Mark Robson es un director que sin parecerme nada brillante me cae muy bien. Su nombre está asociado a películas que me caen simpáticas y que recuerdo con cariño de mis inicios cinéfilos. "Mas dura será la caída", "La cabaña" (con una desarmante Ava Gardner), "Los puentes de Toko-Ri" (referenciada en el último Resnais), o "El premio", que no es Hitchcock aunque lo pretenda pero se ve con enorme agrado. Nunca estaría en un Olimpo, aunque esa opinión es fácilmente revisable si se va a su etapa primeriza RKO-Lewton.
"La séptima víctima" es su primera película, una obra de terror excelente que anticipa (válgame el tópico) a Hitchcock, a Polanski y si me apuran argumentalmente a Antonioni. Una obra que crea tensión inmejorablemnte a lo largo de 70 minutos repletitos de escenas memorables y resueltas con el Arte habitual en casa Lewton. Hay una escena en la ducha con mucho menos montaje pero no inferior a la de Norman Bates.Está a la altura de cualquier Tourneur.