Hace unos tres años saqué fuerzas de flaqueza para ir entre semana a Barcelona a ver "La isla de los amores" de Paulo Rocha. Lo que no tuve fue valor para ver al día siguiente en la filmoteca a las nueve de la noche "Trás-os-montes"(1976), la mítica película de António Reis y Margarida Martins Cordeiro, de la que durante tanto tiempo los mortales leíamos y solo podíamos ver una copia rijosa en youtube. Y me acuerdo porque barajé durante unos días la posibilidad-
Vista ahora yo creo que me pilla un poco a contrapie, no la película, que es de una grandísima categoría aunque ya rara vez tenga ya nuevas epifanías ni revelaciones marianas en el plano más íntimo y siento por ella una de esas admiraciones desde una cierta distancia, no es una película que me afecte personalmente. Me gusta mucho esa mirada cinematográfica clara y limpia, que no es tan fácil que no caiga en la afectación en la que caen algunos, y no cae, mirada de la que puede ser heredero el actual y aplaudido Guerin. Y me gusta que a medida que avanza el metraje la película es de sugerencias y sugestiones lo bastante abiertas como para volver a ella. Es uno de esos objetos misteriosos, inasibles, una de esas películas que uno no ha acabado de ver a la primera, algo que he dicho muchas veces de otras y lo he cumplido pasado el tiempo, las he vuelto a ver porque no me las acabo.
Lo que me pilla más a contrapie son las ganas y las posibilidades intelectuales de disertar sobre ella. El ejercicio profesional de la cinefilia. Las admiro y puedo sentir una cierta adherencia a la militancia en este tipo de cine, una cierta adherencia, tengo claro que no siento una militancia total y excluyente y tengo la certeza o el rubor de que no voy a poder ni a intentar decir nada increíblemente sagaz sobre ellas. Eso lo dejo para otros.
Leo que António Reis y Paulo Rocha participaron en el rodaje de "Acto de primavera", que Margarida Cordeiro era psiquiatra. Y que las primeras proyecciones en Trás-os-montes no gustaron a los lugareños porque no se apreciaba la creciente modernidad del lugar ni se identificaban con lo que hacían.
"Ana" (António Reis, Margarita Cordeiro, 1982) tampoco es una película de la que uno sepa hacer exégesis increíbles, ni que se me revele como un descubrimiento transformador. Leo que se trabajó en ella durante cinco años, prácticamente los que la separan de "Trás-os-montes", y me parece que es una película que realiza su propia búsqueda.
Yo la siento como más coreografiada, más grave en el gesto, sin caer en la afectación pero, ay, ese peligro acechando siempre. A mi me parece una película hermosa, por momentos hermosísima, , dentro de esas coordenadas de libertad y misterio, en las que intenté vivir a temporadas durante años de cinefilia militante pero que quizás no sean ni hayan sido mi mayor "especialidad", lo que no significa tampoco que sea ciego.
Si inevitablemente las comparo yo diría que prefiero con claridad "Trás-os-montes", tengo la sensación de haber visto más cine como "Ana" y la otra me fascina más, creo que de volver a este cine volvería, volveré, antes a ella. La elegiría siempre que eso no se leyera, simplificando, como un descrédito para "Ana"


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