(8 de octubre: Lo siento. Ya no está el enlace. Si lo encuentro revivido lo vuelvo a poner).
Diez días después, con esa ilusión fetichista que hace lo recién salido
del horno, la "Aida" del Salzburgo de este mismo año. En enero ya no
quedaban entradas, se lo digo yo. Por sugerir algo, yo la habría colgado desde el propio festival, habría cobrado
tres euros y le habría añadido al reproductor pantalla completa,
temporizador y subtítulos, y el mismo día la habría puesto en cines a 20
euros. Vamos llegando poco a poco. Sea como sea gustazo, regalazo,
¡viva la tecnología y lo pequeño que hace a este maravilloso mundo!
Abstenerse los que no pueden prescindir de esfinges y taparrabos...solácense con esto los demás...
Angela Merkel y la reina de Jordania ya lo han hecho...
El pasado 14 de mayo asistí a una reprentación en el Liceu de Barcelona por primera vez. Les parecerá chocante que después de tanta ópera, la auténtica, la de verdad, haya tardado tanto en salir. Hace 25 años vi algunas funciones en el Teatre Fortuny de Amics d'Òpera de Sabadell pero tras eso, durante la larga noche sin ópera, nada de nada.
Hay que ser honestos y sinceros, pienso seguir viendo funciones en casa y pienso seguir viendo funciones en las pantallas de los cines. La entrada me costó 70 eorus y no se veía casi nada, suerte que pude cambiarme de localidad a merced de localidades libres que parece ser que siempre quedan y ver muy bien, si no hubiese sido bastante chasco. El precio de la ópera continua siendo inasumible para una economía normal, para alguien que tiene un trabajo normal, come tres veces al día, tiene hijos y lo que se conoce como una vida normal. No digo que sea injustificado pero no es asumible si además las condiciones de visibilidad son más que cuestionables.
Eso sí, viendo bien, como fue el caso es una experiencia maravillosa.
Sucede a veces que cineastas poco reputados haciendo películas hacen trabajos extraordinarios sobre la escena. Me sucedió viendo el "Cosí fan tutte" de Nicholas Hytner y me ha sucedido viendo esta bellísima puesta en escena de Philip Stölz, un cineasta sin reconocimiento ninguno en el cine pero que aquí hace un trabajo excelso sobre el sueño, la imaginación y el deseo.
La ideas entorno al deseo de Senta no son nuevas, por youtube se pueden ver apuntadas en trabajos anteriores en Bayreuth pero creo que Stölz lo maneja muy bein en esa biblioteca desde la que Senta lee y sueña la historia. con el reflejo de la propia Senta y esa indefinición de planos que haría la delicia de los cineastas americanos del Hollywood de los 40, de los surrealistas.
Oksana Lyniv dirigió con contagiosa vitalidad la velada. Menos de dos horas y media. Un Wagner quizás no pleno, como se apuntaba en la presentación previa en el Foyer, pero un Wagner magno para una velada operística inolvidable que no caerá en saco roto.
Vamos, que la estrena Mozart en 1781 por los carnavales de Munich. Que es lo que llaman una "opera seria". Que es un poco estática y de argumento poco fluido, pero eso lo arregla la música en un periquete y no lo parece. Que Giambattista Varesco no es Da Ponte. Y que se echa a faltar algo más del intenso humanismo de Serrallo o Tito. Que todo lo arregle Neptuno sabe a poco.
¡Jo! pero es que todo lo que he dicho no es cierto del todo. Es que es verdad que la música hace parecer que nada de eso pasa. Joyaza.
Los cantantes en el intermedio vienen a decir algo parecido, que Wolfgang lo hace parecer todo muy fácil.
Una vez más el MET nos ofreció su maravilloso programa televisivo que
tendría que estar viéndose en las televisiones de todo el mundo y no en
cines seleccionados. Un programa con entrevistas, documentales,
curiosidades, sentido del humor y sentido del espectáculo y del
entretenimiento. Modélica televisión y modélica visión de una Cultura,
la hago totalmente mía, cultura allá por donde miras fosilizada,
engolada, estirada donde nos complacemos en dar el mensaje "esto no es
para ti" cuando por qué la Belleza no va a ser para todo el que quiera
acercarse.
¿Tienen alguna duda de lo bien que lo pasan y lo bien que lo hacen pasar con esta exhibición de Alta Cultura? .
Les escribo desde la acogedora ciudad de Bratislava y les cuento que esta mañana hemos visto a Ivor Bolton dirigir a la Mozarteumorchester Salzburg interpretando un florido y estimulante repertorio.
El programa ha sido el siguiente:
WOLFGANG A. MOZART Serenade D-Dur für zwei Orchester KV 239 – Serenata notturna
WOLFGANG A. MOZART Rezitativ und Kavatine der Aspasia „Ah ben ne fui presaga“ – „Pallid’ombre, che scorgete“ aus Mitridate, re di Ponto KV 87
WOLFGANG A. MOZART „Non più, tutto ascoltai” – „Non temer, amato bene” Scena con Rondo KV 490
WOLFGANG A. MOZART Gallimathias musicum (Quodlibet) KV 32
WOLFGANG A. MOZART Arie der Zaide „Ruhe sanft, mein holdes Leben“ aus Zaide KV 344
WOLFGANG A. MOZART Rezitativ und Arie der Aspasia „Grazie ai numi partì“ – „Nel grave tormento“ aus Mitridate, re di Ponto KV 87
WOLFGANG A. MOZART Symphonie D-Dur KV 504 – „Prager“
La pista que más me ha motivado, pues confieso que venía buscando una función operística que no pudo ser, ha sido escuchar algo de Mitridate, de la entusiasta voz de Sandrine Piau. Quiero la función entera ya.
Una memorable matinal en un marco, festival y ciudad, de un encanto singular.
Dije el verano pasado que quería ver "Don Giovanni" de todas las maneras posibles y en menos de doce meses aquí la tenemos otra vez.
No voy a decir nada del hermoso teatro del estado en el que se estrenó en la Praga de 1787, cuyo exterior he podido ver in situ, ni de esa historia maravillosa que cuenta que compuso la obertura la mañana del estreno (un consuelo para procrastinadores, sin duda).
Empezar el verano de forma celestial viéndola y escuchándola en el Liceu en la última función del montaje de Kaspar Holten que ya ha estado por lo menos en el Royal. Un montaje enormemente fantasmal, que transcurre en una casa que me hace pensar en la mansión de Sarah Winchester del corto de Bonello. Este verano les cuento. Qué buena lectura del "madamina, il catalogo..."
A los cantantes les falta poner un micrófono hacia el público para que acabemos las frases, como hacen las grandes pop-stars.
Una catedral de la ópera.
Al igual que sucedía con el holandés que vimos hace poco y comentaré por aquí en breve, se potencia una lectura psicoanalítica improbable en la época de Da Ponte, gracias al funcionamiento de proyecciones sobre un escenario basado en una casa de dos pisos que tiene dos funciones:
-Repartir las alegrías por los distintos pisos del Liceu.
-Potenciar con sus enrevesadas escaleras el juego dramático entorno a la desquiciada mente de un enloquecido Giovanni que solo encuentra razón de ser vital en su frenética y acelerada "caza de jovencitas".
La proyección durante el aria " Fin ch'han dal vino" (video) es enormemente expresiva al respecto.
Impresionante Marius Kwacien, en un registro muy físico y testosterónico no muy lejano al de Markus Werba de París en 2013. Divina una de mis mitos líricos, Miah Persson, que repite también el rol de París, su Doña Elvira que aquí ya no necesita salir en combinación. Escalofriante Carmela Remigio como Doña Anna y bueno, el reparto en general nos ha gustado mucho.
Buen viaje a este montaje, que tenga acogida en otros coliseos. Lo hemos pasado en grande. Y ya puestos como hacen en Praga, igual nos proponemos traer un Don Giovanni al blog cada verano.