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martes, 15 de septiembre de 2020

CIUDADANO KANE

  ¿Qué se puede aprender a día de hoy de ver por enésima vez esta película de Welles con la que tanto nos han martilleado las encuestas, las academias y la mítica?. Yo hace tiempo que pienso en ella en choque, no de calidades, con "Lo que el viento se llevó". Si bien es cierto que la Historia no puede explicarse mediante compartimentos estancos y la Modernidad no se genera espontáneamente ni el Clasicismo se acaba durante una proyección cinematográfica, me divierte imaginarlas como el choque de dos placas tectónicas que me ayuda a comprenderlo casi todo.


Siempre tuve buena opinión de esta película pero siempre me pareció que poseía una genialidad cargante y asfixiante, "un diamante sin engarces" como decían en "Cautivos del mal" (siempre he pensado maliciosamente que se referían a Welles). Bien porque los años pasan o bien porque a veces comete uno el error de enamorarse excesivamente de sus propias ocurrencias, no soy de la misma opinión. Será que hace tiempo que no oigo ni leo sobre ella advierto ahora una ruptura de las reglas deliciosa, un fluir narrativo maravilloso y una carga de profundidad sobre un ser humano y su sociedad de una agudeza extraordinaria. Es una película de una intensidad inagotable y algo parecido pensé recientemente de "Al final de la escapada" de Godard, otra película de la que ya no se habla, y a lo mejor no es por eso, a lo mejor es una mayor madurez propia en la mirada pero es como si al liberarse esos films de sus propios admiradores, rotas las cadenas, se enseñoreasen como las majestuosas y gozosas películas que son.

Hoy en día se puede seguir aprendiendo y disfrutando de esta obra capital, la única en la que Welles, tuvo control creativo absoluto, y si eso no la hace mejor sí que desprende una alegría por llevar al Cine un paso más allá. Y allí, junto a su nombre, con el mismo tamaño está el del operador Gregg Toland, después de presentar a una compañía de actores "nuevos para el cine", como la propia película.



lunes, 7 de enero de 2019

THE OTHER SIDE OF THE WIND

Las películas reconstruidas rara vez alteran el cánon artístico de la Historia del Cine pero creo que sí completan las iconografías personales, cómo se organiza el mundo de un autor en tu propia cabeza. Recomiendo no prescindir en absoluto del documental de netflix "Me amarán cuando esté muerto", que narra de forma muy entretenida incluso emocionante las peripecias del rodaje imposible de "Al otro lado del viento". El contacto de Welles con el cine porno y la brutal y sorprendente frase "la tragedia de esta película empieza con el productor español Andrés Vicente Gómez" (¿tiene Erice Netflix?) son dos de los momentos más llamativos de la cinta, sin descartar el homenaje del AFI a Welles, entre lo conmovedor y lo patético.

Después de verlo es imposible que la propia reconstrucción de la película, la estrella del programa doble, tenga una historia mejor que ofrecerte pero sí diría que el documental es una imprescindible puerta de entrada a lo que ha quedado como una atractiva y moderna película-espejo que ancla ese momento de Welles en el tiempo, tan lejos de sus intenciones (como aseveran creíbles especialistas) como poseedora del poder de fijar a Oja Kodar, a Susan Strasberg, a Bogdanovich y por encima de todos ellos al imponente John Huston en una alucinada noche de fiesta en Hollywood como parte de tu puzzle mental para si quiera intentar asir remotamente entre todas las piezas la figura de uno de los más fascinantes e incombustibles cineastas del siglo.





lunes, 17 de septiembre de 2018

MACBETH+OTHELLO (Orson Welles)

"Macbeth" (1948). Welles se lanzó a un éxito seguro apostando por Shakespeare, lo que mejor sabía hacer. Producida por un estudio pequeño, la Republic, rodada en tres semanas por 700.000 dólares, la película es más un pequeño clásico de la serie de B con todos los honores que una de las mejores adaptaciones de la obra, en la que también Polanski impuso su nervio propio al verso. El imponente e incontestable magisterio de "Campanadas a medianoche" aún había de llegar.

Imagino que mis queridos colegas de estas tierras no estarán muy de acuerdo conmigo, si digo que "Othello" de Orson Welles me ha gustado y me ha parecido mucho más disfrutable que ese "Macbeth" que comentaba el otro día, imbuido de fibra visual Welles, pero con un Shakespeare tan esquivo y resultante denso y una lady casi desaparecida en combate. Aquí la fibra Welles no es tan abigarrada y opresiva, la libertad y la inspiración es mucha y la tragedia resulta mucho más emocionante y cercana. 

Palma de Oro conseguida bajo el pabellón de Marruecos, sensacional película y paso adelante en la vibrante madurez del cineasta y del hombre culto, que sí, que ya nacería suficientemente maduro con Ciudadano Kane si se quiere, pero qué cineasta tiene algún interés si no va aparejada una historia de crecimiento como artista.


viernes, 6 de mayo de 2016

UNA HISTORIA INMORTAL

Me sucede un tanto con los directores que les suelo tener apego a sus rasgos de estilo más característicos, no me gustan sus facetas más atípicas, y para más inri también me quejo si se repiten demasiado.

Veo "Una historia inmortal" con una mueca de asombro mezclada con extrañeza. Éste no es el Orson Welles en blanco y negro de rebuscadas angulaciones que ha pasado a formar parte de mi patrimonio sentimental. Un Orson Welles a todo color y además sereno, contenido y frontal. También sabe hacerlo.

"Una historia inmortal" sobre la obra de Isak Dinesen es una película sorprendente, bella. Un melodrama frío e impecablemente tejido al ritmo de Satie, tejido hasta adormecerlo y dejarlo en el limbo de los títulos imposibles que constituyen un territorio imprescindible de la magia del cine.Tan ajena como plenamente pertinente. Más allá de las quejas del señor cliente, quién puede decir algo de semejante arrojo en el mundo del cine etéreo, casi soñado.


viernes, 11 de marzo de 2016

CAMPANADAS A MEDIANOCHE

Las cosas que hemos visto

Decíamos en estas páginas y también anda por el blog, que nunca nos cansamos de Shakespeare, lo adapte quien lo adapte y se adapte como se adapte.

Pero hoy hay que introducir un elemento cualitativo, los que son algo más que adaptadores y llevan a Shakespeare a su mundo, de ésos hay pocos o los hay que caminan por el filo de las dos cosas. A mí me encanta Kozintsev, aunque habrá quien lo considere un adaptador de primera pero al fin y al cabo un adaptador. Ah, pero esa épica y esa lírica soviéticas, eso es algo más que Shakespeare, se parecen más su quijote y su hamlet entre ellas que su hamlet a otros hamlets.

Kozintsev andaba en el filo, pero probablemente las dos figuras que lo han llevado más y mejor a su terreno son Akira Kurosawa y sobre todo Orson Welles. "Trono de sangre" es "Macbeth pero es el mundo de "Los siete samurais", "Ran" es "El rey Lear" pero es fundamentalmente el mundo de "Kagemusha".

Welles sube el último escalón, porque lo lleva a su mundo y porque al mismo tiempo y en la misma medida su obra y este film en particular es una intensa declaración de amor a los versos del poeta.

El Falstaff de "Campanadas a medianoche" está tan cercano al Hank Quinlan de "Sed de mal" como al propio y mítico personaje del teatro. Será porque Quinlan, profundamente unido a Welles ya era en su matriz un personaje de espíritu shakespeariano tal como lo concibió Welles, el caso es que Welles consigue la mixtura perfecta entre el mundo propio y la adaptación, es profundamente Shakespeare y profundamente Orson Welles.

Cinco obras del bardo utiliza ni más ni menos, impresa de carácter de aventura loca, de sueño imposible, film bellísimo allá donde los haya. Obra maestra absoluta. Presumiblemente mejor Shakespeare de todos los tiempos.


viernes, 29 de agosto de 2014

TOO MUCH JOHNSON

Hace cosa de un año saltó la noticia del descubrimiento de esta obra primeriza de Welles, concebida para los entreactos de la representación de la obra en el Mercury. No es pues un film estrictamente al uso, aunque no sea esa la cuestión más importante. Parecía haberse quemado en el incendio de su casa de Aravaca.

En plena euforia se especulaba sobre si la película reescribiría la carrera de Welles o la historia del cine, habida cuenta de la influencia de "Ciudadano Kane", que vendría poco después.

Pocos alaridos de sorpresa se han escuchado desde su presentación en Pordedone en octubre del año pasado y aún menos en su presentación en Barcelona en febrero del presente.

El reto es enfrentarse a ella sin una borrachera de expectativas y sin despacharla como un documento de exclusivo interés histórico.

Welles retoma el slapstick, que llevaba una década desaparecido. "Too much Johnson" es una obra de un dinamismo visual bastante pintoresco. Joseph Cotten habría sido un héroe fantástico en los años 20 al que seguramente al propio Bustear Keaton no le habría importado dirigir. 

Lo de Welles es slapstick jugando con las alturas y con la cámara mirando desde ellas y hacia ellas, con la presencia de Cotten magnífica, los rostros de unos actores que no pertenecen a ese cine y con los escenarios y su vitalidad urbana y agreste. La veo poco relacionada con lo que irá haciendo a partir de Kane, y mucho menor, pero es una incursión tan curiosa visualmente como a ratos también algo aburrida y monótona.

Exactamente eso, entre la inexistente reescritura de la historia del cine, pero algo más que un documento histórico. Se cumple que cada cual ve lo que quiere ver, seguramente.






 

viernes, 1 de abril de 2011

ORSON CON O SIN HENRY

El gusto crítico de la intelectualidad tiende a asceta en el siglo XXI. Quitar música de películas se aprecia de buen gusto y hasta de genialidad. Bresson y su cinematógrafo es el cánon. Totalmente en desacuerdo, y sin que sirva de precedente (o que sirva) me quedo en esta legendaria escena con la versión estrenada por el productor y no con el director's cut.


TOUCH OF EVIL OPENING SHOT (director's cut)



TOUCH OF EVIL OPENING SHOT (tal como se estrenó)