas de la más exquisita sensibilidad pero se me ha vuelto a hacer demasiado cuesta arriba para tener paciencia. Esta vez he visto casi la friolera de una hora de película. Y sinceramente creo que es suficiente, no recuerdo ninguna gran película tras una hora exasperándome, un empeño personal de Kazan, historia de su familia, seguramente demasiado realista y demasiado auténtico, enfático y pelma para mi gusto. Como siempre estoy dispuesto a reconocer que la culpa es fundamentalmente mía.

En fin, el caso es que persistía el capricho Kazan y vamos a abrir con "Los visitantes", que ésta sí me ha parecido una gran película.

Rodada en 16mm en 1972, contemporánea de "We can't go home again" de Nicholas Ray y de "Perros de paja" de Sam Peckinpah, con las que tienen sus concomitancias formales y conceptuales. Sobre una obra de su hijo Chris, Kazan rueda una película con una estructura argumental similar a la que luego exhibiría la celebérrima "Funny games" de Michael Haneke, con la que la comparación/oposición es de lo más pertinente.

La crítica celebró la descontextualización de la violencia de Haneke. Los desconocidos entran en la casa sin coartada, sin motivo y estallan porque sí. La violencia por la violencia, evidentemente eso existe en este mundo pero no sé yo si es lo más significativo y lo menos comprometido de abordar.

En cambio los visitors de Kazan tienen un motivo. Un motivo que alude a una guerra, a unos crímenes de guerra y a una presunta venganza (o no) con cuya expectativa juega la parte inquietante y terrorífica de un film que es más que ello.

"Los visitantes" habla de las cicatrices de una guerra pero también habla de una sociedad machista y enferma entregada antes, durante y después de cada conflicto (que se repiten periódicamente) al culto a la violencia. El personaje del padre que interpreta Patrick McVey es muy relevante al respecto, aportando los espectros de la II Guerra Mundial o Corea. Lo de Vietnam no era nada nuevo.

Los visitantes de la película son unos seres inquietantes, sin ninguna duda, pero al mismo tiempo no dejan de ser seres necesitados de cariño, quizás de un hogar, que incluso algún día fueron estudiantes brillantes pero que han sido descarrilados en ese culto a la violencia. Esto es una reflexión que puede hacer cualquier espectador porque Kazan no plantea en ningún momento que haya que tenerles algún tipo de compasión.

Bill, el protagonista, tampoco es un ser en blanco y negro. Insiste en que no participó en el crimen de guerra por nobleza, que fue la parálisis de la guerra, y cuando descubre algo crucial en la trama una vez más el culto a la violencia lo mediatiza como personaje.

Es subyugante ver como desde esos 16mm Kazan mimetiza los modos del cine de su tiempo, como intentó hacerlo también con "El compromiso", quizás de forma algo más forzada por querer hacerlo "a la europea".

"Los visitantes" me parece una gran película americana de los años 70, profundamente enraizada con su tiempo y su sociedad, de dramaturgia muy bien hilvanada, dando significación a cada detalle sin tener que llegar a la obra de teatro discursiva. Una admirable muestra de supervivencia de uno de los grandes cineastas del viejo Hollywood que supuso además el debut de un posteriormente famosísimo James Woods.

¡Adelante octava temporada!



OCTAVA TEMPORADA

Queridos y queridas:

 a partir de hoy el blog sigue estructurándose de la misma manera y lo hará durante todo el año a partir de ahora.

LUNES: El día del espectador. A las 18:00. Esta tarde primer título

DÍA 1 DE CADA MES: Post resumen de las lecturas del mes (sábado 1 de octubre estreno)

DÍA 15 DE CADA MES: Ópera mensual

ÚLTIMO MIÉRCOLES DE CADA MES: Mientras el cuerpo y la paciencia de sus editores aguante, mis colaboraciones, en diferido, con Amanece Metrópolis.


viernes, 1 de septiembre de 2017

NOVELAS AGOSTO 2017




JANE EYRE:Admitiendo que la comparación es absurda, solo porque sean hermanas (valiente bobada, sí), y admitiendo que no pretendo sentar cátedra (ni tampoco mentir), me ha encantado esta novela y me ha gustado muchísimo más que "Cumbres borrascosas", que cayó el mes pasado. En aquella convivían dos novelas, una demasiado corta y otra poco interesante. Contada además por un personaje secundario del relato, en un ejercicio tan valiente como algo desmayado en poesía para mí. (Sin negar la indiscutible importancia y enorme interés de la obra).Aquí tenemos un solo relato de largo recorrido, de los que me van llegando poco a poco como una intravenosa, contado en una emocionante primera persona, tan maravillosamente hilado, con una progresión dramática y una construcción y evolución de las emociones vividas en la propia carne absolutamente pluscuamperfectaA.




EL JARAMA:Un domingo en el campo junto al río tiene que ser algo así, tan banal, tan aburrido y tan absurdo. Y lo que sucede en su tramo final seguramente sucede en la realidad exactamente así, de la misma manera triste, banal y absurda. Escalofriante.




EL COLECCIONISTA: Confieso que el segundo de los cuatro capítulos de esta novela, que ocupa la mitad de sus 300 páginas se me hace muy cuesta arriba. Me ha deslumbrado el inicio, con el inquietante punto de vista del verdugo. El de la víctima sin embargo me resulta muy obvio, muy evidente y también muy agotador, aunque supuestamente pueda contener una dosis de crítica social hacia la burguesía cultureta del Londres sixty. El final vuelve a recobrar el vuelo pero el recuerdo de la novela me temo que no me va a resultar especialmente grato.

lunes, 28 de agosto de 2017

LA IDEA DE UN LAGO

Triunfadora con su primera película "Abrir puertas y ventanas", muy hermosa, más abierta que la presente, no por fuerza mejor (ni peor), Milagros Mumenthaler entrega con "La idea de un lago" una magnífica segunda película, a mi juicio absolutamente conmovedora.

Historia en al menos tres tiempos, contada desde el presente hacia un pasado doloroso del que se cuenta con unas fotografías que pueden o podrían ayudar a una imposible sanación.

Maravillosa interpretación de Carla Crespo como Inés, una mujer embarazada en una relación complicada con su pareja y futuro padre de su hijo, marcada por la desaparición de su padre en el año 1977. Ante Inés, su madre y su hermano aparece la posibilidad de que un análisis de la sangre de los hermanos certifique que alguno de los cuerpos encontrados sea su padre, abriendo la posibilidad de cerrar la historia, siempre en falso.

La película no contiene ni un solo exceso melodramático, ni una salida de tono pero tampoco es un rosco de pan duro. Es una prodigio de observación, naturalidad, autocontrol, fugas líricas muy bien calculadas (sin que el cálculo ahogue). Un prodigio de credibilidad y cercanía y un zapatazo de lo que supone la Historia colectiva en las historias individuales, cuando el cine épico suele jugar a lo contrario.

A mi me ha parecido emocionante.

Así termina esta edición de verano. Novelas el día 1 y a partir del día 4 celebren con nosotros la octava temporada del blog.


jueves, 24 de agosto de 2017

LADY MACBETH (1962/2016)


Mayo

 Me ha parecido un plomo que hace añorar el viejo concepto de cine académico british, cada vez más peligrosamente sustituido por una emulación forzada del cine de auteur, duro y seco como una mala piedra, de steadys pegadas a la nuca y en este caso Hammershoi a toda caña. 

La cosa viene de las cumbres borrascosas de Andrea Arnold, a quien le guste le gustará ésta. A mi me parece una película de una sensualidad inerte. Para colmo al volver a casa me leo la brevísima narración de Nikolai Leskov (comentada en "Novelas de Mayo de 2017"), que me parece deslumbrante, y supongo que no han adaptado el último tercio porque disparaba el presupuesto pero no he entendido si que en la peli nunca deje de tener la sartén por el mango es un gesto emancipatorio respecto a sus debilidades en la novela o una concesión al psycho-thriller más tosco disfrazado de adaptación concienzuda.

Meses después vi el film de Andrezj Wajda y maticé mi opinión. El film de Oldroyd puede ser un film que no me guste pero era el único film posible. Otra película aplicada como la de Wajda, por buenísima que fuera, me parecería indecente.

Julio

"Yo diría que me deben quedar solo versiones porno y videojuegos de esta historia por descubrir. Se aprende mucho de ver una misma historia tratada de muchas maneras diferentes. "Lady Macbeth en Siberia" (1962) la hace Wajda en Yugoslavia poco tiempo antes de que Shostakovitch resucite su ópera, ya libre de la desaprobación de Stalin. Es una película aceptable, correcta, interesante, incluso atractiva aunque uno se plantea si necesaria. Empezaba el círculo hace dos meses contando lo fea y plomiza que me parecía la película de estreno de William Oldroyd. Mucho más libre y arriesgada, y necesaria sería la palabra, que este film lleno de un gran oficio cinematográfico pero ajeno a ese territorio del riesgo en el que Shostakovich y Oldroyd, con mayor o menor fortuna, han transitado sobre la magnífica narración de Leskov. Hubiese sido implanteable que Oldroyd hubiese hecho ooootro film como el de Wajda. El arte debe moverse de forma grácil o torpe pero debe moverse."