domingo, 18 de agosto de 2019

ÉRASE UNA VEZ EN HOLLYWOOD

El ruido de sables que acompaña desde que tengo uso de razón a los estrenos de los creadores del cine más popular (Tarantino, Almodóvar, Spielberg, Shyamalan, ¿me dejo a alguien?), dificulta en cierto modo decir algo de la película, de lo que se ha visto, sin articular de alguna manera también una defensa velada o abierta ante los muy legítimos ataques que se les lanza, a veces desde perspectivas críticas interesantes o fascinantes, a veces tan solo desde el también muy legítimo ombligo, a veces desde juicios que parecen considerar tan solo la solidez del argumento, de la historia que se narra, como si de los planos o de las secuencias no se infiriese nada y pudiese bastar un resumen de la historia que se cuenta para determinar la valía o el interés de la película.

En el caso que nos ocupa además "El País" publicó un divertidísimo artículo de alguien que evidentemente no ha visto la película en el que no acertaba en nada, ni si quiera cuando lamentaba que no se citase el amor de Sharon Tate por la lectura, cuando sí se hace.



Con los raseros con los que se mide "Once upon a time in Hollywood", Hitchcock no sobreviviría hoy en día y directamente "Vertigo", que cuenta una verdadera estupidez si la tomas como una sinopsis, la película madre de los últimos sesenta años del cine USA ("Centauros del desierto" es el padre), hoy sería directamente masacrada, de hecho lo suelen ser casi todas sus hijas. Pero Hitchcock ha tenido sesenta años de reivindicación por tierra, mar y aire, cuando en su momentos se le odió y cuando en su momento Vertigo no fue ni significó absolutamente nada. Y a Hitchcock no se le pide un posicionamiento subrayado de artículo de dominical ante la realidad y la violencia como sí se le pide a Quentin Tarantino. Y justamente "Vertigo" me parece clave para enteder este cine de invocación de los fantasmas y resurrección de los muertos, este cine que han venido practicando todos los llamados postmodernos De Palma sobre todo, Almodóvar, Lynch, Tarantino, que tan poco y tan mal conjuntan sus argumentos en películas sin ninguna solidez en sus dispersos guiones.

"Once upon a time in Hollywood", que viene tras dos westerns que personalmente he de decir que no acierto a comprender y que ya revalorizaré (o no), es en efecto una película con un argumento en principio muy poco conjuntado, con poca continuidad, basado en la brillantez de piezas que funcionan de forma aislada y casi autónoma. No puede ser tomado ni por un minuto como un documento sobre el fin de los 60, ya que los recrea desde la mirada de un emotivo, de alguien que los invoca, que quiere hacerlos volver pero para revivirlos gracias a la posibilidad de hacer una película tal como él los vivía o hubiese querido que fuesen.

Así la película juega con dos planos, el de los segundones o perdedores, que gozan de todas las simpatías del director (extraordinarios Leonardo Di Caprio y Brad Pitt) y el de las estrellas del momento (sobre todo la Sharon Tate revivida en la vitalidad y la belleza del cuerpo de Margot Robbie, una interpretación lógicamente carente por completo de profundidad psicológica porque no es eso lo que se intenta filmar sino al espectro que fue, al fetiche, al símbolo de una época, y el director lo hace admirablemente).



Esos dos planos se interrelacionan de forma fantástica a lo largo de tres horas que pasan en un suspiro a través de las citadas piezas, donde abunda el juego de la recreación de lugares, de momentos, de músicas, de cuerpos, de películas, de series de tv, de personajes. Recreaciones hechas con un virtuosismo en el montaje y en la pasión con que está filmado que a mi me han inundado de verdadera alegría de vivir.

Todo responde a la recreación de una mirada (¿les suena?), todos los cineastas han sido James Stewart en Vertigo, y cada momento de la película responde a esa mirada, con esa formidable tensión que tienen casi siempre las secuencias en Tarantino, muy dialogadas, muy pausadas, muy elaboradas, nunca precipitadas o chapuceras, ya hablemos de Bruce Lee a la hora de hacer comedia, la fiesta en la mansión Playboy, el amanecer con los rayos de sol sobre el cuerpo de la actriz (hablar con planos), la secuencia en el cine, o esa soberbia pieza en el rancho (probablemente una de las grandes piezas de terror contemporáneo). O el momento en la librería, que todos sabemos lo que significa y lo que significará y que solo está ahí para apuntalar el discurso sobre las relaciones entre la realidad y la ficción, entre lo que sucedió y cómo se recuerda, entre lo que significa y lo que podría haber significado.



Que los minutos finales de desatadísima violencia molesten lo puedo entender. Pero son mentira. Si se busca distancia la distancia la ofrece el propio desenlace, que efectivamente solo tiene sentido en relación con el resto de la película. Estamos ante una ficción, una película, el arte de los fantasmas, entendido como pocos por este extraordinario cineasta que solo se ha equivocado a mi juicio en filmar ya este bellísimo y emocionante testamento cinematográfico, en mi opinión una de las obras más arrebatadoras del siglo XXI. 

jueves, 15 de agosto de 2019

LUISA MILLER de Giuseppe Verdi

En lugar de abrir temporada con el cierre de Liceu, la cerramos nosotros también con él.

Libreto de Salvadore Cammarano. Estreno absoluto: 08/12/1849, Teatro San Carlo de Nápoles. Estreno en Barcelona: 25/10/1851, Teatre Principal. Estreno en el Liceu: 28/10/1851. Última representación en el Liceu: 07/07/2008. Total de representaciones en el Liceu: 38.

Hace un año viendo en casa a Sondra Radvanovsky cantar "Norma" en el Metropolitan decidí que hoy me personaría en el Liceu para verla cantar esta "Luisa Miller",Verdi primerizo, bien acompañada por otra gran figura actual como Piotr Beczala.Ha dirigido la orquesta Domingo Hindoyan, de la estela de las escuelas venezolanas y a la sazón consorte de la gran estrella de la temporada pasda en Nueva York, Sonya Yoncheva, que también acababa de hacer Luisa Miller y además con Beczala.


Una ópera que en su tercer y último acto resulta especialmente conmovedora, con ecos de Lamermoor, y el montaje lo potencia bien por varios efectos escénicos, los niños, las flores, las proyecciones...Y una tarde de gloria y calurosa ovación a estas figuras, un poco por el  fetichismo de haberlos visto de cerca y también porque ha habido entrega, emoción y nivel, que no todo es un producto publicitario y han sido listos no entrando el primer día en el ya estomagante jueguecito de los bises.Lo dejaron para el último día.

lunes, 5 de agosto de 2019

MÚLTIPLE




Múltiple (M. Night Shyamalan, 2017)


Ya nos conocíamos…

Un enorme recuerdo que sigo teniendo es la noche de sábado que fui a ver la por entonces película de moda, El sexto sentido, donde una sorpresa final del guión tenía encandilado al personal. Sin ella, algunos insistían, la película era  un tanto aburrida y sin interés. El caso es que yo me quedé absolutamente fascinado con esa gramática insólita en el cine fantástico. Esas imágenes en suspensión, ese tiempo detenido, ese terror nacido del tratamiento del espacio, esa invención de un aire que no se parece a nada que pudiéramos recordar.
Night Shyamalan, de origen indio, no había cumplido los 30 años y ya se convertía en una de las más grandes revelaciones/promesas del género en particular y del cine de Hollywood en general, tan huérfano de talentos.
Su carrera fue fácil de seguir, El protegido fue esperada con delirio y decepcionó. A mi su retórica sobre héroes y villanos del cómic no me interesó nada pero su puesta en escena siguió siendo deslumbrante (por no hablar de sus esplendorosas escenas de crisis matrimonial), y así fueron llegando Señales (donde se impone para mal el Shyamalan guionista), El bosqueLa joven del agua(su película más vilipendiada) y  El incidente.
Shyamalan, que ya había sido tentado con Indiana Jones y Harry Potter se aleja del terror o se toma un descanso de si mismo con The last airbender  y After earth, que por pereza desconozco, para volver con La visita, un nuevo paso adelante en su exploración del género, siempre alrededor de personajes heridos, y que nos dejaba preparados para un nuevo paso maestro que sin lugar a dudas ha llegado.

La conexión Hitch

No se trata de asimilarlos ni de encumbrar al segundo gratuitamente a la altura del primero. Pero si se trata de reconocer un rastro muy escasamente o muy mal seguido.
No hay nada más recomendable para un cinéfilo joven que la lectura del famoso libro-entrevista de Truffaut El cine según Hitchcock. Es emocionante si entiende que es una determinada visión del cine, muy estimulante y muy apasionante. Cualquier lectura que sea entendida como un catecismo acaba convertida en un mazo con el que ir golpeando, llámese Tarkovski o sobre todo llámese Bresson, el mazo más habitual con el que golpea la cinefilia.
Pero Hitchcock, cuando se le entiende como una opción extasiante, un lujo privado, es un placer de dioses. Y cuando Hitchcock habla sobre Psicosis se escriben páginas que bien podrían hacer caer lágrimas de felicidad a cualquier aficionado.
La búsqueda de una forma visual pura que emocione en si misma más allá de la calidad literaria del guión se expresa en la teoría por Hitchcock con una devoción contagiosa y en la práctica por una imperecedera película como Psicosis.
Pocas veces se ha seguido el rastro de Psicosis. Yo pienso en ella al ver Tiburón de Spielberg, llena de esa emoción primigenia, antes de esos compases finales con su grupo humano en un impassede peligro a lo Hawks, y pienso en ella con algunos pasajes terroríficos de No es país para viejosde los Coen, o al menos pensé en ella cuando la vi en un pantallón, porque la televisión y la sobreescritura de otros pasajes de la misma película desvirtúan esa herencia.
En definitiva, casi nadie ha seguido  Psycho, hasta que Shyamalan abre Múltiple, la película que nos ocupa con una escena de terror absolutamente magistral, cortante, definitiva y una brutal irrupción a créditos que le hacen a uno sentir como si de repente esto fuera el 16 de junio de 1960 (mira por dónde, también un 16 de junio hizo cambiar la historia de la literatura) y de repente las imágenes y cómo nos relacionamos con ellas cambiara para siempre.

La película

¿Qué se puede decir de Múltiple?. Que su guión es absurdo, tópico. Que está lleno de simplezas, de incoherencias, que ella no va a la policía (porque Hitch enseñó que ir a la policía es un rollo). Que sus diálogos a veces son retóricos y son ridículos. Que no podemos pretender aprender nada serio sobre el trastorno disociativo de personalidad, (incluso se han ofendido los enfermos, imposible mayor disparate).
Pero Shyamalan filma ese guión  atendiendo a la creación de un espacio inquietante, significativo y poderoso que protagonizará la película (lugar del cautiverio), al que contrapone la consulta de la psiquiatra (un personaje parlanchín que cataliza los nervios de los espectadores).
No son los diálogos los que conducen la película, Shyamalan sabe que es ese juego con los espacios. Shyamalan sabe que es la pantalla de un ordenador que se llena de emails. Shyamalan sabe que es la incerteza de la violencia, que es una carta que se guarda muy bien. Hay una contención con la violencia que nos pone extremadamente nerviosos.
Y Shyamalan sabe que su máximo logro no va ser que salgamos del cine con una lección aprendida sobre nosotros mismos y el concepto de identidad. El máximo logro de Shyamalan, y esto es algo que a la crítica le cuesta mucho aceptar y concebir es que nos ha mantenido dos horas clavados en la butaca, en tensión, ojipláticos, vibrando con una película como hace mucho tiempo que no lo hacíamos.
Puede escribirse y reescribirse el sentido de lo que hemos visto, pero es una pena que lo que acabo de escribir se considere un asunto baladí, se sobreentienda o se desestime como algo poco importante.
Shyamalan se guarda para el final dos sorpresas. Una es la identidad del espacio que lo ha protagonizado todo. Y la segunda es la interconexión con otra película suya. Un guiño simpático que puede anticipar un proyecto futuro, no sé si muy acertado pero que en mi opinión no deja de ser un guiño que responde a la parte del Shyamalan que menos me interesa.
Y no hay que dejar de encumbrar las interpretaciones de James McAvoy como la Bestia y Anya Taylor-Joy como la Bella y animal trágicamente herido, que finaliza la película con una brillante y precisamente hiriente coda de guión, antítesis de todas las escenas de sirenas de policía que acuden al lugar de los hechos  y devuelven a la víctima al Paraíso familiar.
No creo que Múltiple en el actual panorama sea recordada como una de las mejores películas del año. Para mí lo es. Una película importante. Así.Sin más. Y sin menos.
Ficha técnica
Estados Unidos, 2016.Título original:Split. Dirección y guión:M.Night Shyamalan.Fotografía:Michael Gioulakis.Música:West Dylan Thordson. Reparto:James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Betty Buckley, Brad William Henke, Haley Lu Richardson, Sterling K. Brown, Kim Director, Sebastian Arcelus, Lyne Renee, Neal Huff, Jessica Sula, Maria Breyman, Steven Dennis, Peter Patrikios, Matthew Nadu.Productoras:Universal / Blinding Edge Pictures / Blumhouse Productions.

jueves, 1 de agosto de 2019

NOVELAS JULIO 2019

CUENTOS COMPLETOS:Un escritor no solo es su estilo sino también sus coordenadas.Resultaría raro leer a Faulkner sobre esquimales como resulta raro leer a Eça sobre Jesucristo, el Génesis, la Odisea, el rey Arturo u otros cuentos históricos.Estilísticamente todos son soberbios pero los cuentos sobre portugueses ganan en alma por goleada.
NUEVA HISTORIA DE MOUCHETTE:Magnífica novela, nueva muestra de que Bernanos no es un inspirador o alguien a quien enmendarle la plana.Bresson le debe mucho, aquí no tanto como en el cura rural, y eso no desmerece al director francés en nada.
LOS GRANDES CEMENTERIOS BAJO LA LUNA: A partir de la denuncia de la  represión franquista en Mallorca, Bernanos, católico, conservador, simpatizante de la Falange, escribe un demoledor ensayo político, relacionando la Guerra Civil con la política francesa y su historia reciente, para pasar a referirse a los incipientes totalitarismos alemán e italiano.Junto a la obra de Orwell un gran título de la guerra española, desde perspectivas diferentes, autocríticos o no sectarios y de inmensa altura intelectual. No aptos para devotos del twitter, el facebook o el "y tú más" que se estila en estos tiempos.

PARZIVAL: El verano pasado leí la obra de Chretien de Troyes del siglo XII y ahora esta versión germánica del siglo XIII que reconoce al provenzal como a un maestro. Fuente de Parsifal, única de las grandes óperas de Wagner que, aún, no conozco, es obra literaria más densa y con genealogía laberíntica difícil de seguir con nombres inverosímiles.Aún así a medida que avanza se va apoderando de ti el intuido aliento wagneriano avant la lettre y aquello acaba resultando glorioso.Y además acaba en Lohengrin, que ésa si la conozco.De cabeza ya a Parsifal.

PELÍCULAS JULIO 2019


















lunes, 29 de julio de 2019

EL AÑO PASADO EN LA FORTALEZA BASTIANI




El año pasado en la fortaleza Bastiani





Albert Serra dirigiendo a Jean-Pierre Léaud en “La mort de Louis XIV”

Excusatio non petita
Cada año la fortaleza Bastiani trae los mismos e insoportables rigores y las mismas e indeseables rutinas. Al llegar el año Nuevo se ve uno impelido sin que nadie le obligue a realizar la lista de las mejores películas del año pasado.
Hace ya bastantes años dejé escrito en alguna parte que la lista carecía de sentido pero la he seguido haciendo. ¿Por qué tanto desagrado?. Es explicable. ¿Por qué la sigue haciendo?, eso es mucho más difícil de explicar, tanto como nuestra propia permanencia en la fortaleza Bastiani.
En primer lugar llegados a un punto en que cada vez me siento menos obligado a seguir la actualidad cinematográfica, no se me ocurre obligación más absurda y pesada, la lista que les presento a continuación es cualquier cosa menos un guía fiable sobre cómo ha ido el año y cuáles son las mejores películas. Creo que todas son muy buenas, simplemente. Si me apuran les diré que probablemente la mejor película de 2016 la descubra durante el primer trimestre de 2017 . O que la mejor película de 2016 ha sido “Las campanas de Santa Maria” (Leo McCarey, 1946). Bueno, eso sonaría a nostálgico o a lamento por un cine perdido. No es ése mi discurso. Simplemente el film de McCarey me apeteció verlo en su momento y me sobrecogió y me admiró de forma superlativa. No saco conclusiones de ese tipo quejumbroso.



Peace us to our dreams

En segundo lugar es un disparate tener que hacer una lista cuyo número 1 es una película de 2011 estrenada en su país en 2012. Evidentemente eso no es culpa de Numax, la distribuidora que arriesgó durante este curso por “La venganza de una mujer”, sino culpa de las distribuidoras a las que no se les pasó por la cabeza ni en broma durante el año 2012 estrenarla.
Pero ¿qué hacer?, podría confeccionar  una lista donde obligatoriamente las películas fueran producciones de 2016 como hacen los críticos de cine más rigurosos. Pero ni yo estoy bendecido con ese tipo de rigor ni la lista resultante tendría nada que ver con la experiencia vivida durante el año por el tipo de lectores que aspiro (humildemente) a que me lean.
En último lugar es un fastidio no incluir magníficos films que uno ha podido ver de forma completamente legal pero que no han sido agraciados (ni lo serán) con su estreno en salas, con lo que por primer año voy a dinamitar es barrera. En la lista entran películas que han sido estrenadas durante el año únicamente en (VOD) o sea pago por visión.
El año pasado Amanece Metrópolis puso en los títulos elegidos un enlace a lo que yo había escrito de la película en su momento. Creo que es una buena idea probar otra cosa y abordar brevemente cada película desde ahora, desde este enero ya postrero a 2016. Obviamente es difícil que tan poco  tiempo haya cambiado mis opiniones. Pero el paso de los meses da un matiz importante a tu recuerdo y es toda una experiencia probar a escribir sin esa inmediatez.
Damas y caballeros: mis películas favoritas del año 2016 son las siguientes.
1- La venganza de una mujer  (Rita Azevedo Gomes, 2012)
Estrenada en mayo por la distribuidora Numax y no siendo ajeno el largo trabajo de reivindicación de la revista Lumière,  lo que constituye un éxito excelente como críticos (para esto debería servir el oficio), la película de Rita Azevedo Gomes es un poco usual ejemplo en cartelera de cine poseído por un concienzudo uso de sus elementos expresivos. Es una película que parece jugar en otra dimensión, en otra liga, sin mirar a las demás. No puede uno menos que esperar que se estrene también entre nosotros “Correspondencias”.
2- Las mil y una noches:Vol.1, El inquieto (Miguel Gomes, 2015)
Otra vez Portugal. Un país culto que mima al cine presente, pasado y futuro. Ellos tienen sus propias quejas, claro, como que la retrospectiva Bergman que triunfó en los cines era a base de proyecciones en blu-ray pero ya nos gustaría tener aquí una retrospectiva Bergman triunfando en los cines.
No ha sido un simple juego el especificar que elijo el volumen 1. Los otros dos que conforman esta trilogía me parecen exageradamente inferiores a este inicio y exageradamente inferiores a las anteriores dos películas de Miguel Gomes. No están exentos de interés, en absoluto, pero me niego a creer que Gomes tiene cinco películas en su haber y dos son así. Prefiero considerar que tiene tres y dos extensiones resultonas.
Obra de apoteósica inventiva, acidez, ternura, inagotables ganas de contar y de hacer cine. Algo deudora de “Vidrios partidos” de Erice pero para amplificar su legado y para hablar de Europa y de nosotros sin dar sermones plúmbeos.
3- La academia de las musas (Jose Luis Guerin, 2015)
Jose Luis Guerin tiene el mayor de mis respetos pero reconozco que nunca se había producido el chispazo completo, aquella película que más allá de su reconocible y apreciable calidad te acaba llegando hasta lo más íntimo. Para mí lo ha conseguido absolutamente con esta obra, relacionada con los cuentos morales de Rohmer (de donde no mimetiza nada). Amalgama de amor y dolor por el conocimiento, ante el conocimiento. Exhibición de prodigiosos y naturales cambios de tono. Emocionante obra mayor que ya ha quedado inscrita entre lo mejor del siglo.
Pensar que en cierta ocasión le leí que se iba a coger el avión para filmar el canto perdido de unos pastores sardos y a mí me sonó engolado. Quién iba a imaginar que el resultado iba a ser tan sublime.
4- Julieta (Pedro Almodóvar, 2016)
Una de las cuestiones que polarizan España suele ser Pedro Almodóvar sí Pedro Almodóvar no. Confieso que mi sí es entusiasta. El no tampoco me provoca agravios ni agobios siempre que detecte que mi interlocutor me está hablando de sus películas, cosa que no siempre sucede así. “Julieta” nos llegó al inicio de la primavera en plena polémica por los papeles de Panamá, cuando aún seguíamos temblando por el futuro de Pedro por culpa del dislate de “Los amantes pasajeros”, que creo que en la historia del cine sólo es comparable a “Una chica tan decente como yo” de François Truffaut.
“Julieta” es un ejercició de depuración sobre la base de la estilización. La película que hubiera hecho Sirk en los 60. Es “El dorado” de Almodóvar. Otro paso en su camino de perfección, ahora parece que inclinado hacia la gertrudización de su obra.
5-Experimenter (Michael Almereyda, 2015)
Una obra didáctica entorno a los fascinantes experimentos del psicólogo social Stanley Milgram. En lugar de adoptar el género documental opta por ser un biopic con todas las convenciones del mismo, donde además no hay más cera que la que arde y la que se formula. Aún así su encanto emotivo y educativo sigue siendo irresistible.
6- Sunset song (Terence Davies, 2015)
Resulta temerario escoger esta película cuando en el mismo año Terence Davies ha estrenado también “A quiet passion”. ¿Cuál es mejor?. No lo sé, en breve saldré de dudas. Pero pocas películas trajo el 2016 tan placenteras y tan facilitadoras de estimulantes y bellas polémicas.
7-Cemetery of splendour (Apichatpong Weerasetakhul, 2015)
Estrenada este año, la había visto en el pasado festival de Sitges de 2015. Difícil no recordar su tempo narcoléptico poseído por un extraterrestre sentido del humor que a mis ojos de enloquecida asociativa la asimilan poco menos que a un Roy Andersson tahilandés. Aunque todos sabemos la verdad. Roy Andersson no es más que un Apichatpong sueco. Si tienen ganas de discutírmelo  quizás se estén tomando esto del cine demasiado en serio.
8- Francofonía (Aleksandr Sokurov, 2015)
En un año que terminó con el descubrimiento de la Madame Bovary de Sokurov, acabándose de sellar mi reconciliación absoluta con quien había tenido una relación tan ambivalente, se estrenó esta especie de extraño ensayo sobre la amistad entre el director del Louvre Jaujard y Metternich, el nazi al que se le confiaron los asuntos del Arte durante la Ocupación.
Obra amena allá donde las haya que no escatima en recreaciones ficcionadas de tono documental sobre lo sucedido como hacen en algunos canales de Historia, un procedimiento convencional afortunadísimamente utilizado por Sokurov.
9- No home movie (Chantal Akerman, 2015)
El otoño del año 2015 nos traía la noticia de la desaparición de la cineasta Chantal Akerman poco tiempo después de presentar en Locarno su última obra. Este año se ha estrenado en España en VOD, filmada sobre los últimos tiempos de la relación con su madre, finalmente fallecida. Si el cine es verdad y mentira. Si es verdad que parece mentira y mentira que se siente como verdad, la obra de Akerman es simple y llanamente un trozo de verdad sin procesar ni fagocitar. No hay palabra que odie más en cine que Verdad, fuente de imposturas críticas y artísticas y muy pocos cineastas y casi ninguna película hacen que logre amarla. Nos encontramos ante una excepción.
10- Noches blancas en el muelle (Paul Vecchiali, 2014)
He tenido serias dudas sobre si escoger esta película o la otra obra de Vecchiali que hemos podido disfrutar en VOD “C’est l’amour”. Vecchiali es un veterano al que sólo conocían los más versados que nos ha dejado a cuadros con estas dos películas. En particular ésta es una versión de “Noches blancas” (lectura con la que acabo el año y me ha condicionado la elección). Adaptación menos atípica de lo que podría suponerse en la que la palabra filmada va creando emociones in crescendo y en la que Astrid Adverbe y Pascal Cervo podrían compartir con Vecchiali en su condición de intérpretes la autoría absoluta de la película.
Que tengan ustedes un muy feliz año 2017. Les dejo con esta escena en la que dos críticos de cine intercambian impresiones tras haber hecho el más joven su primera lista sobre lo mejor del año. Huelga decir que yo me identifico con la frase final del crítico de cine interpretado por José Isbert. Sigan leyéndonos durante el año y no se pierdan dentro de 12 meses todo lo relativo a lo mejor del año 2017, que esperamos que sea mucho y bueno.

lunes, 22 de julio de 2019

SUNSET SONG



A FAVOR:Sunset Song (Terence Davis, 2015)


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Hay directores que van perdiendo calidad con el tiempo y van enredando y deteriorando su carrera por múltiples motivos. Hay directores que simplemente a veces se equivocan. Hay directores cuyas películas fetiche vemos a una edad fetiche y cuya evolución nos acaba siendo muy difícil, imposible de calibrar, porque ya no estamos en esa edad fetiche ni nunca volveremos a ella.
Hay directores bendecidos por críticos verdaderamente brillantes y valiosos en su profesión que saben leer esa evolución desde el primer minuto sin necesidad de que pasen las décadas y se revaloricen esas etapas menos tocadas por el dedo amoroso pero a veces tan arbitrario del análisis fílmico. Hay incluso directores con quienes no desarrollamos esa filiación clave con sus películas fetiche, que nos son más ajenos, pero que en un determinado momento de sus películas postreras nos deslumbran y eso nos permite ir entrando en sus películas clave anteriormente realizadas.
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Sírvase cada cual a su gusto para explicar el extraño motivo por el que una película como Sunset Song, del otrora alabadísimo Terence Davies parece haber tenido una recepción tan fría. Incluso en este buffet libre puede encontrarse el motivo por el cual, sin haberme sentido nunca muy cercano al universo Davis, cada vez me interesa más y  Sunset Song me ha parecido un film sobrecogedoramente hermoso, uno de los más bellos del año y de la década.
No es momento de hacer consideraciones sobre esas posiciones críticas porque ello derivaría por fuerza en juicios sobre gustos ajenos, absurdos e injustos (los juicios, no los gustos), intentemos pues decir algo de la película un poco en función de si misma, no de la carrera de Davies o no en función de nuestras apreciaciones o depreciaciones.
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Basada en la novela de Lewis Grassic Gibbon, publicada en 1932, y que yo hubiera jurado que está escrita en verso a tenor de la cadencia de la prosa de la voz en off, Sunset song se inscribe en ese selecto club de películas de época que trasciende sobradamente las cualidades recreativas del vestuario, el paisaje y la fotografía y entra de lleno en el trabajo puramente cinematográfico.
Es precisamente el origen literario, el pulso de las palabras el que ajusta un determinado y buscado tempo en el montaje, lleno de asombrosas transiciones (en las que Davies es un experto), elipsis, numerosos y detenidos travellings que encierran películas enteras en sí mismos y un progreso narrativo basado en escenas compuestas de forma exquisita pero a la vez puestas al servicio de ese progreso.
A todo este respecto no hay que dejar de citar la luz del operador Michael McDonough, esa fotografía en 70mm cuyas espigas y atardeceres dicen tanto como el texto, esa luz capaz de captar el brillo en los poros de Agyness Deyn. Una luz dotada de una espectralidad y una artificiosidad que también está trabajando para la cadencia poética del texto.
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Terence Davies es un adaptador literario nato, alguien capaz de unir al cine y la literatura, alguien que no está ilustrando una novela sino haciendo verdadero cine de esa novela (mmm, no me gusta el adjetivo “verdadero” y el fundamentalismo que implica), dejémoslo en que está haciendo cine.
Su película es un retrato de la condición femenina circunscrito a un medio rural pero atemporal y polivalente en tanto a cómo las sombras masculinas, primero del padre y después del marido se interponen contra la fuerza y la ferocidad de su tenaz carácter, vinculado a la tierra como la irlandesa Scarlett O’Hara en un drama de similar sentido y contraspuestas  formas. Una identidad femenina que opera por contraste con la pusilánime identidad del hermano, que desaparece de escena a la velocidad del rayo.
La peluquería y el maquillaje saben hacer encajar las magulladuras del tiempo a Agyness Deyn, aunque hubiera sido deseable que Davies no borrara tanto los contornos de una interpretación dramática al uso con una figura que es todo cuerpo, o que hubiese hecho una elección mucho más osada, incluso para lo sobreactuado como la de Rachel Weisz en The deep blue sea. Me decepciona su interpretación en el sentido más convencional del término aunque creo intuir qué es lo que Davies buscaba como figura en lucha contra ese patriarcado, siempre perdiendo y siempre volviendo a resucitar.
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Un patriarcado curiosamente representado por un padre interpretado por Peter Mullan con su habitual sobreactuación y un marido interpretado por Kevin Guthrie en un perfil muy bajo, similar al de su compañera de reparto.
Afectada por las reglas de la verosimilitud, castigada por lo discutible de su casting, los espectadores decidirán si son sus formas las que explican una historia o si la debilidad de su historia hace imposible que sus formas la mantengan viva. Yo opto por la primera opción porque no veo en el panorama actual narradores con la autoridad visual que Terence Davies impone en Sunset song ni veía esa autoridad en esas coordenadas al menos desde La hija de Ryan. De todas formas me parece imprescindible contrastar este relato de rendida admiración con un relato de decepción. Ambos relatos configuran el preciso entendimiento de la compleja construcción de la película.
Ficha técnica
Título original: Sunset song.Reino Unido, 2015 Director: Terence Davies. Guión: Terence Davies según la novela de Lewis Grassic Gibbon. Fotografía: Michael McDonough. Música: Gast Waltzing. Reparto: Peter Mullan, Agyness Deyn, Kevin Guthrie, Mark Bonnar, Ron Ronachie, Stuart Bowman, Niall Greig Fulton, Daniela Nardini, Jack Greenless Productoras:Hurricane Films/ Iris Productions/ Sunset Song Ltd. Distribuidora: Festival Films.
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lunes, 15 de julio de 2019

NOVELAS JUNIO-JULIO 2019

TOM JONES:Obra catedralicia y fundacional de la historia de la novela.1000 páginas vivas, retrato individual y colectivo,conscientes de su perdurabilidad y sembradoras de semillas inmortales a cada uno de sus párrafos.Inmortal,a seguir buscando en la Inglaterra del siglo XVIII.

lunes, 8 de julio de 2019

DE PALMA



De Palma (Noah Baumbach, Jake Paltrow, 2015)




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Brian De Palma entre Jake Paltrow y Noah Baumbach, los dos directores de la película.

Las comparaciones son odiosas

Esta temporada se estrenó en nuestras pantallas entre campanitas de alborozo Hitchcock/Truffaut, un documental dirigido por el crítico Kent Jones donde, a partir de la famosa entrevista que le hizo François Truffaut a Alfred Hitchcock que se convirtió en un libro de cabecera para cualquier cinéfilo que se precie, se hacía una radiografía bastante pueril de la obra del maestro, preguntándole a personalidades como Oliver Assayas o Richard Linklater que están en ese documental ¿por?…
A mi francamente me parece que si la acogida entre las voces más tibias no ha sido aún peor es porque cuando el tema está en nuestras simpatías el látigo nunca sacude tan fuerte como podría sacudir, lo cual no parece bueno ni malo pero sí significativo y salvador para Jones, que se marchó de rositas por un trabajo que en el mejor de los casos no excede de la profundidad de un artículo dominical.
Un poco resabiado y temeroso iba yo al festival de Sitges ante un plato tan aparentemente apetecible como De Palma. La película-entrevista que se han marcado Noah Baumbach y Jake Paltrow entorno a la obra de uno de los más grandes postmodernos del cine, el eternamente considerado imitador de Alfred Hitchcock.
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Dónde empieza todo

Dice nuestro compañero Rafa Morata que el cine de Brian De Palma empieza en Marnie, frase certera y afortunadísima allá donde las haya. Yo siempre sostuve que Marnie eran Scottie y Madeleine paseando por el callejón del Gato. De Palma de hecho no se refiere en este documental a Marnie (tampoco se trataba de documentar rigurosamente una influencia) sino que sitúa directamente el inicio de todo en Vertigo.
Vertigo como película fundacional del cine moderno en la que se explicita el propio cine ya que su tema fundamental es la creación y destrucción artística de una emoción. Sobre hacer explícito el artificio se ha vertebrado toda la obra de De Palma.
De Palma no es un original, tampoco es alguien que haga copias vulgares. Su trabajo está recorrido por una emoción y un contenido que para mí se asemeja al trabajo de un Pablo Picasso volviendo a pintar el esqueleto de Las Meninas.
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No hay nada en De Palma que remita a la perfección clásica de Hitchcock, de un Hitchcock ya en esencia moderno,  la relación que guardan ambos artistas es muy parecida a la que guardan en magisterio de Picasso y el magisterio de Velázquez. Lo que es curioso es nadie le ha reprochado a Picasso que sus figuras no tengan el aspecto y las proporciones completamente verosímiles y perfectas  que las del pintor sevillano.

Humor para entender

De Palma se defiende sin excesivo ahínco de las acusaciones y habla de sus pantallas partidas y de sus artificios apelando a su propia lógica narrativa, que nada tiene que ver con la lógica de la vida. Con ese criterio altera la original muerte de la madre de Carrie por una mucho más cinematográfica, mucho más emocionante, también más grandguinolesca y más absurda si se quiere pero poseedora de una implacable lógica.
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Tampoco se dedica Brian a una exégesis sesuda de sus películas. No te da nada masticado. Las quieres y las comprendes aún mejor a raíz de su deslumbrante sentido del humor (notables carcajadas durante la proyección), a partir de su amor por la profesión y por el propio cine. «Los directores no planeamos ninguna carrera» llega a decir. Hacen lo que pueden y lo que les llega como pueden. Cómo iba entonces a hacer una exégesis de temas frecuentes, filias y obsesiones.
Se comenta también que va demasiado rápido y deja con ganas de más. Sí. Aunque un par de horas de velada con un amigo contándose batallitas puede ser más que suficiente si se corre el riesgo de que se dejen las batallitas y nos pongamos estupendos y trascendentales y le empecemos a dar importancia a lo que no la tiene.
La película te lleva desde el De Palma vanguardista, experimental, combativo y anti-sistema de los años 60 —impagables las imágenes de sus primeros trabajos con un jovencísimo De Niro— hasta el De Palma de las siguientes décadas, donde desde la revolución del cine de los 70 «nos metimos en el sistema de estudios e hicimos un cine personal» encadenará proyectos de distinto pelaje afrontándolos siempre con una sentida y enorme inventiva heredada del legado visual de Hitchcock «me lo reprochan pero no ha habido grandes continuadores que yo sepa», siempre con una visión propia del mundo que nunca enfatiza, ni infla, reconociendo siempre los condicionantes externos que afectaron a cada película y congratulándose cuando todo salió bien. Como hacía modesta y humildemente el propio Alfred Hitchcock.
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De Palma no tiene voz en off. Habla y habla y nosotros escuchamos embelesados mientras vemos imágenes de sus películas vistas y no vistas. Reímos y nos sentimos arrobados por ese amor obsesivo por las imágenes que recorre toda la carrera de director.
Hacer un documental de cine grande como película es posible. Baumbach y Paltrow no son profundos teóricos, ni si quiera tienes una idea muy clara de qué han preguntado. Dejan que las cosas pasen y pasan grandes cosas.
El encandilamiento con el mago es absoluto. De Palma es una película maravillosa, sale uno no amando más su obra sino amando más al propio cine y a toda la vida aparejada a él.
Cuando Angie Dickinson mira cuadros en Vestida para matar no estamos ante Vertigo sino ante la idea de De Palma y un amigo de ligar con hermosas mujeres en el Moma. Años más tarde aceptaría encantado Misión imposible.
Ficha técnica
Estados Unidos, 2015. Directores y guionistas: Noah Baumbach, Jake Paltrow. Montaje: Matt Mayer, Lauren Minnerath. Duración: 110 minutos. Productoras: Box Motion/Empire Ward.
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