Mostrando entradas con la etiqueta anthony mann. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anthony mann. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de agosto de 2021

LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO

 En plena época del desencanto y del western crepuscular, Bronston y Mann se sacaron de la manga el incio y final de algo que podríamos llamar propiamente también peplum crepuscular. Una obra, una ópera lánguida que comienza en un oscuro y nevado emplazamiento militar a las orillas del Danubio, donde al amanecer Alec Guiness y James Mason tienen un fantástico diálogo. Toda la primera parte transcurre bajo mínimos y los excesos palaciegos se reservan para una segunda parte que concluye en una delirante y moribunda celebración carnavalesca.


Asuntos curiosos derivados de verla poco después que "El Cid", además de la amplia coincidencia del staff técnico:

-La banda sonora vuelve a tener un papel fundamental. Inmenso trabajo de Dimitri Tiomkin, asimilable en intensidad al de Miklos Rozsa, con un tema de amor fastuoso que no sé hasta qué punto estuvo influido por las composiciones de Alex North en el género. Pero con una arrolladora personalidad y algunos acordes wagnerianos que inciden muy bien en ese ambiente decadente de "caída de los dioses", y no solo porque algunos personajes juren por Wotan.

-La asombrosa coincidencia del tema que tratan ambas películas. El derrumbe de cualquier civilización que se pretenda culturalmente pura, la necesidad de convivir y la locura y la sinrazón a la que lleva el fundamentalismo étnico. Es algo que se lo atribuiría al guionista Philip Yordan pero parece ser que hay ciertas dudas sobre la autoría de no pocos de sus guiones, entre ellos el de "El Cid".

Los más débil de la películas sin embargo me parece que como el (pe)plúmbeo "Ben-Hur" resulta la presencia de Stephen Boyd, que me parece poquísimo actor, no sé qué le veían, y a dios gracias no tuvo el papel de Richard Burton en mi peli favorita de romanos que es "Cleopatra", porque me la habría estropeado. Sophia Loren, con perdón, del mito, tampoco es que me maraville:demasiado personaje para las prestaciones que exhibe.

Y la pieza es más que estimable, no a la altura de "Cleopatra" y "Espartaco" pero para nada muestra de ninguna supuesta decadencia de un Mann que se muestra nuevamente inquieto y de un ojo privilegiado para componer esta bella e insólita película en las coordenadas de su género.



lunes, 23 de agosto de 2021

EL CID

 Como me gustan ese tipo de pequeñas nostalgias, dejo escrito que vi esta película por primera vez en "Sábado cine" el 15 de julio de 1989. La segunda vez tenía que ser por fuerza un sábado por la noche, casi 32 años después y en un año en que he visto o vuelto a ver un puñado de su director. Entonces creo que no sabría ni quién era pero vista ahora resiste maravillosamente el entusiasmo de niño por él, creo. 

Hombre, quizás no es ese festín dionisíaco de puesta en escena que es "El hombre de Laramie", quizás el formato un tanto predeterminado del guion y la estructura, el tener que durar unas tres horas sí o sí, aunque no sean o se hagan largas, podría discutirla. Quizás está algo encorsetada en ciertas condiciones industriales. Pero esas tonterías no las pensaba yo hace 32 años. Es una virtuosa, muy hermosa y gran película.

Y lo es también por esa entrega emocionada y febril del húngaro Miklos Rozsa a la música española. Quizás sea cierto que esas aromas de Falla tengan poco que ver con el Cid pero es una banda sonora que resulta conmovedora desde la mismísima overture. Y paro antes de llamarla "western medieval" o hablar de Menéndez Pidal, Peñíscola o Félix Rodríguez de la Fuente.



lunes, 12 de marzo de 2018

HOMBRE DEL OESTE

Hacía muchísimo tiempo que no veía un western, sin contar las aportaciones canónicas y para mi casi bíblicas de Ford y Hawks. "Man of the west" (1958) siempre fue mi preferido de Mann, en parte porque los de Stewart solo los he visto una vez cada uno en tv y de éste guardo copia en dvd. Pasados los años y dando muchas vueltas la vida, ahora, desde esa falta de costumbre, me parece una extrañísima y un tanto incómoda mixtura, no necesariamente mal resuelta, entre las personalidades del californiano Mann, que habría hecho unas magníficas películas en el cine mudo, y la dramaturgia del neoyorkino Reginald Rose, que ya había escrito "Doce hombres sin piedad", y entrega una adaptación tan claustrofóbica y dialogada como las deliberaciones de su jurado, tan propia de dramaturgo televisivo de la época, que unida a la interpretación Actor's Studio de Lee J.Cobb y a la omnipresente música de Leigh Harline crean una mezcla desconcertante y atractiva entre lo algo aparatoso de sus sonidos y lo sublime de sus imágenes.



martes, 29 de marzo de 2011

ESOS WESTERNS...



...que yo veía de niño, en vhs, doblados y con el formato destrozado, cuando no sabía quién era John Ford, ni Ethan Edwards, ni me había parado a pensar en la puesta en escena, ni por qué la cuñada acariciaba el capote, hasta que me lo explicó Pumares. Esos westerns que ya no están en mi pódium (alguno porque hace siglos que no lo veo) pero que tanto me gustaron...¿Nostalgia?, qué va, la vida se ve mejor en blu-ray y en VOSE, nostalgia no, pero sí un cierto cariño. Quizás alguno se mantenga, aunque ciertos títulos siempre da miedo revisitarlos porque a menudo se convierten en inesperados bloques de plomo.