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domingo, 24 de octubre de 2021

LOS CARABINEROS

La más extraña y desconcertante pieza de la celebrada primera etapa de Godard. De una manera muy rupestre y endogámica uno diría que hace pensar en un Buñuel que deforma hasta lo grotesco a los campesinos de un Mizoguchi pero tirando un poco del hilo el origen es otro. Está basada en una obra de teatro de Benjamino Joppolo del año 1945, un autor teatral italiano, feroz y militante antifascista, de cuyo teatro no he leído etiquetas concluyentes pero está en la esfera del futurismo, el simbolismo e inevitablemente asociado al teatro del absurdo. En 1962 Rosssellini puso en escena "Los carabineros" en el festival de Spoleto y de ahí a participar en un guion con Godard y Jean Gruault (guionista de la nouvelle vague y de Truffaut muy en especial). Godard coge esa raíz y de ahí a su terreno del collage político entre la imagen documental y la de ficción. Puede gustar más o menos, a la crítica de la época pareció molestarle más que otra cosa su pobreza de medios (y los llamativos jerseys y faldas de mercadillo que visten las chicas, supongo), pero esbozando un poco el itinerario cultural que sigue, de ese teatro combativo de final de la guerra al cine contestario de los 60, a mi me parece una película mucho más comprensible y apreciable. Tirar de ese hilo no tan invisible. Como siempre, en Netflix, por supuesto.


lunes, 27 de abril de 2020

PIERROT EL LOCO

Tenía dudas sobre si la altísima consideración que me merece "Pierrot el loco" (Jean-Luc Godard, 1965) estaba claramente condicionada por el irresistible atractivo de Anna Karina, uno de esos mitos cinéfilos cuyo fallecimiento produce verdadera tristeza (aunque sea una tristeza fetichista algo absurda, no la conocíamos, no disfrutábamos de nuevas películas, en nuestra vida todo sigue igual). Dudas despejadas, el bellezón y el atractivo de esta maravillosa mujer siguen indemnes pero la película es soberbia en si misma. Y volviéndola a ver me sucede algo que adoro con los directores que me gustan, las barreras entre épocas y etapas se difuminan. En "Pierrot el loco" ya hay mucho del Godard que será y es, una brillante libertad a la hora de alternar digresión, citas, poesía, libertad, locura, arte, cultura, insanamente aliado con su pareja protagonista Belmondo-Karina, los colores de Coutard (ese mar, y es que más que una huida hacia el vacío a veces parecen unas vacaciones de cine), y un Fuller que pasaba por ahí.Unos amantes de la noche a pleno sol, una joya salvaje para dejarse hipnotizar.


viernes, 4 de agosto de 2017

SAUVE QUI PEUT (LA VIE)

Morrocotuda decepción ante la película que abre una de las etapas de Godard más fascinantes. Los años 80. Los recuerdos de "Passion", "Prenom:Carmen", "Je vous salue Marie" , "Detective", o "Helas pour moi" incluso, se me antojan muchísimo más divertidos, intrigantes, audaces y estimulantes que esta película cuya supuesta provocación, desafío o carácter irritante francamente se me queda incluso corto.

No hay belleza, no hay diversión. Sólo un sentido de la provocación y de la procacidad más que desagradable tan cansino como puede resultar la lectura de un Henry Miller.

Jean-Claude Carrière y Anne-Marie Mièville en el guión resultan justamente eso, cansinos, en lo que parece una especie de regalo bobo de cumpleaños al propio Godard. Ni las imágenes de Lubchantsky alucinan como otras veces ni las maravillosas presencias de Nathalie Baye e Isabelle Huppert sostienen una película bastante sosa.



miércoles, 6 de julio de 2016

JE VOUS SALUE MARIE+FROZEN

Empieza el cine de verano. Las películas de los programas doble no guardan ningún tipo de relación entre sí. En casos como éste juntarlas puede resultar una provocación barata o un dislate. Pero prometo que no pretendo demostrar nada ni hacer bandera de nada. Explico tal cual lo que pienso de la película de Godard y del cuento de Disney.

JE VOUS SALUE MARIE

Disto mucho de ser sospechoso de intelectualismo barato. Puede que sí de ortodoxia, pero no de intelectualismo. Quienes me conocen saben que digo en serio que Godard hizo en los años 80 algunas de las más bellas películas del mundo. "Prénom Carmen", "Detèctive", en especial "Passion", "Hélas pour moi" si cuenta a pesar de ser de los 90.

Los motivos ya he intentado explicarlos varias veces en este blog de forma pueril e infructuosa. Se puede ser bello porque se conecta a través de la narración con tu experiencia vital y cultural o se puede ser bello como Godard porque se consigue la belleza cinematográfica químicamente pura, enfermiza, desligada de todo, que empieza y acaba en sí misma.

Si no existiesen otros cines, otros directores, sería para salir corriendo de miedo, Godard, Griffith, Bresson. Morir enloquecido por el cine. Morir de cine. Pero siguen y seguirán existiendo muchos tipos de cine, por lo que podemos seguir solazándonos tranquilamente con una maravilla como ésta. Incluso bromear (se bromea poco con Godard) pensando que la ha hecho con escasita trama argumental para poder sacar el máximo número de planos de Myriem Rousel desnuda sin tener que justificarlos en el guión.








FROZEN

Si hay una pasión que ha recorrido mi vida en mayor medida que la del propio cine es la pasión por el teatro musical americano. Un arte moribundo sustituido por refritos musicales de películas y grandes éxitos de célebres artistas pop y rock sobre las tablas de Londres y Nueva York. Qué pocos estímulos quedan ya.

Han pasado ya tres años del estreno de "Frozen", mucho he oído hablar de ellas a las niñas de la generación de mi hijo, pero la acabo de ver ahora mismo con infinito asombro por un elemento que desconocía de ella y del que nadie me había hablado. Las canciones de Robert Lopez y Kristen Anderson-Lopez, pegadas como una lapa a la acción dramática, creciendo como canciones junto a la narración, incorporando nuevas voces y nuevas perspectivas narrativas, jugando con el tiempo y con la introducción de la alegría y la tragedia.

Disney va de visita a Broadway y ficha a estos dos autores de algunos de los más célebres y últimos musicales del viejo arte "Avenue Q" (que vi en Madrid en las Navidades de 2010) y "The book of mormon", que he visto anunciada por las calles de Londres en muchas ocasiones pero aún no conozco..

El resultado es excelente, digno de hacer palpitar al aficionado. No es que el portentoso oficio cinematográfico de la gente de Disney no tenga nada que ver, la adaptación-o inspiración- de "La reina de las nieves" de Andersen es un precioso cuento convertido en una narración sentida y arrolladora, pero el alma de la película está en esas canciones y en cómo se funden con la acción de forma umbilical. Al menos está ahí para quien siente ese arte, espero que no tan moribundo, como parte de su propia piel.




Un ejemplo, no la mejor canción pero sí el mejor ejemplo. En tres minutos pueden pasar los años, pueden crecer las personas, tener miedo de si mismas, pùede morir gente y pueden cambiar unas vidas. Eso es el musical.





martes, 7 de julio de 2015

TODO VA BIEN+SALÓ

Una de cine político...



TODO VA BIEN

Las mejores cosas que ha dicho y pensado Godard, a veces por este orden, están en sus películas. Yo les recomiendo prescindir de las entrevistas y prescindir de su canonización, a veces tan molesta e irritante, e ir siempre a sus películas. Por mucho que las entiendan parcialmente o no las entiendan nada.

Nada se ha movido a lo largo de tantas décadas con tanta versatilidad por las formas de su arte y los avatares de su tiempo. Godard el estilista y Godard el político. Incapaz de disociar las dos cosas. Creando para contar lo que sucede y creando para contar lo que él cree que sucede.

"Todo va bien" debe tanto a Jerry Lewis como a su propia obra, artificio, realidad y autocita se mezclan. "La chinoise" tenía que tener segunda parte. El capitalismo no sobrevive pero al gauchismo y a todo lo que parasita a cuenta de los castigados de siempre no les va mejor.

La película es un intenso ejercicio de inventiva y discurso. Anticipa o pone de relevancia hechos que ya están imprimiendo el carácter socioeconómico de nuestro tiempo. Es pasmoso por ejemplo lo que dice de la prensa escrita y eso es casi lo de menos. Intenso e irregular, irregular es casi redundante pues con esos mimbres es vano e innecesario conseguir una pieza equilibrada. Puede usted ver la película entera o seleccionar fragmentos que funcionan con enorme autonomía. Godard, uno de los grandes pensadores de los dos últimos siglos, funciona con la autonomía de un libro.

Cómo volver a partir de ahora a un Carrefour sin pensar en Jane Fonda y en esta película.



SALÓ o los 120 días de Sodoma

De "Saló" es difícil decir nada. La vi hace diez años y me pareció magnífica y ya me impresionó su cuidada puesta en escena, aunque tuve la falsa certeza de que no la volvería a ver jamás de puro insoportable. 

Diez años después el mundo ha cambiado mucho, a mejor en unas cosas y a peor en otras. Y en las peores sigue siendo sustancialmente igual. "Saló" me lleva a pensar verdaderas y caricaturescas simplezas que no reproduciré aquí, pero alberga también apelaciones importantes a su público. Trasciende la película histórica o la adaptación literaria (en la vida había visto una película con bibliografía en los créditos) y alcanza plenamente el status de película política. No es un mitin, ni un discurso, el tono es distante hasta lo hiriente pero no neutral por no ser maniquea. Me temo que sus secretos seguirán palpitando y floreciendo en las siguientes décadas. En diez años quizás la vuelva a ver para entender algo de lo que haya pasado en la siguiente década y sobre todo para entender qué papel jugamos los espectadores acomodados que la vemos, que no podemos considerarnos víctimas aunque eternamente clamemos contra los verdugos. Como si fuéramos nosotros "los guardianes" o "los pianistas".

En todo caso será siempre un caso abierto, una duda constante e irresoluble como la estructura humana que propicia esos abusos entre semejantes. Algunos estamos más escandalizados por mucho de lo que sucede a diario que por el sexo, la violencia y la escatología de este film. Abierta e interrogante, siempre misteriosa. Una obra clave.

Probablemente hayan sido Godard y Pasolini los dos grandes cineastas políticos. Político en el sentido de cuestionar o incomodar no a un régimen o a un gobierno concreto sino a una organización o a una estructura social permanente en el tiempo y válida para otros momentos u otras coyunturas. Ahora mismo sólo se me ocurre Fassbinder como alguien a su altura. Y quizás Alexander Kluge.




domingo, 26 de octubre de 2014

ADIEU AU LANGAGE



Lo primero es lo primero. La proyección del film de Godard en Sitges empieza con el logo de una distribuidora española. Eso quiere decir que acabará llegando. Cuándo no se sabe, pero tendrá su distribución y eso al margen de críticas merecidas, perezas y desidias sigue siendo importante. Bien han hecho jugando la carta de Sitges y para eso puso uno un 5 en la papeleta del premio del público, que luego no cometan el tradicional error de traerla cuando toda la cinefilia ya la ha visto, que es lo más probable que suceda porque sale en Francia el 3 de diciembre en el mercado doméstico.

Ir a ver en octubre de 2014 una nueva película de Godard es un ritual de espléndido lujo. Emoción previa, diversión y expectativas por todo lo alto y un antes y un después humorístico. Emoción previa porque Godard completa siempre el fascinante mosaico de todos los cines desde 1959. Sus imágenes mutan dentro de una continuidad, sus temáticas se modulan y ejercen de sosegado altavoz de su tiempo, la narración se va deshaciendo como un azucarillo...siempre es el mismo pero siéndolo de otra manera siempre encaja en todas las décadas.

Antes de entrar todos nos convertimos en el espectador pesado de "Annie Hall", repitiendo además los mismos sonsonetes, que de puro machacones suenan absurdos. Yo fui sólo (bastante suerte tuve de ir), pero seguramente me hubiese contagiado de la tontería.

Entras y la prístina poesía de las imágenes te absorbe instantáneamente, adornada aquí con el relieve, tan singular como los móviles de "Film socialisme", pero no determinante, creo que el que tenga que conformarse con el 2D va a tener un bastante mucho de la esencia de la película. Que nadie se amargue ni se frustre, ni desaproveche tampoco la oportunidad de verla en 3D.

La película avanza imparable recordándote casi al principio dónde se ubica, en la crisis, en todas las crisis, y recorriendo desde su 2014 todos los rasgos de estilo irrenunciable, que no suenan a repetición, pero sí que confirman que el mayor valor de Godard no está en sus deificados aforismos en sí mismos (si acaso en la rima asonante de sus palabras con las imágenes), aforismos por los que jamás lo consideraría uno de los mejores directores de la historia del cine, sino por su personalísima y lírica arquitectura y escultura de unas imágenes imborrables (más incluso que en otras ocasiones recuerdo mejor lo que he visto que lo que han dicho).

"Adieu au langage" no me ha parecido ni mejor ni peor que otras obras suyas, una nueva y afortunadísima cita con un grande en la brecha, un escalón, una nueva parada en el camino. Pero tampoco me hace olvidar que junto a Bresson, y para mí Griffith, se ha convertido en sinónimo de absoluto (que él mismo alimenta con enorme y simplona presunción y más que torpeza con buena vista para saber venderse), como si se pudiese vivir en exclusiva de ellos. Cuando uno sale de Godard las películas de los otros, de los buenos, de los no tan buenos y de los peores, siguen existiendo, por suerte, después puede venir Resnais, pero también puede venir un David Fincher, un Wong Kar Wai, un Spielberg, un Rivette, un...y por suerte también existen las novelas, los cafés, los paseos y las siestas. El absoluto de Godard sólo te acaba llevando a recordar a los amigos a los que ni si quiera les ha gustado el cine y en definitiva a odiar los absolutos. Godard, como apuntaba antes, completa, sólo completa, de forma resplandeciente e iluminadora el mosaico cine y el mosaico vida.

Encontrarán por internet detalladas, brillantes y lúcidas exégesis sobre los sentidos de la película a través del análisis de sus formas. Yo les invito a verla, casi en exclusiva si son fans de la casa, los que no lo eran se largaron antes de acabar, pero no considero tarea mía escribir sobre aquello de lo que no soy capaz de escribir, y aún más imperdonable, debo evitar repetir aquellas frases hechas y perogrulladas que a mí mismo me provocan la risa floja. ¿Se imaginan que me pusiera a pontificar sobre el sentido del título?. No podría evitar decir otra vez que Godard se despide del lenguaje cinematográfico clásico, sonaría pomposo y bíblico (de lo que acusaba Goldie Hawn a Alan Alda en "Todos dicen I love you"). No, no podría. Mejor véanla y después lean. Si quieren, como si leer sobre las películas fuese siempre fundamental. Lo fundamental sigue siendo verlas.







jueves, 9 de agosto de 2012

HELAS POUR MOI

No sé si el hecho de ver a alguien como Godard con diálogos tan densos subtitulados en inglés (que comprendo, limitadamente, y a veces me agota un poco) es lo que ha provocado que me parezcan tan admirables los trabajos de Raoul Coutard en "Passion" y Caroline Champetier en "Helas pour moi", que haya focalizado más la atención en ellos. No será para tanto porque en "Prenom:Carmen", que estaba subtitulada al castellano, las imágenes de Coutard también me parecían maravillosas.

"Helas pour moi" tiene un hilo cercano al romanticismo fantástico, y para eso se sirve de la fascinación de esas imágenes. A día de hoy, con los meandros teológicos, filosóficos y culturales de una película como ésta, sin colocarlos en un segundo lugar porque son inseparables de la imagen, Godard se erige como uno de los más monumentales e impresionantes pintores de la imagen de los últimos 30 años. Su fragmentación y su ruptura, su desmontaje de la cultura y la política del siglo lo han elevado a los altares justamente, pero poco se ha hablado del desarmante alquimista de las imágenes . Pasen y miren. (Al menos los dvds ingleses son para cortar la respiración).

(*Vista a mediados de julio)


martes, 17 de julio de 2012

SCENARIO DU FILM PASSION

Una necesaria coda a la última entrada. Godard inventa o reinventa el making off, el hablar de si mismo y de su obra. Ahora el conocimiento no me alcanza para acordarme de directores que hayan salido como tales ante la cámara. Si acaso sorprenderá que sólo me acuerde Mitchell Leisen recibiendo a Charles Boyer al inicio de "Si no amaneciera" mientras lo vemos rodar "Vuelo de águilas", su anterior película.

Lo que vemos en "Scenario du film Passion" ahora nos puede parecer relativamente "normal" porque ya hemos visto las "Histoire(s)", pero tuvo que ser algo revelador ver en 1982 un trabajo de estas características, que destaca no sólo por lo que pueda decir de la película, una maravilla que no puede ni necesita ser explicada como una novela de Agatha Christie, si no que brilla por lo que tiene de trabajo de una creatividad y una harmonía completamente independiente de la película a la que se refiere (formidable la sombra de Godard frente a la pantalla blanca o jugando con las imágenes como un Tom Cruise en "Minority report"). Tiene personalidad propia, aunque desde luego, y no se suele hacer, debería ser el extra obligatorio del dvd, aunque habrá quien piense que debería ser "Passion" la que venga como extra de ésta. La florida e insólita producción audiovisual de este señor admite este tipo de relativismos.


lunes, 16 de julio de 2012

PASSION



Viendo la fama controvertida de película y director...¡Jo!, qué texto tan difícil de escribir, porque una parte (considerable) de los lectores rápidamente va a pensar, "ya, de menudo peñazo se debe tratar tratándose de quien se trata" y más si este tío se justifica tantísimo como por otra parte tiene el vicio de hacer entrada por entrada en este blog, pero quien crea en la honestidad de mis palabras (ya se sabe, sin sueldos que vengan del cine ni prestigio ninguno que justificar, vago, empezando a ser mayor y muy inconstante para entrar en ninguna secta o camarilla crítica...con intereses excesivamente diversificados y un rasero caprichoso y muy inclusivo) puede encontrar si no acuerdo conmigo sí inesperadas recompensas.

Miren, para bien o para mal, uno no cree demasiado en ese tópico sobre directores que conscientemente estafan a su público con películas ridículas que no significan nada ni tienen ningún valor. La fábula del traje nuevo del emperador yo no me la creo mucho en el cine y menos cuando se trata de directores que han filmado películas que a mi me parecen fascinantes. Estoy más dispuesto a creer en mis limitaciones como espectador, no hablo de limitaciones intelectuales, sino del acto de mirar como acto siempre incompleto. Ello no quiere decir que no se pueda hablar de fracasos artísticos o de películas que a uno no le han gustado. No quiere decir que ciertos nombres sean inmunes, ni deban serlo,  pero sí creo cada vez más en películas como objetos de abordaje arduo y mantenido en el tiempo, de películas que deben ser sitiadas para alzarse con la victoria (algunas, no todas las que uno ve, no por sistema).


"Passion", en la que un director intenta sacar adelante una película a base de reproducciones pictóricas y sólo Metro parece proporcionarle financiación, en principio parece un poco arisca y da algunos arañazos, han sido algunos meses de tentativas, de algunos inicios frustrados en meses, días y horas inconvenientes, y meses de coscorrones. Pero de repente llega un día en que uno tiene los poros abiertos y se sumerge.

Se sumerge desde la irrenunciable condición de la película de objeto misterioso cuyo sitio no ha terminado ni probablemente nunca termine, desde un entendimiento incompleto y vago, pero con los poros abiertos y sumergido en una fascinación trémula por esas imágenes antológicas, enigmáticas, fotografiadas por Raoul Coutard en su reencuentro glorioso con Godard.

Seul le cinéma

"Passion" es una película arrebatadoramente hermosa hasta el delirio, de las mejores que le he visto a Godard (me falta aún mucho), de las más extasiantes que he visto nunca. Posee su argumento de cine dentro del cine, de director rodando y sus complicaciones profesionales y sentimentales, pero pocas películas servirían mejor para explicar la belleza de lo cinético, de lo corporal, de la luz como creadora de lenguajes.

Yo soy asistemático, superficial y caótico para explicarlo mejor, pero mientras, Godard sigue pasando por impostor y por mentiroso entre un sector de la cinefilia (puedo entender que resulte discutible, fallido, equivocado o pretencioso, que la película repela o aburra mortalmente), pero no hay nada de estafa en semejante y arrodillante obra maestra, de imágenes sugestivas, emocionantes e imperecederas. Ya que hablamos de rodajes en Polonia habría que preguntarse lúdicamente por qué Lynch sí (tiene ganado el cielo) con esa "Inland empire" tan libre y única, y Godard, eternamente bajo percutante sospecha aún es tan vilipendiado habiendo dirigido películas tan asombrosas como ésta, que se erige también única y libre, tan creativa, solitaria y revolucionaria como las mejores del director norteamericano.





viernes, 4 de noviembre de 2011

UNA MUJER CASADA

En junio de 1964 el Festival de Venecia le pregunta a Godard si tiene película preparada. Contesta que no pero que puede hacer una para septiembre. Habla con Raoul Coutard y le plantea que tienen dos meses para rodar y montar una película, mientras en agosto van a estrenar "Banda aparte".

Godard rueda entonces "Una mujer casada", que a pesar de no haber sido una de sus películas más conocidas, ha gozado últimamente de un creciente prestigio

Más que por hablar de la infidelidad, de la anticoncepción o de la condición femenina, la película atesora una espléndida belleza ritual, muy bien expresada en planos y acciones repetidas. En esas condiciones de rapidez filmando, Godard encuentra la inspiración de un poeta que escribe un sublime soneto una noche cualquiera ante un vodka. No es la elaboración y la larga planificación lo que conduce siempre hacia los logros, a veces es la costumbre de expresarse en un determinado lenguaje y expresarse bien, y dominar la libertad de ese lenguaje, lo que provoca que puedas exhibir grandes expresiones en cualquier circunstancia.

Francamente lo que más me interesa y me cautiva de la película es el maravilloso espejo que tiene Macha Méril en su baño, lo guapísima que está ella, París, la torre Eiffel desde coches y puntos de vista insospechados, Orly, sus cines y sus hoteles del amor (ampliación de lo que La jetée sugería), los dos hombres (¿es cierto como dice Bergala que el marido es el guapo y el amante el feo?). Me cautiva la sábana blanca, los dos brazos, el ritual del amor desde ese punto de vista no-erótico, los interludios de lencería y los diálogos ajenos subtitulados. Me enloquecen las entradas musicales, algunos movimientos de cámara. Todo eso es necesario que esté en una estructura tan libre y tan poco conectada entre sí, tan antinarrativa. Tan fácil y tan difícil de seguir, tan innecesaria de seguir y necesaria de sentir.


Y todavía creo que existe una excesiva necesidad de justificar temáticamente a la película. Por mucho que cada vez hablemos más de la pureza visual necesitamos ver condición femenina en la película. Difícil negar un tema, pero servidor leería ensayos si lo que más le interesara no fuera el grácil pincel con el que Godard pinta a su actriz y cómo se mueve ella por el lienzo. Belleza que se justifica por si sola.














viernes, 16 de septiembre de 2011

PRÉNOM CARMEN

Para que se hagan una idea de la trastienda de este lugar, se camina de forma más imprevisible de lo que parece. Les hago un brevísimo metablog.

Antes hubo aquí una serie de ciclos abiertos sobre los que se preveía un desarrollo y un cierre, ahora puede caer cualquier película en cualquier momento, sin orden ni concierto. Alguna vez  copio las películas a los bloggers amigos y un enorme porcentaje son francesas y de la nouvelle vague, pero todo sigue siendo en realidad puro azar y llegando en el momento más imprevisto y casual, lo que me está haciendo la confección de este lugar especialmente divertida. ¿Qué pasará mañana?, ¿de quién hablaré?, ¿a quién se lo copiaré?. Como diría el danés "el caos reina".
Justo cuando había abierto un frente Resnais me surgió la posibilidad de hacer un pedido el pasado sábado y este jueves ya tenía (junto a una copia de un caprichito hawksiano que faltaba en mis estanterías), la presente, "Passion" y "Helas pour moi".
Recién sacada del plástico "Prénom Carmen" es una película de Godard de 1983, mosqueado por el fracaso de una anterior producción de envergadura como "Passion" (que aunque lo diga mucho, es cierto, próximamente en este blog). Tan mosqueado que dedicó esta Carmen a las "small movies".

Desde luego desmiente fulminantemente el tópico ignorante que planea sobre mi mente, que imagina que a partir de cierta fecha la filmo de Godard debe estar trufada de ensayos más o menos obtusos, más o menos brillantes.


Aquí estamos ante una enloquecida y hasta hilarante versión contemporánea del mito de Carmen, en la que interviene el propio Godard interpretándose a si mismo, recluido en un psiquiátrico, como tío de la protagonista, en lugar de cigarrera cineasta.

Más allá de la imposible fiebre que no provocaría una historia gastada (y ahí radica la sensatez de un cineasta), la película destaca por la fotografía de Raoul Coutard que le regala una imagen elegante, solazada entre los físicos de Maruschka Detmers, la réplica de su partenaire Jacques Bonnaffe, los grandes ventanales y las playas de Bretaña. Lo que sería pura estética si no lo puntuara tan bien un cuarteto ensayando a Beethoven, que se hace acompañante imprescindible de la degradación de Joe/Joseph por nuestra Carmen.




Es una magnífica "small movie", veremos si "Passion" daba motivos para el mosqueo (recuerdo a Alain Bergala en Barcelona hablando muy bien de ella). La próxima en esta casa diría que es "El árbol de la vida", pero ah, nunca se sabe, igual antes les cuento sobre Olmi, Ozu o Minnelli...