Entre septiembre de 2010 y mayo de 2011 dos películas de violencia indigesta ganaron el premio al mejor director en Venecia y Cannes respectivamente. "Balada triste de trompeta", de la que en el pasado ya he dicho (o la he llamado) de todo en otros lugares y "Drive", que más que un cambio de tono en su metraje, parece estar dirigida por un maníaco-depresivo.
Se aprecia en todo su metraje voluntad por darle un estilo propio, etéreo, nocturno, silencioso, de una cierta elegancia, pero el estilo, que supongo que es lo que se premia, y no me parece nada desdeñable, se estrella violentamente contra dos narraciones pésimas.
La primera, que vista ahora me parece hasta bien comparada con la segunda, es un segmento blancuzco y disneyano de desconocido bondadoso (repelente la media sonrisita de Ryan Gosling) que aparece como ángel de mujer solitaria con niño (qué sosita es Carey Mulligan, por favor). Una especie de versión en thriller de...¡Jerry MacGuire!...(el nombre de Renee Zellwegger me lo han chivado mientras balbuceaba cuál podía ser el referente de ese cursi y sonrojante segmento, pero el caso es que la Mulligan no le anda muy lejos).
Cuando ese buen estilo empieza a calar algo y la narración se empieza a animar con la aparición del tercero en discordia del triángulo y del atraco, de repente la película cambia completamente de piel y se mete en un carroussel de violencia extrema, acumulativa y repetitiva. A partir de ahí todas las escenas son iguales, alguien le va a incrustar algo a alguien en las tripas y lo va a retorcer animosamente. Eso escena por escena hasta un final que se espera implorando piedad. Y que todas las escenas sean iguales quiere decir que no esperas nada de la película y la película lo confirma escena por escena.
"Drive", al igual que la película de Álex de la Iglesia funciona por pura acumulación y su violencia es puramente gratuita. No ofrece nada que a mi pueda interesarme, aunque al final sea siempre Quentin Tarantino, cuyo control y representación cinematográfica de esa violencia saca varias leguas a los citados, el que está en el ojo del huracán de todos los debates, como buena figura mediática (ese eterno y erosionado debate, esa causa perdida en la que perdería con el propio Tarantino, que premió a la "Balada" y por gustos seguro que es un fan de éste "Drive").
Ese conductor silencioso con su chupa y ese nervio y garra de la cámara fotografiando ese Los Ángeles nocturno daba para una película con vestuario, gestos, cigarros, pistolas y mujeres atractivas ...bastaba sólo con cambiar a la anti-empática pareja protagonista...(no si al final lo mío van a ser las películas de Vin Diesel y The fast and the furious), daba para diseñar un placentero y lúdico juguete cinematográfico para un público algo más amplio, no éste olvidable, reiterativo y desagradable suplicio, apto para públicos fieles tipo Sitges y similares entre los que el carca que esto escribe no se cuenta. Argh, qué cansancio y qué decepción de película.



