miércoles, 1 de abril de 2020

PELÍCULAS MARZO 2020





































NOVELAS MARZO 2020



LOS AMANTES SUICIDAS DE AMIJIMA: Prometo que he pensado en Shakespeare por su intensidad lírica antes de leer en decenas de páginas que la obra de Chikamatsu Monzaemon es considerada la de un "Shakespeare japonés". También, inevitablemente, dando su nombre a una gran película de Mizoguchi, los amantes crucificados (Chikamatsu monogatari) que se basan en una obra suya poco citada de 1715, por tanto me ha parecido ver otra obra maestra de Mizoguchi de los 50, jamás hecha en realidad por él, pero felizmente visualizada en esa especie de segunda Historia del Cine que a veces es la literatura. Pero nada más lejos de la realidad, pues se trata de teatro bunraku, teatro de marionetas, unas marionetas bastante grandes. "Los amantes suicidas de Amijima" (1720) es breve y maravillosa, preciosa.



EL PAQUETE PARLANTE:La literatura tiene un componente mágico de transmisión. Jamás había oído mencionar este libro hasta una entrevista, momento de la semana que no suele prodigarse en epifanías de este tipo, en la que una madre me lo mencionó en unos términos muy emocionantes que no puedo reproducir aquí porque el contenido de las entrevistas con las familias es confidencial, ejem. Desde después de Navidad lo he estado compartiendo con mi hijo y hemos acelerado en la última semana con el encierro. Me ha parecido una novela magnífica, maravillosamente escrita, con un vocabulario riquísimo, fina y divertida, algo tan meritorio cuando es sabido la poca y mala piel que tiene este luterano para el arte fantástico. Qué nudo en la garganta al acabar.

FIN DE CAMPO: No me ha gustado demasiado esta novela de Don DeLillo, y mira que es raro porque me encanta el autor, que mezcla fútbol americano y paranoia nuclear. Fue su segunda novela, publicada en 1972 pero habiendo leído a día de hoy su obra maestra "Ruido de fondo", escrita más de diez años después, con coincidencias en el tema, es inevitable que palidezca. No es que no se distinga en ella la brillantez extrema de la que es capaz de hacer gala el escritor pero los ambientes descritos resultan áridos y pobretones y las conversaciones excesivamente pelmas.

Como siempre tengo obras largas empezadas que ya veremos cómo y cuando acaban y ya veremos qué empiezo en abril. Ni en pandemias nos sobra el tiempo...



viernes, 20 de marzo de 2020

LOS NIÑOS DEL PARAISO

De forma sorpresiva, o no tanto, ando ocupadísimo entre cuatro paredes, por tanto sigo con mi política de máximos cinéfilos y escasos riesgos o probaturas. Eso sí, tampoco me atrae que llueva sobre mojado y no aprender absolutamente nada. "Les enfants du paradis" (Marcel Carné, 1945), como he dicho de tantas otras, nunca fue de mis máximas favoritas, es lo que tiene haber sido personas diferentes a lo largo de la vida, y ahora la redescubro con enorme placer. Me parece una película que no cumple aquel viejo sueño bonito y tirano de un cine desligado de todas las demás artes. Truffaut podría defender ese sueño pero a Truffaut le obnubilaba esta película, capaz de tumbar dogmas. Que le debe muchísimo al arte de la novela, al teatro y que el prodigioso Jacques Prévert con líneas de diálogo de ésas que debería apuntar la acaba ligando a la poesía. Está dividida en dos partes, del realismo poético a la poética realista, de la juventud hasta la madurez de sus personajes, un puñado de años después. Y es de una belleza desarmante.





DE MAYERLING A SARAJEVO

Por muy románticos que se pongan el archiduque Francisco Fernando y Sofía de Hohenberg, es imposible que la cosa acabe bien si la película se llama nada más y nada menos que "De Mayerling a Sarajevo" (Max Ophuls, 1940). Es verdad que de todos los Ophuls vistos, unos trece, es el que menos me ha asombrado con diferencia en lo que respecta a sus soluciones formales pero a cambio empieza diciendo que, sin ambiciones de rigor histórico, le parece interesante el personaje y su historia, que cree que está vigente en esos compases iniciales de la II Guerra Mundial, y te acaba contagiando la curiosidad, desde esa perspectiva, como digo, tan infrecuente, en la que el romance entre el príncipe y la condesa Sofia Chotek acabará a tiros. Y en parte eso es lo que esperas con más intriga que morbo, cómo representará el famoso atentado, que es algo que uno no ha visto prácticamente en cine, hasta que llegas a la escena cumbre en la que adviertes significativas diferencias respecto a ese dibujo (o dibujos) que has visto tantas veces procedentes de la prensa de la época. Acaba la película y más que ir a leer qué opina Rosenbaum de ella, es un decir en sentido totalmente figurado, se queda uno leyendo sobre el personaje histórico y el suceso. A mi ese gusanillo también me gusta que me lo despierte un poco el cine.


jueves, 12 de marzo de 2020

FOURTEEN

Me ha encantado sin reservas "Fourteen" (Dan Sallitt, 2019), una película que empieza interesándome de forma muy teórica lo que hace y va ganando progresivamente, creciendo hasta resultarme plenamente emocionante. Posee la sensación engañosa de estar no sé si improvisada o ir creciendo con las aportaciones de las actrices, de no tener un plan previsto desde el principio pero esas sensaciones siempre esconden a la larga en el fondo una película estructuradísima. Me parecería muy simple decir que me ha recordado a Rohmer pero sí querría decir que me produce un tipo de felicidad similar a la que me produce el mejor Hong Sang-soo, y como en el caso del coreano, con cuyos personajes podrían mezclarse o viajar a visitarse mútuamente, creo que frecuentaré el cine de Sallitt de una manera pausada y dosificada, entre paréntesis y paréntesis la vista y el gusto cogen el punto justo.


domingo, 1 de marzo de 2020

PELÍCULAS FEBRERO 2020


















NOVELAS FEBRERO 2020


NOSTROMO: Qué curiosas pero nada novedosas las sensaciones, diría que incluso habituales con grandes obras, me ha deparado esta travesía que comenzó el 6 de enero y ha durado hasta hoy. Es cierto que muchos días, además los invernales son los peores, me han pesado los párpados víctima del agotamiento laboral y familiar, que en determinados pasajes quizás no me haya enterado de nada, que la prosa de Conrad no es la que me resulta más grácil y llevadera del mundo pero sigo leyéndolo de la misma manera que como alimentos que se mastican y no solo yogures. He ido muy lento pero nunca se me pasó por la cabeza desertar hasta que hace cosa de quince días mi interés poco a poco se reavivó, pensando además en las "set pieces" que decía un comentarista del blog, haciendo coincidir necesariamente la lectura con los capítulos, hasta llegar a un crescendo maravilloso en los últimos dos o tres capítulos, en los que "nuestro hombre" cierra el círculo con un triángulo fatal en el que la narrativa de "nuestro otro hombre" después de ir cociéndose alcanza niveles de leyenda. Adiós a Sulaco, a la mina de Santo Tomé y la isla de la Gran Isabel. Volveremos con "nuestro otro hombre", seguro.




martes, 25 de febrero de 2020

DOMINO



Me ha gustado mucho el inicio de "Domino" (Brian De Palma, 2019), una rigurosa aplicación del devocionario de De Palma hacia ese impresionismo que filma cómo filma Hitchcock, ése cine del inglés pasado por espejos del callejón del Gato, que comienza por una Copenhague en bicicleta, como Hitchcock habría aprobado que fuera filmada, y sigue con un largo comentario desarrollado a la escena inicial de "Vertigo". Promete pues la película un De Palma fiel a sus señas de identidad. 

A partir de ahí todo se desvanece como la lady del Hitchcock del 36. No porque la trama sea una tontería (¿qué trama de De Palma no es una tontería?) sino porque hay que coger con pinzas el discurso depalmiano acerca de la imagen (o del cine) como principio y fin en el terrorismo actual, un discurso que carece de su traducción en imágenes, en fetichismo o en ritualidad visual. Todo el mundo mira una pantalla en "Domino" pero eso carece completamente de significación visual por cómo está filmado y se queda en la enunciación teórica hasta llegar a otra de sus piezas en la plaza de toros de Almería, también carente de su capacidad para fascinar, de su talento infinito para el artefacto. 

Dice que no es suya, que los daneses se la han destrozado y que le falta media hora donde iba a pesar esa matanza en un festival de cine. En fin, sea como sea, una obra igualmente significativa para entender a este director, tanto por virtudes, que son pocas, como por carencias. Quiero decir que no es un encargo despersonalizado sino que se nota el intento de dibujar otra de sus obras personales, y como fracaso puede ayudar a entender las condiciones que reúnen los logros.


lunes, 24 de febrero de 2020

LA CLEMENZA DE TITO de W.A Mozart


Como soy incapaz de seguir el plan establecido en septiembre para la temporada, el blog vuelve desde hoy a sus orígenes. Publicaciones cuando sea posible y cuando guste, manteniendo solo el post de novelas leídas y películas vistas de principios de mes.

A la crisis de lectura, crisis, que no desaparición, se une que solo estoy viendo óperas en el Liceu, lo cual no deja de ser una hermosa ganancia, haber llegado a valorar así el más genuino de los escenarios. Y eso es lo que traigo hoy.

Tarde de gloria en el Liceu. Sí, otra vez. "A otros le da por el vino", como decía mi padre.

"La clemenza de Tito" fue compuesta aparcando momentáneamente el réquiem y la flauta mágica para la coronación de Leopoldo II de Bohemia, de hecho se estrenó en Praga horas después de la coronación. No sé si por estas circunstancias precipitadas o que realmente se ha escuchado y sentido así, ha sido una ópera poco apreciada hasta fechas recientes, de hecho algún comentario en la página del Liceu era de la misma opinión:que es una ópera menor. Yo como siempre me alegro de carecer un oído tan sutil como para que me gusten menos cosas y desde la primera vez que la escuché me ha encantado.

Había recibido la música de cuarenta compositores, y ya imagino cuando la tomó Mozart los comentarios en las redes sociales "¿otro remake?", "en Bohemia ya no tienen ideas". Irónicamente es la versión 41 la que ha pasado a la Historia, siendo uno de los estertores de la llamada "opera seria".

Dramáticamente a mi las óperas de Mozart que no tienen libreto de Da Ponte me parecen menos magistrales pero musicalmente ir a escuchar cualquier obra suya es una velada maravillosa asegurada, además lo que sí conserva es un componente humanista conmovedor, fue Mozart una de las mejores obras que dio el Siglo de las Luces.

El montaje es una compra del Liceu del concebido por David McVicar para el festival de Aix-en-Provence aunque algún medio consigna que McVicar no ha venido a Barcelona (tampoco sé si es habitual que los autores del montaje viajen a cada teatro en que se representa).

Un montaje ambientado a principios del siglo XIX con una escenografía y un vestuario que hacen pensar inevitablemente en su "Tosca".

Philippe Auguin fue el aplaudido director del foso, y en el segundo reparto, que realmente no es tal porque hay varios fijos, Vannessa Goiloetxea como Vitellia , defendiendo el papel que en otras funciones hace la más célebre Myrtò Papatanasiu, y Dovlet Nurgeldiyev, como Tito, se integraron perfectamente con los fijos Stéphanie D’Oustrac, como Sesto, y Anne-Catherine Gillet, como Servilia.

Lo más horroroso: la guardia pretoriana y sus ridículos ejercicios a medio camino entre la capoeira (otra vez como en "Aida" solo hace tres semanas) y el aire a lo "Tigre y dragón", me preocupa esa tendencia de los montajes del Liceu a que sus figurantes hagan el payaso de esa forma tan grimosa

Acaban el jueves pero vuelven , eso sí, con más cambios en el reparto, con cuatro funciones más en abril.

Por mi parte solo puedo añadir mi primer uso del guardarropa tras casi tres años haciendo el ridículo con el abrigo a cuestas y que diría que vi a Ernest Maragall al marchar pero de eso no estoy nada seguro, que soy muy mal fisonomista, y esta gente suele ir a los estrenos y no a funciones del montón. Tampoco se me ocurre nada irónico e ingenioso para relacionar su presencia con el argumento político de la obra, con lo que la anécdota pierde completamente el poco fuelle que ya tenía.