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miércoles, 18 de febrero de 2026

EL DIABLO ES UNA MUJER

 


Tras ver una "españolada" de Lubitsch veo otra donde Lubitsch también tiene un inesperado papel, un pequeño villano, faceta que no le conocíamos.

A Sternberg le va mal en Paramount,"The sacrlett empress" ha sido lujosa y cara y no ha gustado. Su siguiente película con Marlene es la adaptación de "La mujer y el pelele" de Pierre Louys. Sternberg quiere titularla "Capricho español" pero se topa con el nuevo jefe de producción del estudio, Lubitsch, que será quien imponga que se llame "El diablo es una mujer".
La película tampoco funcionó bien y Sternberg ironizaba finamente remarcando que el cambio de título no había podido salvarla. Lubitsch anunciaba que Sternberg no renovaba el contrato.
Mientras tanto en España la película molestaba muchísimo y la diplomacia no descansó hasta que se quemó en Washington una copia maestra. Siguieron protestando porque la película seguía circulando internacionalmente hasta que a finales del año 1935 cedieron, supongo que no les importaba demasiado la película. Se creía perdida hasta que Von Sternberg facilitó una copia al festival de Venecia de 1959.
Él no estaba muy contento con la película, para Marlene era su favorita.
Para cualquiera que aprecie las virtudes de Sternberg la película sigue siendo una apoteósica celebración fastuosa y onírica de su estilo, que ni es España ni lo pretende. A saber qué demonios será eso que se ve en pantalla pero eso es algo maravilloso. El personaje de Marlene se llama Concha Pérez.

viernes, 29 de abril de 2016

UNA TRAGEDIA HUMANA

Es una asignatura pendiente comprobar qué cuenta Theodore Dreiser a lo largo de casi 1000 páginas teniendo unas adaptaciones tan sintéticas en todos los casos. El caso es que esta novela, que ocuparía en los suplementos de la época las mismas páginas que "El gran Gatsby", llegó a gozar de un guión previo de Eisenstein que no llegó a hacerse y que apuntaba a John Cromwell en la dirección.

Lo hizo finalmente Von Sternberg, siendo eclipsada la película por su ciclo Marlene Dietrich, cayendo en el olvido más absoluto.

La película es fabulosa, entre otras cosas porque como casi siempre Von Sternberg caminaba 20 o 30 años más allá. Los personajes no parecen del cine de los años 30, hay una mirada sobre ellos, sobre sus maneras y sus motivaciones, sobre su ropa, su mirada y sus gestos, que parecen de un cineasta moderno de los años 50 o 60. Recuerden que en "The salvation hunters" ya hablaba de filmar el pensamiento.

No es que sea, que lo es, simplemente de narrativa arrolladora, es que es una película completa, disfrutable desde la perspectiva teórica o práctica que se quiera, narrativa, estética, experimental, mixta, es un film irrebatible: y tengo el vago recuerdo, que no me apetece corroborar en breve, que fue el pobre George Stevens el que acabó pareciendo un cineasta de los 30 en los 50. Y el recuerdo más reciente que la creciente "Match point" se parece más a ésta, dentro de los códigos allenianos, que a su precedente más ilustre o afamado por el mito de sus actores Monty y Liz.

Aquí Philips Holmes había nacido para el papel, aciertazo de casting. Y Von Sternberg sería Marlene, pero mudo, sonoro, y hasta mudo y sonoro a la vez como aquí era un dios, un rey, un techo del cine.




jueves, 14 de abril de 2016

JET PILOT


El 21 de octubre de 2013 me fue regalado el inmenso honor de participar en uno de los mejores blogs de cine que existen. El blog amigo y hermano gemelo por nacimiento y recuerdos compartidos:"Ganarse un acre"



 



Hace escasos días sus propietarios se despidieron de la actividad bloguera, de forma temporal o definitiva (esperemos que de la primera)...



Sirva esta entrada como sentido homenaje a sus más de cinco años de



películas, de CINE 



 



¡Hasta siempre, amigos!


Jet Pilot (Amora a reacción , 1957) Josef Von Stemberg

Por Sergio Sanchez.


La entrada de hoy corresponde a la del invitado especial, desde que hemos decidido proponer la idea de , por lo menos una vez al mes , dejarle esta atalaya a amantes del cine, bien sean amateurs o profesionales, la idea era de que la persona invitada no tuviese un blog, en este caso, se rompe el vínculo, porque Sergio al que muchos conoceréis tiene un gran blog  El amor después del mediodía donde siempre nos deja sus acertadas , ponderadas revisiones y reflexiones cinéfilas. Sergio es un "hombre tranquilo que sobre todo ama el cine", y le debemos mucho, hemos abusado de su casa pues nos ha servido muchas veces de portal para lanzar nuestras propias reseñas y por eso queremos darle la oportunidad de que nos acompañe. Gracias Sergio ya sabes que esta también es tu casa.



JOSEF VON STEMBERG










Título original
Jet Pilot
Año
1957
Duración
112 min.
País
 Estados Unidos
Director
Josef von Sternberg
Guión
Jules Furthman
Música
Bronislau Kaper
Fotografía
Winton C. Hoch
Reparto
John WayneJanet LeighJay C. FlippenRichard RoberPaul FixRoland Winters,Hans Conried
Productora
RKO Radio Pictures
Género
Acción | Guerra Fría



Es un desafío poder hablar de este objeto volante no identificado que deja sin elementos de juicio a los que se apoyen incondicionalmente en la teoría del cine de autor, y que no contento con ello no da tregua si quiera a los que quieran usar un determinado tiempo para relacionarlo con la película. De hecho debería ser “Jet pilot” un ejercicio en esos cursos que anuncian en internet de crítica de cine, por lo que se suda, no porque uno salga o deje de salir airoso y apruebe.

“Jet pilot” es una obra fuera de un tiempo y de una determinada personalidad. La empieza a rodar Josef Von Sternberg en octubre de 1949 bajo el auspicio de Howard Hughes y el guionista Jules Furthman (muy asociado a la carrera de Howard Hawks y con antecedentes más que notables con Sternberg, véase “Los muelles de Nueva York). Sternberg  abandona en febrero de 1950 y se suceden Furthman, Philip Cochran, Ed Killy, Byron Haskin, incluso Howard Hughes y Don Siegel (aunque dicen las informaciones que estas últimas no fueron usadas). El último día de rodaje es en mayo de 1953 y la película no se estrena hasta octubre de 1957, cuando Hughes ha vendido RKO y es Universal quien la presenta.

¿Cómo no verse obligado con semejante historia a hablar de lo que hay y no de lo que uno supone que hay en relación a otras películas de sus autores o de su tiempo? (en este caso sus tiempos).

“Jet pilot” es una extraña, y bastante bien conjuntada para sus avatares, comedia melodramática con ecos de “Ninochtka” y, por echarle picardía, de “Encadenados”. Se ha equiparado su tonalidad al espectro de Hawks, por la presencia de Furthman y por alguna sorprendente frase que anticipa otras frases míticas hawksianas (cuando la vean lo sabrán), presencia que como la de Ben Hecht, ya daban cierto aire Hawks a los grandes títulos silentes de Sternberg, pero su tonalidad es algo difícil de atrapar.

Por un lado funciona bien como comedia, tira del hilo de la premisa que inventó Billy Wilder para Lubitsch con su “capitalism is not so bad after all”. Funciona bien su mixtura con esos tintes melodramáticos que retratan a una pareja que confunde sus identidades, sus lealtades y sus sentimientos para poder encontrarse plenamente. Y funciona en paralelo como obra de acción en la que la cinética espectacular del vuelo de los aviones (una de las pasiones de Hughes) forman parte activa y completamente integrante de la narración, los planos aéreos no son accesorios, están extraordinariamente bien fusionados con lo que se cuenta.

Si funciona muy bien como película en sí misma, su condición atemporal le da un toque insólito en la historia del cine americano que no tienen si quiera grandes obras involuntariamente colectivas como “Lo que el viento se llevó”, “El mago de Oz” o “Duelo al sol”. Si otra de las tentaciones de la crítica de autor, la más patriarcal y escoptofílica en la que nos vemos inmersos y devorados muchos de nosotros, es hablar de la mirada masculina sobre la mujer, aquí son muchas las miradas sobre una asombrosa Janet Leigh.

Es tentador creer, con documentación o sin ella, que fue Josef Von Sternberg el que filmó la magnética y antológica escena de la ducha (sí, Janet y las duchas) en la que se ha visto como pocas veces en pantalla la belleza femenina, el erotismo, el deseo, la pura sexualidad…porque hay algo de lo que habíamos visto con Marlene, con Gene Tierney…y porque hay algo de lo que será en parte “Anathan”. Sin duda la mejor escena de la película. Pero es que la presencia de Janet Leigh transcurre durante el metraje como si fuera la presencia de varias actrices, de varias miradas, o la presencia de una sola actriz que efectivamente cambia a lo largo de cuatro años, al tiempo que su personaje también cambia y descubre (aunque en la trama no pasen cuatro años), mientras John Wayne también viaja durante cuatro años a lomos de su propia y asombrosa presencia como actor cinematográfico que en el ecuador del rodaje sería Sean Thornton para John Ford (y muchos de sus gestos me recuerdan ciertamente a su interpretación en “El hombre tranquilo”).

De ese documental sobre el crecimiento de una pareja durante cuatro años sí que podríamos fijarnos en un nombre común a todas las miradas que miraron a través del visor de “Jet pilot”, el nombre del director de fotografía Winton C.Hoch, que durante el rodaje de esta película también viajaría a Innisfree junto al technicolor consultant de ésta misma Francis Cugat (hermano de Xavier), y hasta le daría tiempo de ganar un Oscar por “La legión invencible”, por rodar una tormenta contra su criterio escribiendo “protesto” en la claqueta. Cuatro años de rodaje y una fotografía en color maravillosa metro a metro.

Mucho se ha hablado de su tono político de guerra fría, que se ha considerado “ridículo”, prescindo de ese análisis y de lo cierto que pueda haber en ello, pues son muchos los elementos puramente cinematográficos misteriosos, fascinantes, tan enigmáticos, como para detenerse en exceso en lo más obvio.








lunes, 12 de noviembre de 2012

LOS MUELLES DE NUEVA YORK

Vamos con el menú del fin de semana del 10 y 11. La primera vista el lunes 12 por la noche. Fruto de conversaciones virtuales, alteré el orden natural de las revisiones del Sternberg mudo y empecé por esta fascinante película, que sólo había visto y creo que entendido bastante bien, con sus intertítulos en inglés a palo seco.

Me costaba y sigue costando definir "Los muelles de Nueva York". De alguna manera utilicé la fórmula de pensar o creer que es una película de puesta en escena hipnotizante y anécdota nimia.

Pero no son esas exactamente las palabras. La anécdota no es que sea nimia (ni especialmente compleja). La emoción que suscita la película, una puñetera obra maestra, no emana literalmente de su anécdota ni de lo que se dicen al pie de la letra los personajes (si bien, los intertítulos, algunos casi sonoros en su elocuencia son fundamentales).

La película es un hito en la expresión puramente visual y una obra capital del cine mudo. Emociona por cómo se miran los personajes, por cómo se mueven, por cómo se visten, por los lugares que transitan y lo que dicen de ellos. Todo lo visualizado ayuda a dar sentido a la anécdota, que de sernos simplemente contada, albergaría una ínfima parte de su poder.

¿O tampoco es eso?. Tendré que verla una tercera vez.

Por orientar el caos, o asirse a una esperanza, diría que la próxima entrada va a ir sobre Mizoguchi, pero no puedo asegurar cuándo será.










domingo, 28 de agosto de 2011

LA ÚLTIMA ORDEN+EL EMBRUJO DE SHANGAI

En los últimos doce meses he visto bastantes películas de la filmografía de Josef Von Sternberg, que prácticamente salvo "El ángel azul", "Marruecos" y poquita cosa más me era desconocida. Van dos muestras más, y muchas no me quedan, "An american tragedy", "Crimen y castigo" y no mucho más, algo tras "The salvation hunters", algo al final...

LA ÚLTIMA ORDEN (The last command)

Como si fuera una emocionada relexión previa al cine que Von Sternberg va a practicar, sobre todo en el periodo Dietrich. Acaba de salir de dos películas con un aliento muy "hawksiano" marcado por el carácter de sus guiones (cierto que puestos en escena por él magistralmente), y aquí se marca casi una declaración de principios.

Al empezar uno teme que no vuele más allá de ser otro número del tan colosal como excesivo si se repite Emil Jannings, a medio camino entre "El último" y "El ángel azul", pero en el flash back ruso despega definitivamente en emoción e imaginación visual.

Evelyn Brent surge como una de las mejores presencias femeninas del cine de Sternberg, si es que eso puede discernirse ante tal competencia, y el tramo final, con su juego de espejos entre realidad y ficción es uno de los mejores cantos homenaje a la inmigración europea, y a la vida real que habían vivido, que con su autenticidad puso en pie la fantasía del cine americano.














EL EMBRUJO DE SHANGAI (The shangai gesture)

Lo visto en televisión hace años siempre me había parecido un aburrimiento, y de hecho me lo sigue pareciendo. Ahora puedo tener una noción más lúcida de que a Sternberg no podía interesarle en serio ese guión, sino el placer de filmar a Gene Tierney desarmantemente desmpampanante, ese casino (dicen que prostíbulo en la obra original), a Ona Munson de propietaria matriarca exótica y a Victor Mature de doctor árabe en el amor.

Es muy divertida esa imaginería entre sórdida y fantasiosa con la que refleja Shangai, pero para mi la película no funciona en algo elemental. Cuando no te interesa la historia a contar tienes que procurar que ésta no sea excesivamente mediocre, pesada o molesta. El guión de "El embrujo de Shangai", que se supone que procede de una jugosa obra teatral, se atasca y es verdaderamente muy poco grácil, tiene personajes desagradables (empezando por la propia Gene Tierney, de la que te podrías enamorar de no conocer ese carácter repelente) . Te queda el consuelo de agarrarte a las deliciosas imágenes (y bueno, a un final más resultón que toda la película junta), pero lamentablemente el conjunto se queda por debajo de la media de su director, siempre devoto de la imagen pero con más soportables, funcionales y lúdicos libretos.










viernes, 13 de mayo de 2011

THE SALVATION HUNTERS

Tras ver esa etérea, indescriptible y sublime experiencia llamada "Anathan", uno empieza a suponer que probablemente no existan los accidentes ni las anécdotas entre las películas menos conocidas de Josef Von Sternberg. Hasta hace pocos meses desconocía la existencia de esta primera película, admirada por Fairbanks y Chaplin (al que llamó la atención la excelente Georgia Hale que acto seguido haría "La quimera del oro").


En los intertítulos iniciales se hace patente la voluntad de "filmar el pensamiento", una audacia plenamente lograda que hizo que la película no fuera plenamente apreciada por lenta o por no contar exactamente una historia, que sí que la cuenta, aunque destaca más por esa especie de estado emocional que transmite, por el devenir existencial de esas criaturas desheredadas que Sternberg retrata en unas imágenes muy precisas y potentes .

Una película un tanto insólita, inclasificable, algo fuera del tiempo, como si hubiera...parecerá un tanto demente, un algo del germen de un Antonioni del "Desierto rojo", desde las imágenes iniciales de ese puerto sórdido.

Extraña, magnífica, prefiero otras películas suyas, pero dista mucho de tener tan sólo un valor histórico como primera película, es un gran trabajo.