Es conveniente que el espectador no entre a las películas dando martillazos con su moral personal. Tampoco es una buena idea que sean las películas las que den los martillazos. Lo interesante es saber dar un tono en que se deje en el alero los sucesos para que el espectador saque sus propias conclusiones, un tono ambiguo e indefinido que confíe en quienes ven la película. Yo creo que a "La bahía del tigre" (J.Lee Thompson, 1959) le cuesta un poco hacer eso.
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martes, 14 de abril de 2026
LA BAHÍA DEL TIGRE
Es innecesario que nosotros vayamos de moralistas y pidamos que Horst Bucholz sea debidamente castigado pero tampoco tiene mucho sentido la labor de edulcoramiento del personaje que hace la película totalmente pasada de frenada (vuelvo a la secuencia clave y se escucha a su personaje disparar exactamente cinco tiros, es que he vuelto porque llegué a dudar si el crimen que comete no era accidental).
Pero vayamos por orden, la película comienza con un portentoso ejercicio de suspense que me confirma nuevamente a Thompson, y en eso no cambio de opinión, como un valor que se me había pasado por alto. A partir de la segunda mitad uno entra en una fase confusa. Porque no estamos viendo "Frenesí", donde se juega con los puntos de vista y las simpatías del espectador. Se nos insiste repetidamente en que la mujer que ha muerto era malísima y se hace un relato ternurista de la relación de Bucholz con la niña Hayley Mills, donde solo falta la secuencia de Bucholz ayudando a una ancianita a cruzar la calle y otra curando la patita de un perrito. Se reservaban para el final, donde cortaron el plano a tiempo antes de que John Mills condecorara a nuestro héroe y le besara los pies.
La película solo se puede interpretar como "algunas mujeres merecen morir". Cuándo he visto algo así pero bien hecho, sí, creo que "Viento en las velas" sabe dar ese tono que decía al principio. Chávez-Quinn me gusta, me cae bien, tiene una relación conmovedora con la niña y es al mismo tiempo indudablemente un criminal. Los hechos están puestos para que el espectador sienta lo que crea oportuno. Aquí está todo demasiado enfatizado, teledirigido y pasado de azúcar.
lunes, 18 de agosto de 2025
WOMAN IN A DRESSING GOWN
"Woman in a dressing gown" (1957) me parece una película conmovedora y hermosísima. Una de las obras primerizas de J.Lee Thompson en Gran Bretaña, versión cinematográfica de un guion televisivo de Ted Willis, como al otro lado del charco hacían habitualmente Lumet o Frankenheimer. Con todos los reverenciales respetos que le tengo, no veo que un Tony Ruchardson estuviera a un nivel superior a esto ni que este cine se beneficiara de la etiqueta del free cinema ni de los angry young men.
Partiendo de un pequeño y claustrofóbico hogar destartalado, se desgrana la descomposición de un matrimonio corriente de clase media, gracias a una puesta en escena afilada nada teatral que transpira angustiosa verdad y credibilidad, como luego haría Erland Josephson contándole a una aterrorizada Liv Ullmann en "Secretos de un matrimonio" que el castillo de naipes y la mascarada tocaban a su fin, que se iba.
La deslumbrante composición de la actriz Yvonne Mitchell es clave en la película. Y su único defecto es ser de 1957 y tener unos diez minutos finales...no sigan leyendo... muy simplones, en absoluto inverosímiles pero que no son los que la película, lúcida, brillante y humanista, estaba pidiendo a gritos.
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