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martes, 19 de mayo de 2020
POLLY PERVERSE STRIKES AGAIN!
La última película que vi antes del confinamiento fue "Fourteen" y la primera película que vi durante el confinamiento fue "Fourteen", una de las grandes maravillas del cine actual, pocas pelis me zampo dos veces seguidas, y ya me estaba guardando la caja de bombones durante demasiado tiempo, dos meses después.Echo mano del ciclo Dan Sallitt de filmin y empiezo por su primera película. Confieso, aunque disuada a muchos, que estoy a punto de salir corriendo en cuanto veo la primera imagen. "Polly Perverse strikes again!" (1986) está grabada en vídeo y no sé si es por ese HD con que la presenta la plataforma, que la deforma o algo así, el resultado estético es entre horroroso y grotesco, no voy a mentir. Sin embargo junto a ese horror, con paliativos, yo sí distingo una señora película a través de planos de una composición y una duración determinada, a través de personajes cuidadosamente y brillantemente interpretados y aún mejor mirados por un guion y un señor director. Planos, tiempo, figuras humanas y mirada. En video deformado o con 150 millones dólares, esa maravillosa biodiversidad del planeta cine. Me ha gustado este pedazo de vida, esta historia del vendaval Theresa entrando en la relación entre Nick y Arliss, todas figuras tan imperfectas y creíbles, me llegan absolutamente. Eso sí, no soy tan guay como para no esperar una imagen más cinematográfica y pulidita en las que me quedan.
jueves, 12 de marzo de 2020
FOURTEEN
Me ha encantado sin reservas "Fourteen" (Dan Sallitt, 2019), una película que empieza interesándome de forma muy teórica lo que hace y va ganando progresivamente, creciendo hasta resultarme plenamente emocionante. Posee la sensación engañosa de estar no sé si improvisada o ir creciendo con las aportaciones de las actrices, de no tener un plan previsto desde el principio pero esas sensaciones siempre esconden a la larga en el fondo una película estructuradísima. Me parecería muy simple decir que me ha recordado a Rohmer pero sí querría decir que me produce un tipo de felicidad similar a la que me produce el mejor Hong Sang-soo, y como en el caso del coreano, con cuyos personajes podrían mezclarse o viajar a visitarse mútuamente, creo que frecuentaré el cine de Sallitt de una manera pausada y dosificada, entre paréntesis y paréntesis la vista y el gusto cogen el punto justo.
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