Hay que acordarse y rendir homenaje a un hecho significativo para muchos aficionados. En la primera mitad de la década pasada algunos cinéfilos que no nos conocíamos de absolutamente nada nos estuvimos enviando mútuamente cintas vhs a nuestros domicilios particulares. Hoy algunos se han convertido en amigos, otros son foreros habituales y a otros lamentablemente les he perdido la pista y a penas recuerdo sus nombres, pero mi gratitud es infinita.
La existencia de esta entrada está dedicada a la persona, cuyo nombre no recuerdo, que me grabó "El viento", lo que me permitió verla por primera vez. Una de las obras más bellas que ha dado el cine, que hace años que se puede conseguir sin dificultad por el emule y que ahora, junto a un buen puñado de obras maestras mudas ha editado El Corte Inglés, lo que me ha llevado a disfrutarla por segunda vez.
Una colección con libretos estupendos de unos críticos la mar de jóvenes, sabios, inquietos y sagaces, como Ramón Alfonso (tengo "Avaricia") y Adrián Esbilla (tengo "La ley del hampa").
No será la única mención que haga de esta colección, ni será la última mención que haga a esas gozosas firmas inteligentes, sensibles y divertidas que nos amenizan e instruyen a los cinéfilos desde otros medios distintos a los colosos habituales, casi siempre por la cara o casi por la cara, que van publicando en papel lo que les dejan supongo, y que deberían constituir una "amenaza" notable para que la vieja guardia no baje la ídem.
Desde hace años hablo incansablemente de estas alternativas, y linkeo sin parar todo aquello que me gusta (esté de acuerdo o no, que no influye en que me guste), porque egoistamente creo que ayudan a mantener el mercado de la distribución y exhibición de un manera inexplicablemente revitalizada, son el anti-somnífero de lo mucho que nos aburrimos los aficionados ante el panorama monocorde de novedades, ya sea de estrenos o de recuperaciones del cine pasado. En España, aún con sus profundas taras culturales, el movimiento que generan en la red acaba redundando a veces de manera tenue a veces de manera notable en el precario estado de las cosas.
Sobre "El viento", clásico que ni si quiera estaba editado, sería forzado que pretendiera insistir en lo evidente y mil veces dicho, en lo claramente presente en este western fantasmagórico, con un sentido de la irrealidad que a mi siempre me pareció digno de mi querida "Centauros del desierto".